domingo, 7 de mayo de 2017

Una opinión sobre el Calvinismo


El Calvinismo (a veces llamado teología Reformada) es un sistema teológico cristiano, desarrollado en el siglo XVI por Juan Calvino, y la rama más radical del protestantismo, que sirvió como precursor del capitalismo salvaje al situarse en defensa de la idea de la predestinación y sostener que Dios tiene autoridad sobre todas las cosas. Lo que derivaba directamente a que la condena o la salvación eternas son predestinadas antes del nacimiento. Esta concepción le otorga virtudes a los ricos por encima de los pobres ya que los bienes materiales según Calvino son un don de Dios mediante el cual este ha bendecido más a unos que a otros.

Calvino no establecía jerarquías entre lo espiritual y lo temporal, por lo que la gracia de Dios se podía observar mediante las riquezas de cada persona, y a los pobres lo único que les quedaba era rezar para esperar el perdón divino. Al mismo tiempo considera digno de elogio el trabajo o el ejercicio serio de cualquier profesión, y veía, por consiguiente, como legítima la adquisición de riquezas. El prestar dinero a interés no le parecía más condenable que las utilidades obtenidas en el comercio.

Al establecer un vínculo directo entre el progreso moral y el progreso económico, el calvinismo choca frontalmente con concepciones marxistas como la Teología de la liberación, que ven en cualquier desigualdad económica importante una injusticia implícita.


Se suele atribuir al calvinismo la preparación ideológica para el último desarrollo del capitalismo en el norte de Europa. Así, varios elementos del calvinismo representaron una revuelta contra la condena medieval de la usura e implicitamente del beneficio en general. Esta conexión aparece en obras de R. H. Tawney (1880–1962) y Max Weber (1864–1920), como La ética protestante y el espíritu del capitalismo.


Calvino se autodenomina usurero en 1545 en una carta a su amigo Claude de Sachin, en la que critica ciertos pasajes de las escrituras invocadas por gente que se opone a la carga de interés en los préstamos. Él reinterpreta algunos de estos pasajes y sugiere que otros han perdido su relevancia al haber cambiado las condiciones. También rebate el argumento (basado en escritos de Aristóteles), según el es erróneo cargar intereses al dinero, ya que, el dinero, en sí mismo es estéril. Dice Calvino que las paredes y el techo de una casa son también estériles, pero está permitido hacer pagar a alguien para que lo pueda utilizar. En el mismo sentido, el dinero puede ser fructífero.


Cualifica su punto de vista al exponer que el dinero debe ser objeto de préstamo a personas en extrema necesidad sin esperanza de interés; sin embargo, una tasa de interés modesta del 5% debería permitirse en relación con otros prestatarios.

Usura.


La expulsión de los judíos de España en 1492 y de Portugal en 1496, había causado una migración de refugiados sefarditas desde la Península Ibérica hacia el Imperio Otomano, los Países Bajos y Suiza, e inmediatamente estos refugiados incursionaron en el mundo financiero suizo y neerlandés, formando una próspera comunidad judeo-sefardita y que en tiempos posteriores tendieron a vengarse de España.

Juan Calvino, influyó notablemente en el desarrollo de las doctrinas de la Reforma Protestante y su doctrina se arraigó especialmente en aquellos países donde se habían refugiado las comunidades judías expulsadas, como Suiza, Bélgica y Holanda. El individualismo que caracterizó a la Reforma calvinista cuadró admirablemente con el individualismo de los centros proto-capitalistas nacientes en el siglo XVI, y es digno de observar que ciudades como Lyon y Amberes hayan abrazado con tanta decisión las nuevas ideas religiosas. Esta serie de factores fomentaron un nuevo orden regional que estrecharía lazos con Inglaterra. De hecho, fueron precisamente los puritanos (rama inglesa del calvinismo), al par que los judíos, los que se contaban entre los agentes más activos del capitalismo moderno.

Las ideas calvinistas, que triunfaron en la casta comerciante, habían predispuesto positivamente a la burguesía urbana con respecto al judaísmo, a diferencia de lo que pasaba en otros países europeos, especialmente en España y Portugal. En la burguesía urbana neerlandesa (la cual constituía un mundo aparte con respecto a la Holanda rural y ancestral) eran populares los nombres hebreos (Abraham, Daniel, Elías, Isaac, Jacob, Samuel, etc.) y la mentalidad altamente pragmática y materialista, en consonancia con las antiguas tradiciones de negocios de los judíos. Incluso era común entre ellos la circuncisión. La rebelión calvinista de las Provincias Unidas en 1568 había sido, ante todo, una rebelión del joven capitalismo, de la casta burguesa mercantil, de las autoridades judías y del mundo financiero y comercial, contra el mundo de la Tradición y del Antiguo Régimen. También fue una rebelión del fundamentalismo religioso contra el arte y el espíritu humanista y antropocéntrico del Renacimiento, del hombre-especialista contra el hombre-total. Aquí nace la mentalidad del "yanqui".

Tras la expulsión de los judíos de Amberes, muchos de ellos se establecieron en Ámsterdam donde más tarde en 1602, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales fundaría una nueva bolsa de valores. Ámsterdam se convirtió a partir de ese momento en el centro diamantero de Europa, reemplazando además a Lisboa como puerto de entrada para la codiciada mercancía. Los fenómenos especulativos, tan típicos del capitalismo liberal, no tardarían en aparecer, siendo el más famoso la absurda "burbuja de los tulipanes", en la que por una sola de estas flores se llegó a pagar el precio de una mansión o el salario de un artesano bien pagado durante quince años. Una diminuta élite comercial había importado los tulipanes desde el Imperio Otomano, promocionando la flor para manipular su demanda y acumular dinero. La burbuja de los tulipanes reventó en 1638 produciendo una gran crisis.

En Bélgica, HENNEBICQ, ha presentado a los puritanos e israelitas del siglo XVI, y según la expresión de este último, como los "iniciadores" ("pioneers") "del naciente capitalismo"; y esta semejanza de su papel se debe a la semejanza de las fuentes han bebido su inspiración, el Antiguo Testamento, con sus promesas de poder, de riqueza, de dominación material para el pueblo elegido".

Practicando la más estricta sobriedad, absteniéndose de todo contacto con los "placeres humanos", el capital no debía permanecer, sin embargo, inactivo. Incluso en el caso de pequeñas industrias, esta conducta debía dar lugar a la constitución de ahorros que continuamente fueran incorporándose al negocio. Aun cuando el capital se formó con los bienes de los imperantes, sobre la base de la explotación de los súbditos, de la guerra y del comercio ocasional, también los ahorros de menor cuantía, agrupados, llegaron a constituir masas de capital importantes para el mercado

"…Los calvinistas y, después de ellos, los puritanos Anglosajones, se forman del mundo un concepto activo y comercial. Tienen la misma filosofía ético-económica de los Judíos, filosofía que considera la riqueza, no como cosa sospechosa o tolerada, sino como signo de la bendición divina." 


Puritanos ingleses.


Pero más allá de esto, no creo que haya que generalizar a los protestantes... recordemos que fue el calvinismo que moldeó al estado prusiano (al que algunos ven como excesivamente capitalista y otros preferirían hablar de un ''socialismo prusiano''), el buen trabajo que hicieron en no mezclarse cuando llegaron a Norteamérica (a diferencia de los españoles con su catolicismo), fundando una gran potencia occidental como los Estados Unidos, o a Sudáfrica (los boérs son calvinistas por tradición) o poner sobre la mesa el tema de la eugenesia (siendo EE.UU. un pionero en esta cuestión) debido su simpatía con el darwinismo social [1] (sobre todo económico, pero que no vendría mal una selección meritocrática en sociedades tercermundizadas como la nuestra). 

Además de que la reforma protestante no fue tan mala como muchos identitarios quieren hacer ver, de hecho muchos nacionalsocialistas (incluido el mismo A.H.) admiraban a Martin Lutero por su antisemitismo (pero criticaron a la excesiva importancia que le dieron al Antiguo Testamento [2]) y lo que significó la reforma para el surgimiento de la identidad alemana (y los santones germánicos que fueron vistos como un cristianismo positivo). Recordemos que uno de los detonantes de la reforma encabezada por Lutero, fue que el Vaticano se haya visto envuelto en casos de corrupción usurera con los Fugger (una importante familia banquera alemana) [3].



REFERENCIAS

[1] La esencia del modelo calvinista podría verse como una modalidad extrema de darwinismo social. De acuerdo a éste, la sociedad humana, al igual que la naturaleza, responde a un proceso de selección dentro del cual sólo el más apto sobrevive. Las víctimas son la resultante natural de una dinámica competitiva, frente a la cual no debe producirse interferencia externa. De acuerdo al calvinismo, por su parte, la condena o la salvación eternas vienen predeterminadas antes del nacimiento de la persona. No obstante, el éxito o el fracaso en la vida serán indicativos de si la persona está destinada a salvarse o a condenarse. De aquí que la riqueza sea vista como la manifestación de un propósito divino y de que todo esfuerzo externo por apoyar a los menos favorecidos resulte una interferencia a ese propósito. No olvidemos que el darwinismo social se arraigó en Estados Unidos con una fuerza que no conoció en ninguna de sus contrapartes del mundo anglosajón, mientras que la cuna de la democracia norteamericana fue la Iglesia calvinista, como bien lo recordaba Bernard-Henry Levy en su obra American Vertigo. Fue en esa Iglesia donde sus primeros colonos definieron los trazos fundacionales de un modelo societario que aún pervive: el individualismo en tanto expresión de la "comunicación directa" con Dios, la libertad de conciencia como resultado de la práctica de leer las escrituras sin intermediación, etc.

Marianne Debouzy describe esta amalgama en los siguientes términos: "Las dos doctrinas, el puritanismo y el darwinismo, se unieron para brindar justificación a la riqueza, la cual pasa a presentarse como resultado simultáneo de la voluntad divina y de la selección natural".

Más información sobre Darwinismo Social y Eugenesia: https://goo.gl/uTvlUc

[2] Esa admiración por el antiguo Israel fue muy importante para el desarrollo del sionismo cristiano. Un ejemplo del grado del fanatismo al que llegaron los puritanos se puede ver en sus creencias de que los anglosajones (un pueblo indoeuropeo de etnia germana) eran descendientes de una de las tribus perdidas de Israel (y muchos ''disidentes'' con su anglofobia pueden llegar a creer cosas así, haciéndole el juego al sionismo inconscientemente).



El israelismo británico o angloisraelismo es una doctrina del fundamentalismo cristiano que establece la creencia de que los anglosajones eran una de las tribus perdidas de Israel, siendo así los verdaderos elegidos por Dios en la actualidad. Entre sus bases para esta teoría estaba la idea de que anglo derivaba de la palabra 'ángel' y de que sajón, en inglés saxon, era una transliteración de Isaac’s Son ó hijo de Isaac.

El angloisraelismo surgió en Gran Bretaña entre el siglo XVIII y XIX, tuvo cierto auge mientras existió el Imperio Británico, luego decayó de manera notoria, sin embargo en la actualidad existen organizaciones cristianas fundamentalistas que incorporan estas ideas a su credo. El angloisraelismo es una de las fundamentaciones teóricas de los distintos movimientos tanto fundamentalistas como integristas vigentes en los Estados Unidos de América, como Identidad Cristiana y similares.

Portada de obra defendiendo las creencias del angloisraelitismo



[3] Jacobo Fugger II el Rico, tercer hijo de Jacobo el Viejo y hermano de Ulrich, fue el miembro más importante de la saga Fugger. Bajo su dirección la familia alcanzó su apogeo. Favoreció el desarrollo del arte y acogió a Alberto Durero.

En 1511, Jacobo destinó la importante suma de 15.000 florines como una donación para algunos asilos. En 1514, compró gran cantidad de la ciudad de Augsburgo y el papa León X encarga a la Banca Fugger la venta de indulgencias para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro. Dicha decisión fue uno de los detonantes de la reforma encabezada por Martín Lutero. Esta transacción, entre tantas otras, fue la causa de su enfrentamiento con los Medicis de Florencia, con quienes se disputaban el favor del papa.

En 1516 llegó a un acuerdo con la ciudad de Augsburgo mediante el cual podría construir y mantener varios asilos para ciudadanos necesitados. Por 1523, 52 asilos habían sido construidos, y el Fuggerei nació. Sigue siendo usado hoy.

En 1519 Jacobo financió la elección de Carlos I de España como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con medio millón de florines, que debía recuperar con las rentas del Maestrazgo, la plata de Guadalcanal, en Sevilla, y el mercurio de Almadén. Jacobo murió sin herederos directos seis años más tarde, legando a sus sobrinos Georg Raymund (1489-1535) y Antón (1494-1560), quienes consiguieron el derecho de fabricación de moneda, bajo la dirección del segundo.

El próximo post tratará sobre los (((orígenes))) del capitalismo y las consideraciones a tener en cuenta actualmente.

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