viernes, 31 de marzo de 2017

Sobre la Raza del Espíritu de Evola


Muchos quieren deformar el concepto de raza a su antojo reduciendola meramente a un concepto metafísico como se ha hecho con la palabra ''Ario'' (término utilizado por Gobineau y otros antropologos de la época para referirse a los pueblos indoeuropeos que eran de raza blanca). 

De todos modos, no siempre ario es sinónimo de blanco (aunque sí todos los arios son blancos) ya que en Escandinavia mucha gente desciende de pueblos pre-indoeuropeos que eran blancos (igual que los vascos). Y no señores, no comparar a los arios de la antigua Persia con los antiguos iraníes que además de dravidizados están arabizados (por culpa de la islamización).


Desde el surgimiento de la antropología física, la definición del término “raza” ha sufrido varios cambios. En 1899, William Z. Ripley declaraba que, “La raza, propiamente hablando, es responsable sólo de aquellas peculiaridades, mentales o corporales, que son transmitidas con constancia a lo largo de líneas de descendencia física directa”.



En 1916, Madison Grant la describió como la “inmutabilidad de caracteres somatológicos o corporales, con que está estrechamente asociada la inmutabilidad de predisposiciones físicas e impulsos”. De él se hizo eco una década más tarde el antropólogo alemán Hans F. K. Günther, quien en su Elementos Raciales de la Historia Europea dijo: “Una raza se manifiesta en un grupo humano que se delimita de todo otro grupo humano a través de su propia adecuada combinación de características corporales y mentales, y a su vez produce sólo su tipo”.



Según el psicólogo evolucionista canadiense nacido en Inglaterra, J. Philippe Rushton:



Cada raza (o variedad) se caracteriza por una más o menos distinta combinación de rasgos morfológicos, conductuales, psicológicos heredados…La formación de una nueva raza tiene lugar cuando, a lo largo de varias generaciones, los individuos de un grupo se reproducen más frecuentemente entre sí que con individuos de otros grupos. Este proceso es más aparente cuando los individuos viven en áreas geográficas diversas y por lo tanto evolucionan adaptaciones reconocibles únicas (tales como el color de piel) que son ventajosas en sus entornos específicos.

Estos ejemplos indican que, dentro del contexto académico (donde aquellos que aún creen en la “raza” están luchando una batalla perdida contra los hierofantes de la antropología cultural), una raza es simplemente un grupo humano con rasgos físicos y mentales comunes distintos que son heredados.

Entre los racialistas blancos, donde la raza tiene más que una importancia meramente científica, una dimensión más profunda ha sido añadida al concepto: la del espíritu. En La Decadencia de Occidente, Oswald Spengler expone la idea de las “formas del alma” apolíneas, fáusticas y mazdeistas, que pueden ser entendidas como tipos raciales espirituales. En su muy influyente tomo spengleriano Imperium, Francis Parker Yockey elaboró su noción, afirmando que mientras existen individuos genéticamente relacionados dentro de cualquier grupo humano particular, la raza en sí es espiritual: se trata de un profundo sentido de identidad conectado con un impulso de perpetuar no sólo genes, sino que toda una forma de vida. “La raza impulsa hacia la auto-preservación, la continuación del ciclo de generaciones, incremento de poder”. La raza espiritual es un impulso hacia el destino colectivo.

El lado espiritual de la raza, sin embargo, nunca fue sistemáticamente explicado en la misma medida que el físico. Su existencia fue, en cambio, meramente sugerida y dada por sentado. Fue sólo en los escritos del muy pasado por alto tradicionalista radical y esoterista italiano Julius Evola, que la dimensión espiritual fue finalmente articulada en detalle. Uno que ha estudiado la raza desde perspectivas biológicas, psicológicas y sociales debiera recurrir los escritos de Evola para una lección que culmine el tema. Los escritos de Evola proveen una riqueza de información que uno no puede conseguir en otro lugar. A través de un cuidadoso análisis de la literatura antigua y mitos, junto con antropología, biología, historia y materias relacionadas, Evola ha construido una comprehensiva explicación del espíritu racial.

El propósito aquí es simplemente esbozar la doctrina de raza de Evola. Ya que la vida y carrera de Evola han sido detenidamente examinadas en otra parte, el único dato biográfico relevante aquí es que los pensamientos de Evola sobre raza fueron oficialmente adoptados como política por el Partido Fascista de Mussolini en 1942.

Como dato curioso agrego que hubo Leyes Raciales en la Italia Fascista (elaboradas para prohibir los matrimonios entre judíos y no-judíos) pero que nunca llegaron a cumplirse y fueron un adorno, fruto de la impopular (y hay que decirlo) alianza entre Alemania e Italia.


Cuerpo y Mente

La definición precisa de “raza” de Evola es similar a la de Yockey: es una esencia interna que una persona debe “tener”; esto será explicado más adelante. Mientras tanto, un buen punto de partida es la comprensión de Evola de los distintos grupos humanos.

Evola está de acuerdo con los antropólogos físicos en que existen distintos grupos con rasgos físicos comunes producidos por un genotipo común: “la forma externa…que, de nacimiento en nacimiento, deriva del “gen”… se llama fenotipo”. Él se refiere a estos grupos como “razas del cuerpo”, y coincide con Günther en que ejemplos adecuados incluyen a los nórdicos, mediterráneos, bálticos orientales, orientálidos, negroides, y muchos otros (hay que tener en cuenta que estas clasificaciones estan obsoletas, y los NS solían adoptar como ''nórdico'' a lo que querían y se creía que cualquiera de cabello y ojos oscuros era ''mediterráneo'' de este modo un holandés y un árabe eran la misma subraza).

Evola describe a la “raza del alma” como los rasgos colectivos mentales y conductuales de una estirpe humana, y el “estilo” exterior a través de los cuales éstas se exhiben. Cada raza tiene esencialmente las mismas predisposiciones mentales; todos los pueblos humanos, por ejemplo, desean satisfacción sexual de una pareja. Sin embargo, cada estirpe humana manifiesta externamente estos instintos internos en una manera diferente, y es este “estilo”, como Evola lo llama, el componente clave de la “raza del alma”.

Para ilustrar este punto, compare al strategos espartano (alma nórdica) con el shofet cartaginés (alma levantina): el espartano considera heroico pelear mano-a-mano con escudo y lanza y cobarde atacar a la distancia con proyectiles, mientras que el cartaginés encuentra natural emplear elefantes y equipo de gran asedio para consternar absolutamente y dispersar a sus enemigos para una victoria conveniente.

El nombre de estas razas del alma corresponde con los del cuerpo, por consiguiente un alma nórdica, un alma mediterránea, un alma levantina, etc. Evola dedica un capítulo completo en El hombre entre las ruinas a comparar el alma “nórdica” o “ario-romana” con la “mediterránea”. El alma nórdica es la de “la raza del hombre activo, del hombre que siente que el mundo se presenta a él como material de posesión y ataque”. Es el carácter por excelencia del “tipo fuerte y silencioso”:

Entre ellos deberíamos incluir el auto-control, una audacia iluminada, un discurso conciso, una conducta determinada y coherente, y una actitud dominante fría, exenta de personalismo y vanidad… El mismo estilo es caracterizado por acciones deliberadas, sin grandes gestos; un realismo que no es materialismo, sino más bien amor a lo esencial…La disposición a unir, como seres humanos libres y sin perder la propia identidad, en vista de una meta superior o por una idea. 

Evola también cita a Helmuth Graf von Moltke (el anciano) sobre el ethos nórdico: “Habla poco, haz mucho, y se más de lo que aparentas ser”.

El alma mediterránea es la antítesis de la nórdica. Este tipo de persona es un vano, ruidoso, presumido que hace cosas sólo para hacerse notar. Tal persona podría incluso hacer grandes hazañas a veces, pero ellas no son hechas principalmente por su valor positivo, sino simplemente para llamar la atención. Además, el mediterráneo hace de la sexualidad el punto focal de su existencia. El parecido de esta imagen al americano promedio narcisista, obsesionado-con-sexo-y-celebridad de hoy – ya sea genéticamente nórdico o mediterráneo – llama la atención. No hay más que mirar American Idol o navegar a través de perfiles de Myspace.com para ver esto.

El más profundo y por lo tanto más complicado aspecto de la raza para Evola es el del “espíritu”. Él lo define como “la actitud variante de una estirpe humana hacia el mundo espiritual, supra-humano y divino, tal como se expresa en la forma de sistemas especulativos, mitos, y símbolos, y la diversidad de la propia experiencia religiosa”. En otras palabras, es la manera en que los diferentes pueblos interactúan con los dioses mientras se transmiten a través de sus culturas; una “cultura” incluiría rituales, arquitectura de templo, el rol de un sacerdocio (o la completa falta del mismo), jerarquía social, el estatus de las mujeres, simbolismo religioso, sexualidad, arte, etc. Esta cultura, o visión del mundo, sin embargo, no es simplemente el producto de causas sociológicas. Es el producto de algo innato dentro de una estirpe, “una fuerza meta-biológica, que condiciona tanto las estructuras físicas como psíquicas” de sus miembros individuales.


Este vídeo explica bien muchas cosas sobre las subrazas y el ''mestizaje'' que habría en la Europa del Mediterráneo. Lo que quise dar a entender , es que hay individuos de estos lugares que pasarían perfectamente por sirio-libaneses. Fenotipo al que muchos llaman ''mediterráneo'' (propio de lo pre-indoeuropeo y semítico) y que hay que saber distinguir de la subraza Atlantid y los atlanto-mediterráneos (que ya son el límite de la raza blanca). 






La fuerza “meta-biológica” en cuestión tiene dos formas diferentes. La primera corresponde a una identificación o un inconsciente colectivo, un tipo de mente-espíritu grupal que se divide en espíritus individuales y entra al cuerpo de un miembro del grupo al nacer. Evola lo describe como “subpersonal” y perteneciente “a la naturaleza y al mundo infernal”. Los pueblos más ancestrales, según explica, representaban esta fuerza simbólicamente en sus mitos y sagas; ejemplos incluirían los tótems animales de los aborígenes americanos, el ka de los egipcios faraónicos, o los lares de los pueblos latinos. La naturaleza “infernal” del último ejemplo era enfatizada por el hecho de que se creía que los lares eran regidos por una deidad subterránea llamada Mania. Cuando una persona moría, este elemento metafísico sería absorbido de vuelta en el colectivo de donde vino, sólo para ser reciclado en otro cuerpo, pero desprovisto de cualquier recuerdo de su vida anterior.

La segunda forma, superior a la primera, es una que no existe en cada estirpe naturalmente, o en cada miembro de una determinada estirpe; es una fuerza de otro mundo que debe ser dibujada en la sangre de un pueblo a través de la práctica de ciertos ritos. Esta acción corresponde a la noción hindú de “realización del ser”, o experimentar una unidad con la fuente divina de toda la existencia y el orden (Brahman). Esta tarea sólo puede ser lograda por unos pocos dotados, que al hacer esta conexión divina se someten a una transformación interior. Ellos se vuelven concientes de los principios inmutables, en el nombre de los cuales ellos avanzan para forjar su parentesco étnico en estados holísticos – versiones microcósmicas del principio trascendente del orden mismo. Así, los brahmanes y kshatriyas de la India, los patricios de Roma, y los samurai de Japón tenían una “raza del espíritu”, que es esencialmente “tener raza” en sí. Otros podrán tener las razas del cuerpo y el alma, pero la raza del espíritu es la raza par excellence.

La trascendencia experimentada diferentemente por grupos étnicos diferentes. Como resultado, diferentes entendimientos de lo inmutable surgen alrededor del mundo; de estas diferencias emergen varias “razas del espíritu”. Evola se enfoca en dos en particular. El primero es el “espíritu telúrico” caracterizado por una profunda “conexión con el suelo”. Esta raza alaba a la Tierra en sus varias manifestaciones culturales (Cybele, Gaia, Magna Mater, Ishtar, Inanna, etc.) y una asociación de “demonios”. Su visión de la vida después de la muerte es fatalista: el espíritu individual es engendrado desde la Tierra y luego retorna a la Tierra, o al eterno reino de Mania, después de la muerte, sin ninguna otra posibilidad. Su sociedad es matriarcal, con los hombres a menudo tomando los apellidos de sus madres y siendo la descendencia familiar trazada a través de la madre. Además, las mujeres a menudo sirven como altas sacerdotisas. El sacerdocio, de hecho, recibe preeminencia, donde el elemento guerrero aristocrático es subordinado, si es que existe en absoluto.

Esta raza ha tenido representantes en todas las tierras de Europa, Asia, y África que fueron primero pobladas por pre-arios: los íberos, etruscos, pelásgico-minoicos, fenicios, los pueblos del Valle del Indo, y todos los otros de origen mediterráneo, oriental y negroide. Las invasiones de estirpe aria introducirían a estos pueblos un espíritu racial diametralmente opuesto: la raza “solar” u “olímpica”.

La segunda raza adora al celestial dios del orden, manifestado como Brahman, Ahura-Mazda, Tuisto (el antecedente de Odín), Cronos, Saturno, y las varias deidades solares de América hasta Japón. Su método de adoración no es la auto-postración y humildad practicada por semitas, o las extáticas orgías de los mediterráneos, sino la acción heroica (para los guerreros) y la contemplación meditativa (para los sacerdotes), ambas de las cuales establecen un enlace directo con lo divino. Las sociedades olímpicas son jerárquicas, con una casta sacerdotal en la parte superior, seguida por una casta guerrera, luego una casta de comerciantes, y finalmente una casta trabajadora. El gobernante mismo asume el rol dual de sacerdote y guerrero, que demuestra que el sacerdocio no ocupa el timón de la sociedad como lo hacían entre los pueblos telúricos. Finalmente, la vida después de la muerte no era vista como una inescapable disolución en la nada, sino que como una de dos potenciales conclusiones de una prueba. Aquellos que vivan de acuerdo a los principios de su casta, sin extraviarse mucho del sendero, y quienes lleguen a “darse cuenta del ser”, experimentan una unidad con Dios y entran al celestial reino que está más allá de la muerte. Aquellos que vivan una vida indigna, una existencia inquieta que sitúa todo el énfasis en las cosas materiales y físicas, sin darse cuenta de la presencia del ser divino dentro de toda vida, sufren la “segunda muerte”, o el regreso a la mente-espíritu racial colectivo mencionado antes.

La raza olímpica ha aparecido a lo largo de la historia en las siguientes formas: en América como los Incas; en Europa y Asia como los pueblos hablantes del indo-europeo; en África como los egipcios; y en el lejano Este como los japoneses. Generalmente, esta raza del espíritu ha sido transportada por oleadas de pueblos fenotípicamente nórdicos, que se explicarán más adelante. 

Racialismo en práctica

Los movimientos racialistas desde la Alemania nacionalsocialista hasta la América contemporánea, han tendido a enfatizar la preservación de los tipos raciales físicos. Mientras los fenotipos fueron importantes para Evola, su principal meta para el Racialismo fue salvaguardar el espíritu racial olímpico del hombre europeo. Fue desde este espíritu que las más grandes civilizaciones indo-europeas recibieron la fuente de su liderazgo, los principios alrededor de los que centraron sus vidas, y así el manantial de su vitalidad. Mientras de Gobineau, Grant, y Hitler argumentaron que la pureza de sangre era el factor determinante en la vida de una civilización, Evola sostuvo que “Sólo cuando la ‘raza espiritual’ de una civilización está desgastada o rota, comienza su decadencia”. Cualquier pueblo que se dirija a mantener un ideal racial físico sin sustancia espiritual interna es una raza de “animales muy hermosos destinados a trabajar”, pero no destinados a producir una alta civilización.

La importancia de los fenotipos es descrita así: “La forma física es el instrumento, expresión, y símbolo de la forma psíquica”. Evola sintió que sólo sería posible descubrir el deseado tipo espiritual (olímpico) a través de una examen sistemático de los tipos físicos. Incluso para Evola, un barón siciliano, el mejor lugar para mirar en este sentido era el “cuerpo ario o ario-nórdico”; como menciona en varias ocasiones, era, después de todo, esta raza la que transportó la tradición olímpica a lo largo del mundo. Él llamó a este proceso de selección física “racismo de primer grado”, que era la primera de tres etapas.

20 comentarios:

  1. El alma mediterránea es la antítesis de la nórdica. Este tipo de persona es un vano, ruidoso, presumido que hace cosas sólo para hacerse notar. Tal persona podría incluso hacer grandes hazañas a veces, pero ellas no son hechas principalmente por su valor positivo, sino simplemente para llamar la atención. SOIS UNA MANGA DE PAYASOS DE QUINTO ORDEN, JUGUETES DE LOS SIONISTAS, QUE BUSCAN, DE ESTA MANERA DIVIDIR A LOS BLANCOS.

    Cuanto complejo de inferioridad aqui. La verdad es que las grandes culturas e imperios fueron mediterraneas. No solo Grecia y Roma, y basta para eso ir a las imagenes de internet, respecto de Dioses, ciudadanos,e tc, sino las otras grandes civilizaciones tales como la persa, la hitita, la egipcia, etruscos y minoicos,- que influenciaron notoriamente a griegos y romanos-respectivamente, y cuyos palacios, esculturas, pinturas (todos aparecen como blancos, con cabellos y ojos oscuros) todavìa perduran. Mientras los nordicos, se refugiaban en cuevas, el imperio bizantino, (por cierto que durò MIL AÑOS, FRENTE A ESCASOS VEINTE DEL TERCER REICH), deslumbraba al mundo. Tenemos a los imperios español y portugues, forjados por arios del sur, totalmente en contraposicion con el ingles, liderado por piratas y ladrones.

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    1. No se que tiene que ver el nacionalismo judío en esto de la antropología. Y todo lo que dijo es ad-hominem. Y ser blanco y de cabello y ojos oscuros, es sinónimo de la subraza Atlantid. Los mediterráneos son morenos de piel. Y habia muchos rubios entre los romanos y griegos por cierto. Me parece que el que divide a los blancos atacando al pueblo inglés, sos vos.

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  2. Por lo demas, la teorìa racial NS, evolucionò desde un nordicismo exacerbado, como el que padecen aqui y que es convenientemente explotado por Hollyjud a un paneuropeismo, durante cuatro etapas, que se explican a continuacion. La Teoría Racial Nacionalsocialista siguió en el transcurso del tiempo el mismo camino que toda teoría toma: 1. ELIGE MODELOS 2. SACA LAS CONCLUSIONES DE SUS PREMISAS 3. HALLA SUS CONTRADICCIONES INTERNAS 4. HACE LAS MODIFICACIONES NECESARIAS PARA SOLUCIONARLAS Y MANTENER LA COHERENCIA CON EL MUNDO REAL Es importante que se entienda que a partir del último punto mencionado, el Nacionalsocialismo terminó por comprender que la medida del valor de las razas no es frente a un ARQUETIPO ABSOLUTO, sino que cada una de ellas lleva en sí su propia escala de medida. Por ello DESCARTÓ ABSOLUTAMENTE el concepto de RAZAS SUPERIORES E INFERIORES. El pensamiento racial Nacionalsocialista evolucionó finalmente hacia una etapa paneuropea, en la que las familias Germana, Romana y Eslava (así se referían ellos a los Nórdicos, Mediterráneos y Alpinos) conformarían una sola familia con su espacio vital propio en una EUROPA ETNICO FEDERAL

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    1. Mentira. Si hablaban de subrazas, hablaban de la dinárica y la báltica también.. pero para ese momento se consideraba mediterráneos a cualquiera de ojos oscuros, y ''nórdico'' a cualquiera que sea más o menos fachero (se lo apropiaban). Pero hoy sabemos que muchos moros son de esos mediterraneos y sabemos distinguir entre lo europoide y lo que no lo es. Salu2.

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  3. Cabe señalar que Günther cayó en el descrédito a partir de 1936 y actualmente sus teorías sólo tienen cabida en ambientes Hollyjudenses. Citaré alguna de las joyitas que inspiraron las teorías de Günther (de un tal Karl Weinlander): “Todas las razas no Germánicas son simplemete los bastardos de la cruza antinatural del hombre nórdico con las razas inferiores”. Luego comenzaron a INTERPRETAR el mundo (su historia y hechos sociales) bajo el prisma de esta nueva teoría. Pero LAS CONCLUSIONES NO CALZARON CON LA REALIDAD. Así se pasó a la etapa de evaluación de las CONTRADICCIONES INTERNAS de la Teoría (sobre todo cuando se dieron cuenta que las civilizaciones clásicas fueron creadas por mediterráneos [sic] y no por nórdicos).

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  4. SE DECLARÓ que esa teoría estaba contribuyendo a generar divisiones o crear distinciones falsas no sólo al interior de Alemania sino que también con otros países. Comenzó así la TERCERA ETAPA, desmontar el tinglado construido por la teoría de Günther no fue fácil, duró muchos años, aún Himmler quedó influenciado por buenos años, hasta que su pensamiento evolucionó..... Así, el mismo Hitler declaró en relación a esta nueva postura: “Nosotros no concluimos del tipo físico de un hombre su capacidad, sino de los logros de su raza”. EL NORDICISMO DE GÜNTHER ESTABA SIENDO RECHAZADO. De hecho, ni Hitler, ni Himmler, ni muchos menos Goebbels, eran nordicos. En Alemania, al Sur, gran parte de los habitantes tenìan rasgos mediterraneos. Beethoven, orgullo de los alemanes, es un mediterraneo puro.

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    1. Cualquiera. Beethoven era alpino con algo de brunn quizás, mediterráneos ni existen en Alemania. Alpinos sí.

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  5. Un antropólogo Nacionalsocialista, Weinert, se refirió así a la segunda etapa (la de Günther) en una especie de MEA CULPA: “El entusiamo con que las ideas de Günther se habían aceptado produjo conclusiones precipitadas para las que no había ningún fundamento biológico... La consecuencia era a menudo que un orgullo racial infundado amenazó con separar a los alemanes” Hubo muchísimas otras declaraciones en ese sentido, de firme rechazo del racismo nordicista a la Günther, lo cual es ocultado sistemáticamente por el SISTEMA, el cual explota sólo los aspectos negativos de la primera etapa. Un periódico oficial del sistema NS (Nationalsocialitsche Korrespondanz) declaraba: “Por sus hechos uno puede reconocer la raza de un hombre, no por la longitud de su nariz y el color de sus ojos”. Concordante con esto a la raza mongoloide le es “devuelto” su rol de creadora de la cultura asiática (recordemos que Günther había “germanizado” incluso a Confucio) y la subraza mediterránea es reconocida como la creadora de las grandes culturas del hombre blanco.

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  6. Walter Gross, miembro del Reichstag, experto en pureza racial y en su momento Jefe de la Oficina Racial del III Reich declaró públicamente: “Nosotros apreciamos el hecho de que aquellos de otras razas sean diferentes de nosotros... Si esa otra raza es “mejor” o “peor”, no es posible para nosotros juzgarlo (nótese que el está hablando desde un punto de vista ontológico). Esto exigiría que nosotros trascendamos nuestras propias limitaciones raciales durante el veredicto y que asumamos una actitud sobrehumana, incluso divina...” En 1940 el mismo Gross dice: “Una situación seria se generó por el hecho que otras personas y Estados, debido a las Leyes alemanas de la raza, se sienten atacados y difamados...

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  7. dado que fueron catalogados como no-arios, y como no-arios miembros de una canalla inferior; que los alemanes los habían designado como humanidad de segunda clase; y que los alemanes se imaginan ser los únicos portadores de cultura... ¿QUÉ LE PODEMOS DECIR A AQUELLOS QUE VEN EN EL RACISMO ALEMÁN UNA DIFAMACIÓN FUNDAMENTAL DE LOS HOMBRES DE OTRAS RAZAS? No podemos hacer más que, con paciencia y convicción, repetir que EL RACISMO ALEMÁN NO EVALÚA O DESPRECIA A OTROS GRUPOS RACIALES... Sólo reconoce, científicamente, que existen diferencias. Hemos sido perturbados frecuentemente por la indiscreción o peor aún, por la estupidez en nuestra propia tierra cuando, después de haber puesto en claro cuidadosamente a una u otra persona que respetamos y honramos sus cualidades raciales, algún necio (velada referencia a Günther y Cía.) manufactura sus propias ideas sobre la raza y declara que esa misma persona es racialmente inferior y que está en algún lugar debajo de la vaca o del asno, y que sus características estaban degradadas o impuras y Dios sabe que más!!!!. Con tales aseveraciones idiotas se rechazó y ofendió, no sólo a pueblos extranjeros en partes distintas del mundo, sino incluso a nuestros PROPIOS VECINOS EN EUROPA, muchas veces incluso amigos de la Alemania Nacionalsocialista unidos a nosotros históricamente y en el destino.” (Referencia a todos los pueblos como italianos, españoles, rumanos, griegos, etc, que peleaban al lado de los alemanes)

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  8. Así finaliza la tercera etapa de la Teoría Racial Nacionalsocialista Se da comienzo a la CUARTA ETAPA: LA TEORÍA RACIAL PAN-EUROPEISTA. De la cual su principal impulsor fue el mismo Himmler. Post 1940. Esta Teoría se encuentra en pleno desarrollo. Ampliándose al mundo entero, donde sea que existan colonias europoides. DESPUÉS DE LA DERROTA MILITAR EL SISTEMA SÓLO HA EXPLOTADO LOS HECHOS DE LA PRIMERA ETAPA. ABSOLUTAMENTE SUPERADA. OBVIANDO SISTEMÁTICAMENTE EL GRAN DESARROLLO QUE TUVO LA VISIÓN RACIAL DEL NACIONALSOCIALISMO HISTÓRICO. Uds aqui, siguen todavìa con la primera etapa, y ciertamente, resultan muy utiles para los planes de los amos del mundo de dividir a los blancos y conseguir que los celos y la discordia primen entre nosotros.

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  9. LOS ANTIGUOS GRIEGOS. Los antropólogos creen comúnmente que los Helenos pertenecían principalmente a la sub-raza Mediterránea. Este era el punto de vista compartido por Sergi y Ripley . Buxton comparte este punto de vista general, a pesar de observar que los braquicéfalos eran una parte de la población Griega desde los comienzos y que los Griegos eran una mezcla de pueblos Alpinos y Mediterráneos desde una "fecha comparativamente temprana". El antropólogo norteamericano Coon, concuerda cuando asevera que los Griegos son una mezcla Alpino-Mediterránea, con un débil componente Nórdico, siendo "sobresalientemente similar" a sus antiguos ancestros. El más completo estudio de material esquelético Griego desde el Neolítico hasta los tiempos modernos, fue llevado a cabo por el antropólogo norteamericano J. Lawrence Angel que descubrió que en fechas tempranas la variabilidad racial en Grecia era de un 7 % por sobre el promedio, indicando que los Griegos tenían orígenes múltiples dentro de la familia racial Europoide. Angel notaba que desde los más antiguos tiempos hasta el presente "la continuidad racial en Grecia es asombrosa". El estudio más extensivo sobre los Griegos modernos ha sido llevado a cabo por el antropólogo griego Aris N. Poulianos. Su conclusión principal es que los Griegos y sus poblaciones aledañas son básicamente una mezcla de Egeos (un tipo Mediterráneo local del área) y Epirotas (Dinárico/Alpinos) y que descienden de los antiguos habitantes de la tierras donde viven.

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  10. A veces se menciona que la antigua literatura proporciona evidencia de la significativa existencia de Nórdicos en la antigua Hélade. No hay nada de eso. Hay numerosas referencias a morenos en la antigua mitología y literatura, por ejemplo las Musas, Poseidón, Alcmena, Teseo, Zeus, Dionisos y Odiseo son descritos poseyendo o cabellos u ojos oscuros. Hércules, el héroe favorito de los Griegos, es descrito como oscuro (melanan), de nariz ganchuda (grupon) por Dicaerco (Clemente de Alejandría, "Protréptico de los Griegos"). La poetisa Griega Safo (una aristócrata de la isla de Lesbos en el siglo VII A.C.) revela que ella y su madre eran "oscuras". Algunos personajes (por ejemplo, Teseo y Dionisos) son retratados a veces en la literatura Griega como rubios (Eurípides) y a veces como morenos (Hesíodo), indicando que no había una certeza uniforme sobre su pigmentación. NO ES NECESARIO PARA ESTO HABLAR MUCHO, BASTA CON VER LAS CERAMICAS GRIEGAS, LAS PINTURAS ANTIGUAS, LAS ESCULTURAS (CABELLO RIZADO EN MUCHISIMOS CASOS, IGUAL QUE LAS ROMANAS, QUE REVELAN AL MEDITERRANEO DEL SUR)

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  11. La cerámica Griega no puede ser usada directamente para determinar pigmentación, debido a que es en su mayoría bi-cromática. Sin embargo es interesante, que los vasos con figuras rojas más realistas, el cabello uniformemente es casi siempre pintado negro, creando un gran contraste con el cuerpo que es blanco. En los lekythoi de fondo blanco, son utilizados colores reales. La rubicundez extrema, típica de los individuos Nórdicos, es casi completamente inexistente mientras numerosos ejemplos tienen pelo que es negro o castaño oscuro. El castaño rojizo también está presente. Martin F. Kilmer, al discutir sobre un vaso Etrusco mostrando a una mujer rubia dice que esto "no es una característica Griega común". Así, como ejemplos de cabello rubio en el arte Griego no son desconocidos (por ejemplo, el efebo rubio del Acrópolis), no son comunes. Los mismos autores Griegos nunca hicieron una declaración directa sobre su propio tipo racial. Sin embargo, se reconocía que los Griegos eran más oscuros que los pueblos septentrionales, cuya palidez y rubicundez era contrastada por numerosos autores, con lo oscuro de Egipcios y Etíopes. Los Helenos creían que ellos representaban el Promedio Dorado en términos de apariencia.

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  12. Un argumento sugiere que los Griegos "originales" eran claros, pero se mezclaron con los habitantes más oscuros de Grecia. El primer pueblo conocido como Griego fueron los Micénicos. En el arte Micénico, todas las personas son dibujadas con pigmentación morena. Es más, los entierros de las Tumbas Reales de Micenas, alrededor del 1.600 A.C. ) demuestran una variedad en estatura y forma craneal que representan múltiples subtipos raciales. De este modo, es seguro asumir que desde épocas remotas, la aristocracia Griega no pertenecía a ningún tipo físico particular. Los sepulcros en Lerna desde el 3.000 hacia delante, pueden representar una fusión de Grecoparlantes y no-Grecoparlantes. Del mismo modo, tumbas individuales o tumbas tribales contienen múltiples tipos raciales, desacreditando la noción de una casta aristocrática racialmente distinta.

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    1. Justamente los helenos, que al principio eran la élite y conquistaron a los pelasgos (medio-orientales). eran indoeuropeos y mucho más blancos, por lo tanto no-mediterráneos.

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  13. Aristóteles en su "Física" define el encanecimiento como el proceso en el cual el pelo se transforma de oscuro a gris, entregando alguna evidencia que los Helenos tenían generalmente color de cabello oscuro.

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  14. Curioso es que, entre los lideres que mostrais a la izquierda, no haya NI UN SOLO NORDICO. Europa, casi siempre, en los momentos cruciales, fue conducida por mediterraneos o alpinos.

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    1. Tampoco hay alpinos ni mediterráneos. Rudolf Hess era paleo-atlantid, Hitler era atlantid dinarizado, Goebbels sería dinárico y Rudolf Hess algo pontid.

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