viernes, 28 de octubre de 2016

La Iglesia Católica (Vaticano) nunca fue aliada del Nacionalsocialismo Alemán



Diariamente, solemos ver como muchos ''nacionalsocialistas o tercerposicionistas cristianos'' (en realidad, nacionalcatólicos ya que el subordinarse al Opus Dei es algo contrarrevolucionario) que dicen que Hitler fue un amigazo del papa de ese momento; Pio XII. 

Si el Vaticano ya había tenido diferencias con Mussolini, imagínense con Hitler.

El post va dirigido tanto para los nacionalcatólicos anteriormente mencionados como para los atheus que quieren asociar al Nacionalsocialismo con el clericalismo para justificar su diarrea progre.

Con Hitler recién llegado al poder (1933), la Conferencia Episcopal Alemana publicó una carta colectiva en la que sentaba con claridad su mensaje globalista (y negacionista de razas): ''La afirmación exclusiva de los principios de la sangre y de la raza conduce a injusticias que hieren gravemente a la conciencia cristiana'', afirmaba. Se temía, además, que el nuevo régimen deshiciera las organizaciones juveniles católicas (como finalmente hizo), impusiera la pertenencia a las Juventudes hitlerianas y quisiera fundar una Iglesia nacional para arios.

El Nacionalsocialismo quiso firmar un Concordato con el Vaticano pero este rechazó por lo que comenzaron a detenerse eclesiásticos y una propaganda que desenmascare y revele el verdadero rostro de la Iglesia. Los obispos alemanes, asustados, pidieron apoyo a Roma y Pío XI redactó la carta Mit brennender Sorge... (Con ardiente inquietud...), donde decía pestes sobre el Nacionalsocialismo. Por aquel entonces, apenas ninguna nación se había posicionado en contra del régimen nacionalsocialista.

La diplomacia vaticana la dirigía entonces Eugenio Pacelli, quien, desde 1939, sería nombrado Papa bajo el nombre de Pío XII. La prensa oficial nacionalsocialista denunció que era un conocido opositor al Nacionalsocialismo.

En 1942, el Papa describió al Nacionalsocialismo Alemán (por darse cuenta de lo corrupta que era la Iglesia) como ''aquellas diversas teorías que concuerdan en considerar al Estado como una entidad absoluta y suprema, exenta de control y de crítica''. Incluso catologó al Nacionalsocialismo como ideologías ''poseídas por la superstición de la raza y de la sangre''.

Ante estas afirmaciones, los nacionalsocialistas respondieron: ''(el Papa) acusa virtualmente al pueblo alemán de injusticia contra los hebreos y se hace portavoz de los hebreos, criminales de guerra''.


El New York Times en su editorial de Navidad de 1941, elogió al Papa Pío XII por "ponerse plenamente contra el hitlerismo" y por "no dejar duda de que los objetivos de los Nazis son irreconciliables con su propio concepto de la paz Cristiana".

Varios historiadores judíos, como Joseph Lichten, de B'nai B'rith (logia masónica exclusiva para judíos), han documentado los esfuerzos del Vaticano en favor de los hebreos perseguidos.

Según el mismo Lichten, en septiembre de 1943, Pío XII ofreció bienes del Vaticano para los judíos (para el ''Pueblo Elegido'' pero para los goyim, no).





Les dejaremos un articulo de propaganda que se publicaron durante el período nacionalsocialista, en el que se exponía sistemáticamente no solo la Judería Internacional, sino también la Iglesia Católica Romana, como franquicia de los primeros.

El aborto moral cristiano significó la destrucción de Europa.

Adolf Hitler se opuso a que el destino de 80 millones de alemanes lo decidiera una camarilla de judíos, interesados únicamente en llevar adelante su agenda de dominación global. Aunque ello significara la destrucción de la diversidad racial y cultural, guerras sin fin, y las ya conocidas por todos “crisis” periódicas con que extraen la riqueza de las masas e incrementan su poder.

A continuación algunos textos del libro “Der Papst führt Krieg”, publicado en 1938 en Alemania. cuya intención era, evidentemente, informar a la población, con la mayor brevedad posible, de la verdadera cara de la Iglesia Católica Romana, no llega a las 50 páginas. Cabe destacar que el libro pone a disposición del lector numerosas fuentes, corroborando los hechos y artículos que en él se exponen.

La versión en PDF se encuentra aquí: https://archive.org/details/DerPapstFuehrtKrieg_804

Der Papst führt Krieg (1938), se puede traducir
como ''El Papa dirige Guerras'', o ''El Papa
hace la Guerra''.


A partir de la Pág. 5, séptimo párrafo

Uno se encuentra a veces con la opinión, de que los sacerdotes de la Iglesia católica-romana en Francia, son al contrario que en otros países en primer lugar franceses, y luego católicos. Quién así lo juzga, está contemplando quizás las cosas de una forma muy subjetiva, o desde un punto de vista no lo suficientemente respaldado por hechos históricos. Ciertamente, para el Clan romano sólo existe una cosa: la imposición total de sus pretensiones de Dominio global. Sin embargo, en lo que respecta a la materialización de este objetivo, aquí siempre es correcta la frase de todos los caminos llevan a Roma. Debemos tener siempre en cuenta, que Roma tiene que librar constantemente una doble batalla. Una, la de ampliar sus territorios: doblegar a nuevas naciones, nuevos pueblos, a su báculo. Por otra parte, Roma se ve obligada a dominar permanentemente la tierra conquistada, a impedir que los pueblos escapen del redil. Si la Iglesia Católica Romana fuera como el Estado étnico/racial, justificado biológicamente, y con ello moral en sus bases, la primera batalla no sería posible, y la segunda innecesaria.

La idea católica, siendo consecuentes con su finalidad, necesita para su realización, en sentido biológico, de la mezcla de todos los elementos raciales de la Tierra. Es decir, la extinción de toda singularidad racial, mientras que la naturaleza, evidentemente, aspira a metas creadoras, precisamente, mediante la creación de diversos Modelos y variantes. Por lo tanto, en la Iglesia Católica se manifiesta precisamente lo antinatural, lo opuesto a la creación.

“Para no cargar con trabajo innecesario y evitar conflictos con las masas, ellos (los sacerdotes) habían convenido que, no sólo los gentiles (es decir, no-judíos) fueran azuzados para ir a la guerra, sino también uno de cada tres o cuatro hombres aptos para el servicio militar de su propio pueblo (judío), para poder así distraer con toda tranquilidad a los mayores que permanecen en casa, mientras que las generaciones jóvenes, en las batallas calamitosas de los mayores, son atemorizadas y contenidas

[...] El Clan romano ha bebido tanto en sus doctrinas e instituciones del Sacerdocio precristiano judío, que se le puede considerar, sin lugar a dudas, como el sucesor de la Teocracia farisea. Se designa a sí mismo como in loco Aaron, sentado en el lugar de Aaron, y sería realmente un milagro, que los señores que, sobre la cátedra de Pedro, no hubieran adoptado los métodos de Gobierno de sus predecesores, de los cuales, una descripción muy exacta dice: Para no cargar con trabajo innecesario y evitar conflictos con las masas, ellos los sacerdotes habían convenido que, no sólo los gentiles es decir, no-judíos fueran azuzados para ir a la guerra, sino también uno de cada tres o cuatro hombres aptos para el servicio militar de su propio pueblo judío, para poder así distraer con toda tranquilidad a los mayores que permanecen en casa, mientras que las generaciones jóvenes, en las batallas calamitosas de los mayores, son atemorizadas y contenidas.

En el transcurso de los últimos 1500 años, se ha derramado tanta sangre en tantas guerras por medio de las probadas maquinaciones criminales del Clan Romano, que no necesitamos albergar ninguna duda más, cuando señalamos al hombre que ocupa la cátedra de Pedro, en todos los sentidos, como digno sucesor de Aarón, del fundador de la Hierokratie teocracia, gobierno de los sacerdotes judía.



No olvidemos que el primer Papa, San Pedro, fue judío, la peste cristiana se llevó por delante toda la cultura europea.

Sólo la mente retorcida y enferma del Judío es capaz de parir semejante aborto moral. Una religión que invierte literalmente todos los valores con los que Grecia y Roma, Culturas sin parangón y a años luz de la Europa judaizada del SXXI, conquistaron el Mundo Antiguo y la Eternidad. Luego vino el Judío parásito, subvertor y destructor por naturaleza, a traernos la Buena Nueva. La revolución judía se llamó: inversion de valores. ¡Todos somos iguales! ¡la mediocridad es santidad! ¡la ignorancia es loable! ¡lo bello es pecado! Así ganaba prosélitos el monstruo semita.

No, el Cristianismo no está a la altura de Europa. Necesitamos una nueva religión: porque sólo el fanatismo nos puede proteger de elementos extranjeros. La Judería no puede ejercer ninguna influencia en sociedades que creen ciegamente en sus tradiciones, costumbres y valores morales.

¿Qué ha ocurrido en Europa en los últimos dos mil años? la verdadera historia no la vamos a aprender en los libros del cole. La información es poder, y el poder jamás ha sido cosa pública. Por eso la Biblioteca del Vaticano está bajo llave. 


Si Europa quiere liberarse del yugo judío, debe primero reconocer el origen de todas sus calamidades. Y ese no es otro que la Iglesia Cristiana, y todas sus variaciones.

FUENTES

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