domingo, 25 de septiembre de 2016

El Cáucaso en la Segunda Guerra Mundial

Mapa de la campaña del Cáucaso.




El Cáucaso jamás estuvo incluido dentro de los planes del Tercer Reich para el espacio vital “Lebensraum” en el Este a diferencia de Ucrania o los países del Mar Báltico. Menos aún cuando una vez iniciada la “Operación Barbarroja” el 22 de Junio de 1941, los alemanes empezaron a abandonar la idea de la colonización de protectorados para independizar las naciones de la Unión Soviética y convertirlas en sus aliadas. El Cáucaso era quizá la zona más abandonada dentro de los planes de Adolf Hitler, pues apenas había ideado un futuro para esta región. Gracias a la labor de Alfred Rosenberg, uno de los políticos más destacados del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP), se consiguió diseñar un plan para el Cáucaso y de independencia para todas sus naciones.


Las razones de establecer el plan de independencia para el Cáucaso eran las siguientes:

-Las numerosas naciones y tribus que poblaban el Cáucaso, expertas en el arte de la guerra, compondrían impresionantes ejércitos una vez obtuvieran la independencia que equivaldrían a millares de tropas profesionales para el Eje en la lucha contra la URSS, Estados Unidos y Gran Bretaña.

-El Cáucaso era la mayor región de Europa en campos petrolíferos, los de Bakú, Grozny y Maikop que servirían para abastecer indefinidamente de combustible y gasolina a todos los países del Eje durante la guerra.

-Con la independencia del Cáucaso se atraería a Turquía a entrar dentro la Segunda Guerra Mundial al lado del Eje, país fundamental para decidir el destino final debido a su gigantesco ejército.

-El Cáucaso estratégicamente suponía la entrada a Oriente Medio y el inicio de la Revolución Árabe contra Gran Bretaña en Irak, Irán, Siria, Líbano y Palestina que acabaría con el Imperio Británico.

-Quién tuviera el Cáucaso tendría la llave para abrir la puerta a Asia, pudiendo atrapar así a Inglaterra en la India rodeada por Alemania y los árabes al oeste y por Japón al este.

Los caucásicos en la Blitzkrieg 

Georgia: 

Georgia era la nación más germanófila del Cáucaso. Curiosamente durante la Primera Guerra Mundial, Georgia se había acogido a la protección de Alemania para impedir que Turquía se la anexionase, por tanto, como era lógico, al Tercer Reich le gustaba la idea de que una vez unificado el Cáucaso, Georgia fuera la nación dominante en un Eje Berlín-Tbilisi. Al caer Georgia en manos de la Unión Soviética, desde Varsovia en Polonia, se fundó la Liga Prometeo, una organización formada por los partidos y fuerzas políticas de los exiliados georgianos. El Partido de los Nacional Demócratas era el grupo con más fuerza, en él habían militares como Giorgi Kvinitadze, que no descartaba una alianza con Alemania, aunque no profundizó en ello. El principal georgiano residente en Alemania más proclive a la alianza entre ambas naciones fue el exiliado Alexander Nikuradze, el cual se afilió al Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes para ponerse manos a la obra con el futuro de Georgia. 

Azerbayán: Azerbayán tenía una idea clara, si se había de combatir desde el exilio a la Unión Soviética se haría desde Turquía, la nación con la que mantenía una gran amistad debido al mismo concepto del panturquismo. Sin embargo el triunfo de Mustafá Kemal en Turquía había acabado con la idea del panturquismo en el antiguo Imperio Otomano, por eso los azerbayanos en el exilio tuvieron que buscarse nuevos amigos como los países de Oriente Medio o la Alemania de Hitler. Emin Resulzade, líder del grupo nacionalista Mussavat, dió el visto bueno a la alianza con Alemania, pensando que si el Reich triunfaba en la Segunda Guerra Mundial, la ideología panturquista volvería a renacer. Precisamente los pocos azerís que residían en Alemania se llevaban muy bien con los alemanes, tanto que incluso el escritor azerí Mirza Bala escribió un libro llamado Historia de la Nación Azerí (Milli Azerbayçan Hareketi) para difundir la cultura de Azerbayán a la nación germana.


Armenia: Armenia era la nación más alejada de una posible colaboración con el Tercer Reich, pues consideraba a Alemania cómplice del Genocidio Armenio realizado por Turquía en la Primera Guerra Mundial, en el cual murieron más de 1 millón de armenios. Dachnak era el principal partido de representantes en el exilio de El Cairo, Egipto, donde había una gran comunidad armenia; dicha organización era democrática y anticomunista, contando con un ala derechista dirigida por el general Dramastamat Kanajan, alias “Dro”, que en este caso sí veía bien una alianza con Alemania, el cual llegó incluso a contactar con el Servicio Secreto Alemán (Abwehr). En Bulgaria también había otro grupo de exiliados armenios que deseaban aliarse con Alemania, era el Movimiento Asatamartakan del general Ter-Charutjunjan “Nejdeh”. Sin embargo la comunidad armenia dentro del Tercer Reich era la que más deseaba la alianza con Alemania, la cual se agrupaba en la Sociedad Germano-Armenia y estaba liderada por el profesor Paul Rohrbach.


Ciscaucásia: Bastante antes de iniciarse la “Operación Barbarroja” ya se habían registrado incidentes en el Cáucaso, sobretodo ante la negativa de muchos caucásicos de querer participar en la Guerra Ruso-Finesa (1939-140), conflicto que la URSS había provocado contra Finlandia para satisfacer sus ansias expansionistas. En 1940 se produjo un levantamiento guerrillero en Ingusetia y Chechenia conocido como la “Guerra de Liberación de los Ingusetios y Chechenos” liderado por Chasan Islaivov. Hasta el día de la invasión alemana, esta guerrilla checheno-ingusetia nunca sería sofocada del todo. Otros incidentes parecidos, aunque con no tanta fuerza, se registraron en Kabardia, Balkaria, Karachai, Cherkesia y Daguesthán. Calmucia, Nogai, Osetia y Adigheya por el contrario se mantuvieron bastante tranquilas, aunque con alguna actividad. La “Operación Barbarroja” y el Cáucaso Tres días antes de la Operación Barbarroja, el 19 de Junio de 1941, el Diario de Operaciones del Alto Mando Alemán (OKW) impartió la orden de que cuando las tropas alemanas se acercaran al Caúcaso, un grupo de georgianos tendría que ser infiltrado en Georgia para causar sabotaje. La primera unidad caucásica que ostentaría el honor de ser empleada era un grupo de 100 georgianos estacionados en la colonia de esa nacionalidad residente en Rumanía, país miembro del Eje. Bajo el nombre de Organización Tamara se compuso a la unidad georgiana, incluida dentro de la 800ª Compañía de Instrucción y Construcción Brandenburgo para Misiones Especiales perteneciente al Abwehr II. La Organización Tamara se dividía en el Tamara I que contenía 16 georgianos expertos en sabotaje y la Tamara II compuesta por 80 georgianos entrenados para formar focos de resistencia y guerrilla. Sin embargo el empleo de la Organización Tamara se suspendió, pues no se llegó al Cáucaso a las cinco semanas de comenzada la “Operación Barbarroja” como había previsto el OKW, así que se hubo de posponer. Durante las primeras semanas de la “Operación Barbarroja”, Alemania cometió el error más grande que se podía haber hecho con los caucásicos. De los más de 3 millones de prisioneros soviéticos que se hicieron, cerca de 800.000 venían de las Repúblicas Soviéticas no pertenecientes a la Rusia de Iósif Stalin. En ese período el Tercer Reich cometió un genocidio masivo contra sus prisioneros soviéticos utilizando el arma del hambre mediante marchas de la muerte. Entre las víctimas mortales se hayaron 500.000 combatientes procedetes del Cáucaso, de los cuales 100.000 eran de Azerbayán. Alemania no se preocupó en alimentar a los prisioneros, calculando que su muerte sería más rentable, pero en el caso de los capturados procedentes del Cáucaso, los celadores y guardias de los campos de concentración nunca les habrían permitido morir si se les hubiera avisado con antelación. Las órdenes del Ejército Alemán (Wehrmacht) eran las de no matar a ningún cacuásico, ya que eran aliados del Reich y se les necesitaba para la guerra contra la URSS al odiar la mayoría al comunismo. Pero con el caos de las primeras semanas ninguna orden llegó a los campos de concentración ni a sus responsables, así que cuando se avisó ya era demasiado tarde. Alemania había perdido 500.000 voluntarios que debían componer los ejércitos caucásicos, todos asesinados erróneamente en lo que puede calificarse la mayor masacre por equivocación de la Historia. Más que un error fue dejadez o falta de previsión para imaginarse que millares de caucásicos estarían entre los prisioneros del Ejército Rojo. En la situación respecto al Cáucaso se hicieron cambios el 14 de Octubre de 1941. Todo lo que debía operar en esa región fue puesto bajo el mando del Doctor Theodor Oberländer, un profesor especialista en el estudio de los pueblos sometidos por la URSS y que había sido consejero agrícola en las relaciones soviético-germanas de la República de Weimar, concretamente en la misma región caucásica. Los alemanes nunca habían tenido una idea clara respecto a los pueblos de la URSS como Ucrania o los países bálticos, no sabían si colonizarlos o convertirlos en sus aliados, pero lo que sí había era un futuro para el Cáucaso, el cual sería independiente. Oberländer se encargó de escribir el Memorándum de Alemania y el Cáucaso, donde se expusieron todas las tesis a seguir con esa zona. Además se excluyó la idea de una Georgia dominante en la región, pues todas las naciones tendrían el mismo estatus preferente, fuera de la etnia que fueran, por eso se suprimió la Organización Tamara y se dió la orden de buscar en todos los campos de concentración alemanes a los prisioneros caucásicos para liberarlos y formar un ejército compuesto exclusivamente por soldados del Cáucaso. Cuando los alemanes empezaron a reclutar voluntarios en campos de prisoneros descubrieron que no había o eran muy pocos, pues ellos mismos los habían matado en las primeras semanas de la “Operación Barbarroja” por error, además habían conseguido que los 300.000 aterrados supervivientes no se fiaran de los germanos al ver como habían asesiando a sus patriotas. Pero a pesar de todo, los caucásicos preferían a los alemanes porque sabían que ellos iban a darles la independencia y Stalin no, por lo cual no les quedó más remedio que aceptar, aunque algunos realmente lo que querían eran librarse de las pérsimas condiciones dn las que vivían. Memorándum de Alemania y el Cáucaso:


1. Administración Autónoma dirigida por los líderes autóctonos de cada nacionalidad y etnia caucásica.


2. Suprimir las corporaciones agrícolas de la URSS “Koljós” y reordenar a cada etnia con una agricultura y ganadería propias. 3. Libertad religiosa y cultural. Todos los planes para liberar e independizar a las etnias del Cáucaso chocaron internacionalmente con los intereses de Turquía. Ciertamente Turquía ya había abandonado todas las ideas del panturquismo después del kemalismo, pero una cosa era verdad, si Alemania derrotaba a la URSS, la nación turca tendría que hacerse responsable de más de 40 millones de musulmanes de origen turco desperramados por toda Rusia, incluso más, pues aún estaba pendiente la territorialidad no resuelta con el Cáucaso después de la Primera Guerra Mundial. El Gobierno de Turquía para preveer el futuro de la Segunda Guerra Mundial y su entrada en el Eje convocó un Comité Panturco en los que participó el diputado de Estambul, Sükrü Yenibache, el hermano del líder panturqista Enver Paschá, Nuri Paschá, el profesor de historia de los pueblos turcos, Zeki Velidi Togan, más el embajador turco de Afganistán, Sevkek Esendal. Del comité sólo salió la propuesta de una investigación al propio Tercer Reich, así que el ex-director de la Academia del Estado Mayor Turco, Ali Fuad Erden, junto al estudioso en tesis panturcas, Hussein Erkilet, viajaron a Berlín donde se reunieron con Hitler; haciendo después una gira por el Frente del Este. Al regresar a Ankara expusieron sus puntos de vista acerca de la guerra, si entraba Turquía tendría que expandir sus dominios a la Transcaucasia, Crimea y al este del Mar Caspio, tres zonas pobladas por turcos y personas de origen tártaro. La respuesta final de Turquía fue la de esperar a ver que ocurría con el Cáucaso y dependiendo de la situación intervendrían. A las exigencias de Turquía se sumaron las de los exiliados de Azerbayán, según informó el embajador alemán en Turquía, Franz Von Papen, petición de ayuda que realizó el movimiento Mussavat suplicando a los alemanes que se decidieran por una política más panturca-tártara y no tan proeslava como estaban haciendo con unidades de voluntarios en el Frente del Este, ya que los azerís consideraban que rusos y ucranianos no eran de fiar. Posteriormente el Abwehr contactó en Tabriz, Irán, con una delegación de colaboracionistas azerís y curiosamente también armenios. Para finales de otoño de 1941 se comenzó a fundar una nueva unidad caucásica en el Ejército Alemán, la Unidad Especial Bergmann perteciente al Abwehr II de Misiones Especiales y Sabotajes, la cual iría representada por todas las nacionalidades de la Transcaucasia y la Ciscaucasia. La mayoría de los voluntarios salieron de los campos de concentración alemanes como ex-prisioneros del Ejército Rojo que iba recorriendo el general de caballería, Ernst-August Köstring, para dar con ellos. Muchos también eran inmigrantes caucásicos residentes en Europa, sobretodo de la Francia de Vichy.


Con el fin de coordinar todas las acciones en relación al Cáucaso y el Turkestán, es decir, las inmensas tierras de Asia Central, el OKW creó el 18 de Octubre de 1941 la Organización Tiger B (Abwehr Unternehmen Tiger B) conocida también como el mando de las llamadas “Legiones Orientales”. El comandante Mayer Mader, que había sido asesor militar del Presidente de la China Nacionalista, Chiang Kai-Shek, fue elegido responsable de la Organización Tiger B. 








Antes que dedicarse a reclutar caucásicos, el primer proyecto fue la creación del 444th Batallón Turcomano, pero poco después, toda la Organización Tiger B se renombró Legión de Voluntarios Musulmanes del Cáucaso y del Turkestán. Rápidamente la Legión de Voluntarios Musulmanes del Cáucaso y del Turkestán se convirtió en el Mando de las Legiones Orientales (Kommando der Ostlegionen), el cual incluía la Legión Georgiana, la Legión Armenia, la Legión de los Tártaros del Volga y los Urales y la Legión Musulmana, esta última dividida en la Legión del Turkestán y en la Legión Caucasiana-Musulmana, la cual también se partió en la Legión Azerí y la Legión de los Pueblos Montañeses del Cáucaso, más tarde llamada Legión Norcaucasiana. Todas estas legiones comenzaron a hacer su instrucción en Rembertow, Polonia, de ello se encargó la 162ª División de Infantería Alemana y el profesor especialista en temas del Asia Central, Oskar Ritter Von Niedermayer. El equipo se haría con armas soviéticas capturadas y cada batallón se completraía con 30 o 50 alemanes supervisores.


Mientras tanto, a finales de 1941 y principios de 1942, el Ejército Rojo se enfrascaba en otra guerra del Cáucaso otra vez contra Ingusetia y Chechenia. La ciudad de Barjoz en Chechenia fue tomada por los rebeldes y los soviéticos expulsados. Como en aquellos momentos el Ejército Alemán asediaba la misma Moscú y a la URSS no le sobraban precisamente fuerzas, tuvo que enviar a los estudiantes de la Escuela de Infantería de Grozny para que expulsaran a los chechenos de Barjoz, cosa que hicieron, aunque con mucha dificultad.



Abril de 1942 fue una fecha importante para todos los caucásicos en el exilio al tener lugar la gran cumbre de todos los pueblos sometidos por Rusia. Alemania participó enviando al Conde Fritz-Dietlof Von der Schulenburg; representando a la Ciscaucasia estaba Said Chamyl, nieto del héroe checheno Imán Chamyl; en nombre de Azerbayán se presentaron el líder del movimiento nacionalista Mussavat, Emin Resulzade, más el Doctor Vekili Sultanov; de Georgia víno el Príncipe Irakli Bagration; y curiosamente Ingusetia quiso tener presencia de manera independiente a la Ciscaucasia, siendo su diplomático Girei Dzabagi.


Campaña del Cáucaso


“Operación Edelweiss” fue el plan para liberar el Cáucaso. A diferencia de otras regiones en las que los alemanes habían creado protectorados, regiones autónomas u ocupación, las naciones del Cáucaso debían ser independientes y no inclurise en el Ministerio de Territorios Ocupados del Este encabezado por Alfred Rosenberg, tampoco ningún alemán podría hacerse cargo de la administración. En las naciones de la Ciscacasia se harían cargo de los gobiernos las responsables etnias locales una vez se marcharan los soviéticos, mientras que en la Transcaucasia ocuparían las administraciones los grupos nacionalistas de azerís, georgianos y armenios exiliados en el extranjero que regresarían para dedicarse a sus cargos. Como las naciones del Cáucaso iban a ser aliadas y no incluidas bajo el Imperio de nadie, las normas respecto a los ejércitos liberadores fueron muy estrictas: se prohibió a las tropas del Eje cualquier tipo de abuso a la población bajo pena de muerte, además todos los documentos tenían que figurar con una semántica amistosa como los términos de “Libertad”, “Independencia” o “Colaboración”.

Tropas soviéticas con uniforme de nieve y montaña operando en el Cáucaso.







El Grupo de Ejércitos A al mando del mariscal de campo Wilhelm List sería la fuerza desiganada para liberar el Cáucaso, la cual operaría con el I Ejercito Panzer para avanzar hasta Bakú en el Mar Caspio; más con el XVII Ejército para asegurar las costas del Mar Negro y llegar a la frontera con Turquía para que se uniera a la guerra. Alemania no sería la única nación que intervendría en la liberación del Cáucaso, a ello se comprometerían ejércitos y fuerzas militares de Rumanía, Eslovaquia y Finlandia; también voluntarios nacionalistas árabes en la llamada Legión Árabe formada por musulmanes de Irak, Palestina, Siria, Egipto, Líbano, Arabia Saudita y Transjordania; por otro lado participarán los pueblos de origen turco como la Legión Turcomana compuesta por guerreros del Asia Central; y por último voluntarios de Europa Occidental venidos de Dinamarca, Holanda y la Valonia en Bélgica. Sin embargo lo que más destacarían serían las 90.000 tropas caucásicas de todas las nacionalidades que operarían en la campaña del Cáucaso, siendo la fuerza principal la Unidad Especial Bergman con voluntarios de la Ciscaucasia y la Transcaucasia por igual; mientras que independientemente lucharían las denominadas “Legiones Orientales” en fuerzas como la Legión Azerí, la Legión Armenia, la Legión Georgiana y la Legión Norcaucásica con soldados de los pueblos montañeses del Cáucaso Norte; además del Escuadrón Cosaco con unidades del Terek y el Cuerpo de Caballería Calmuca.


Si la fuerza de liberación del Cáucaso ya era preocupante para la URSS, más lo eran las guerrillas internas. La “Guerra de Liberación de los Chechenos e Ingusetios” en Chechenia e Ingusetia tenía ocupada a toda la 24ª División de Fusileros Soviética. Las guerrillas de partisanos se extendieron a otras nacionalidades de la Ciscaucásia que hasta ese momento se habían mantenido tranquilas con la URSS, fue el caso de Balkaria, Kabardia, Cherkesia, Karachai y Daguestán, en las cuales surgieron grupos armados que se enfrentaron a los rusos. También en la Transcaucasia comenzaron a rebelarse varias células de guerrilleros operando cerca de Tblisi en Georgia y Bakú en Azerbayán, además de producirse pequeños levantamientos en pequeñas comarcas de Armenia y Abjasia. Sin embargo seguían siendo los chechenos los que más poder tenían, pues el guerrillero Aslanbek Cheripov dirigía un ejército de 5.000 partisanos que hacían frente a los soviéticos.

El 1 de Agosto de 1942 puede considerarse oficialmente el día en que el Eje comenzó la liberación del Cáucaso. El avance de los ejércitos alemanes, rumanos, caucásicos y demás fuerzas del Eje fue espectacular. El 8 de Agosto tomaron Stavropol y el 12 entraron en Calmucia conquistando Elista donde fueron recibidos con alegría. Un día después, el 13, caía Krasnodar en el Mar Negro. Poco después el Eje cruzaba el Río Kuban adentrándose en la Ciscaucasia y las cordilleras montañosas. El mayor día de gloria llegó el 21 de Agosto de 1942 cuando las tropas de montaña alemanas clavaron la bandera de la esvástica sobre el Monte Elbrus, el pico más alto de Europa con 5.633 metros de altura.

Tropas de montaña alemanas implantan un cañón en la cumbre del Monte Elbrus.


Durante la lucha en el Cáucaso los grupos de voluntarios caucásicos tuvieron un papel primordial en no sólo conquistar importantes objetivos, sino hacer desertar del Ejército Rojo a millares de soldados de la Ciscaucasia y la Transcaucasia que se pasaron al bando del Eje. Los georgianos fueron los caucásicos que más cambiaron de bando, de hecho en una sóla jornada se traspasaron al lado contrario más de 800, además de una batería de artillería completa; precisamente para Septiembre de 1942 un total de 1.326 georgianos desertaron del Ejército Rojo uniéndose a los alemanes. Los voluntarios de Azerbayan en el Eje lograron que un Batallón de la 77ª División de Fusileros Azerí del Ejército Rojo se pasara a la Unidad Especial Bergmann. Las tácticas más aplicadas en estos casos fueron los cantos corales y folklor haciendo eco en las montañas hacia los compatriotas de la trinchera enemiga, los cuales incitaban a luchar por la independencia a los caucásicos. También se empleó el lanzamiento de salvoconductos desde aviones para que se entregaran a la Wehrmacht cada vez que algún caucásico quisiera cambiarse de bando. Esta política causó un gran impacto en el Cáucaso. Stalin consternado ordenó retirar fuera de los frentes a todos los caucásicos o bien licenciarlos, lo cual afectó a la ya problemática crisis de soldados que padecía el Ejército Rojo.

El estratégico puerto en el Mar Negro de Novorossiysk, cayó el 11 de Septiembre de 1942 en manos alemanas; mientras que Tuapse lo hizo poco después gracias a los eslovacos y a la Legión Norcaucásica. El avance continuó hasta cruzar el Río Terek y entrar en Chechenia a 44º de latitud, batiendo de esta manera la Wehrmacht su récord en Rusia. Alemanes y finlandeses realizaron el último avance en el Cáucaso el 25 de Septiembre de 1942 en Vladikavkaz, no consiguiendo conquistarla, pero llegando el Eje a la máxima expansión de su Historia. A partir de ese momento la campaña del Cáucaso se convertiría en una guerra de desgaste a lo largo de la Carretera Militar de Georgia en Abjasia, Osetia, Ingusetia, Chechenia, Daghestán y Calmucia.

Durante el otoño de 1942 innumerable cantidad de sangre se virtió en el Cáucaso, no sólo por parte del enfrentamiento entre el Eje y la Unión Soviética, sino por la guerrilla contra el comunismo. Se levantaron focos guerrilleros tanto en la Ciscaucasia como en la Transcaucasia, incluso hubo colaboración con paracaidistas alemanes y enfrentamientos locales en lugares tan lejanos como Azerbayán o Armenia. Las represalias por parte del Ejército Rojo se incrementaron a proporciones enormes, sólamente en esa campaña 30.000 azerbayanos fueron deportados a Siberia como sospechosos de dudosa lealtad. Otro hecho triste ocurrió el 7 de Diciembre de 1942 con la matanza de la aldea Verchnij Cegem, poblado en el que fueron asesinadas por los soviéticos 100 personas, la mayoría mujeres y niños, siendo muchas chicas antes de morir brutalmente violadas.

Todo parecía prometer la victoria al Eje en la campaña del Cáucaso, pero el futuro lo decidiría otro acontecimiento que se libraba muy lejos de allí, la Batalla de Stalingrado. Con el cerco del VI Ejército Alemán en la ciudad y la contraofensiva soviética de invierno, la nueva situación del Frente Oriental pusp en peligro a todo el Grupo de Ejércitos A de quedar atrapado al sur de Rusia. Hitler no quiso correr riesgos y anunció el suspenso de la campaña del Cáucaso a todas las fuerzas del Eje, comunicando que lo prioritario era salvar Stalingrado y que la cordillera podría ser liberada en otra ocasión. De esta manera el Cáucaso quedó condenado a volver a manos del Ejército Rojo, perdiendo los alemanes así la oportunidad de ganar la guerra y los cáucasicos de ser independientes. El repliegue fue triste para todas las unidades caucásicas, las cuales fueron evacuadas a Crimea desde la cabeza de puente de Kubán. Muchos de ellos creyeron que en pocos meses se reanudaría la ofensiva alemana y que serían liberados, no fue así, ya que con la derrota en Stalingrado la Wehrmacht jamás podría recuperarse.


Nada más finalizar la campaña del Cáucaso las guerrillas internas fueron derrotadas por el Ejército Rojo. Algunas costaron más como la de los karachais, llegando los rusos a emplear dos divisiones y un regimiento de caballería. Otras tardaron menos como las de los kabardinos y balkares en Nalchik que fueron apagadas en seguida. Los chechenos e ingusetios continuaron alzados en armas casi todo el resto de la guerra.

Naciones Independientes del Cáucaso (1942-1943)

Karachai:

Un poco antes de la llegada de los alemanes a Karachai, un cabeza nacionalista llamado Madzhir Kochkarov se levantó con sus seguidores en armas y depusieron a los soviéticos dando un golpe de Estado en la capital karachai de Mikoyan-Shaskar. Nada más llegar los alemanes reconocieron a Karachai como nación independiente y a su Gobierno, el Comité Nacional Karachai. Se nombró Presidente a Kadi Bairamukov, mientras que el rebelde Madzhir Kochkarov que había organizado la expulsión soviética fue elegido alcalde de la capital. La alianza entre Karachai y el Eje fue sellada el 11 de Octubre de 1942 entre el Comité Nacional Karachai y el general alemán Ernst-August Köstring, al cual le auparon en hombros por la ciudad entre aplausos y vitoreos de los ciudadanos. Finalmente el 8 de Noviembre de 1942 se transfirieron todos los poderes a Karachai y los bienes que había confiscado la Unión Soviética a sus habitantes les fueron devueltos. Jamás en el tiempo que duró la alianza Alemania-Karachai, hubo ninguna resistencia ni movimiento contra los alemanes.

Kabardino-Balkaria:

Kabardino-Balkaria comenzó a ser liberada en Octubre de 1942. Cuando el Ejército Rojo se retiró, Kabardia y Balkaria se independizaron de la Unión Soviética, aunque en unión Kabardia con Balkaria como habían hecho Austria y Hungría con el Imperio Austro-Húngaro en el siglo XIX. La capital de Kabardino-Balkaria fue Nalchik y Selim Shadov fue elegido presidente del Gobierno. Tanto kabardos como balkares se ocuparon de todas las carteras de la administración, justicia, economía, cultura, etc. La firma de amistad con el Eje se hizo el 18 de Diciembre de 1942 en Nalchik, forjando la alianza el mariscal Ewald Von Kleist y el Presidente Selim Shadov. Como muestra de amistad los alemanes regalaron libros del Corán a sus nuevos aliados. A lo largo de los 65 días que duró la independencia de Kabardino-Balkaria, no llegó a haber jamás hostilidad contra los alemanes.

Cherkesia:

En Cherkesia hubo un problema al ser liberado, ya que la mitad de la población era de origen eslavo-rusa según la colonización brutal realizada por los Zares primero y por la Unión Soviética después. La solución fue que en las zonas de mayoría cherkesa, fueran cherkeses los que llevaran el Gobierno; mientras que en los de mayoría eslava los alemanes manejarían una administración territorial hasta que se deportasen los rusos de la región una vez acabada la guerra, cosa que nunca ocurrió. Durante la presencia alemana en las zonas rusas hubo hostilidad, sin embargo en las áreas cherkesas todo lo contrario, pues muchos se ofrecieron a ayudar.


Calmucia:

Al ocupar los alemanes Elista, nada habían planeado acerca de Calmucia, la única región de Europa poblada por asiáticos de origen chino procedentes de Mongolia y China. Los calmucos recibieron a los alemanes con mucha felicidad. Los germanos quedaron sorprendidos por el recibimiento, ya que muchos ni habían oído hablar de Calmucia. No tardaron mucho tiempo en comprender los alemanes a los calmucos, momento en que se inició la colaboración. Sin haber preparado nada sobre Calmucia, los alemanes dieron la independencia a las zonas liberadas para que se ocuparan ellos de la administración. Lo sorprendente es que los calmucos se volcaron tanto con la causa alemana que agradecidos crearon el Cuerpo de Caballería Calmuca para ayudar a los germanos en la guerra contra Stalin. 

Otras zonas:

Parcialmente, unas más otras menos, fueron las zonas que colaboraron con los alemanes como Chechenia, Ingusetia, Osetia y Daghestán tras liberadas de la Unión Soviética. Las administraciones provisionales de estos lugares las llevaron a cabo chechenos, ingusetios, osetios y daghestanos. La colaboración fue muy efectiva, pero la proximidad del frente impidió que fueran zonas seguras al cien por cien.

Georgia y Abjasia:

Abjasia fue la única zona de la Transcaucásia a la que llegaron los alemanes, estableciéndose a las afueras de Sujumi en la Carretera Militar de Georgia. Las pocas localidades con que se hicieron las llevaron abjasos y georgianos de manera compartida. La difícil cuestión que se planteaban los alemanes es que no sabían que hacer respecto a Abjasia, pues dudaban si independizarla o cedérsela a Georgia que la reclamaba de manera insistente dentro de su espacio vital. Nunca pudo resolverse la cuestión al tener los alemanes que retirarse.


Deportación y Represión

En cuanto fueron expulsados del Cáucaso las fuerzas del Eje, las naciones que este había independizado perdieron su identidad. Pero eso no sería lo único trágico para el Cáucaso, Stalin estaba dispuesto a llevar la más gigantesca venganza contra esa región como hasta ese momento Rusia nunca había hecho en su Historia.

Desde que en 1943 se marcharan los alemanes, comenzarían las deportaciones y la represión. Raras veces en la Historia se llevaría una decisión de tal envergadura como castigar a un determinado pueblo o etnia por “poblaciones colectivamente culpables”. El castigo consistía en deportar a naciones enteras, ciudades, pueblos y aldeas incluidas, para trasladarlas a Siberia donde serían esclavizadas y en muchos casos exterminadas. Casi todas víctimas serían naciones de la Ciscaucasia, las de la Transcaucasia tuvieron más suerte al ser reprimidas sólo los nacionalistas y colaboradores. Vagón de ganado donde los soviéticos deportan a los caucásicos hacia Siberia.








Este tipo de genocidio se gestó meticulosamente concentrando durante meses, dependiendo de la región, a fuerzas de la policía política del NKVD y del Ejército Rojo sobre las naciones del Cáucaso, para así lograr una total sorpresa. Con la finalidad de disimular, los soviéticos simplemente expulsaron del Ejército Rojo a todos los caucásicos combatientes y a continuación a todos los empleados de las administraciones públicas. En otras ocasiones lanzaron a caucasianos desarmados sin uniformes contra los alemanes para convertirlos en carne de cañón de las ametralladoras; por supuesto los germanos no se enteron de esto hasta que la tragedia hubo finalizado, pero cuando lo supieron descubrieron que el Ejército Rojo había creado a una fuerza caucásica, la 151ª División de Infantería, para ser sacrificada de manera suicida contra la Wehrmacht. Al iniciarse la persecución de los caucásicos, estos se enteraron unas horas antes de que iban a ser deportados, apenas dejándoles tiempo a recoger su equipaje y obligándoles a subir en camiones tanto a hombres, mujeres y niños. Los que se resistieron fueron ejecutados. De los camiones se los llevó a trenes y desde allí se los transportó a Siberia o Kazakhstán en unas condiciones lamentables, perdiéndose por el camino incontables vidas. Los campos de concentración o gulags en Siberia fueron peor, ya que el frío era terrible, la comida y medicinas casi inexistentes, los trabajos forzados eran durísimos, las torturas incontables y las condiciones higiénicas insufribles, pues sólo había un barracón para cada cinco familias. La mortandad creció enormemente, especialmente en la población infantil y anciana. Se prohibió a los reos hablar en su lengua y cualquier símbolo relacionado con su cultura fue suprimido. Las naciones del Cáucaso abandonadas fueron pobladas y colonizadas por rusos, así como las casas antes habitadas por personas que en aquellos momentos estaban muriendo en Siberia fueron regaladas a otras. La rusificación fue brutal, cualquier vestigio de la cultura caucásica fue borrada y eliminada, perdiéndose en el olvido miles de pruebas de la existencia de incontables ancestros. Estados Unidos, Gran Bretaña y demás naciones democráticas apoyaron activamente la política de Stalin en una complicidad total.

Karachai:

Karachai fue la primera nación del Cáucaso en sufrir la represión. Ocurrió en Noviembre de 1943, cuando todos los ciudadanos de aldeas, pueblos y ciudades fueron concentrados en áreas militares bajo estricta vigilancia del Ejército Rojo. Los que servían en unidades militares o en el Partido Comunista fueron expulsados y también llevados junto a sus compatriotas. Más o menos, cerca de 60.000 karachais, después de haber sido desalojados inhumanamente de sus casas, fueron subidos en trenes y enviados a Kazakhstán y Siberia en campos de concentración. 


La República Autónoma de los Karachais, antes perteneciente a la Unión Soviética, fue repartida entre la República Socialista Federativa Soviética Rusa y la República Socialista Soviética de Georgia.


Calmucia:

Calmucia, la única nación de origen puramente asiático oriental y budista en el Cáucaso, tuvo el mal destino de ser la segunda víctima de la deportación tras Karachai. Un día antes de la deportación, toda la nación fue informada el 27 de Diciembre de 1943 de que iba a ser llevada a Siberia. En un tiempo récord de cuatro días, entre el 27 y 30 de Diciembre, se desalojó de sus hogares y se deportó a más de 100.000 calmucos en tren hasta los campos de concentración. Los calmucos que servían en el Ejército Rojo fueron expulsados y enviados de manera individual a los campos junto a sus famílias como esclavos también. De esta manera Calmucia, uno de los pueblos de Europa más próximos a la cultura de Asia y tan rico en la mezcla de tradiciones, fue destruido en sólo cuatro días de la manera más triste.


Chechenia:

Chechenia era por excelencia el pueblo más odiado por los rusos en el Cáucaso. El 23 de Febrero de 1944 comenzó su deportación al mismo tiempo que Ingusetia. La manera de coger a los chechenos desprevenidos fue organizar un falso mitin en todas las ciudades de la nación al que se obligó a venir a todos sus habitantes, increíblemente fue que al llegar a las zonas convocadas fueron detenidos, subidos en camiones y posteriormente apiñados en estaciones para después ser deportados a los campos de concentración, permitiendoles solamente llevar maletas de hasta 20 kilogramos de peso que en muchos casos fueron confiscadas por la oficialidad rusa. Las deportaciones de chechenos a campos fueron de unas 400.000 personas aproximadamente. Unos 2.000 chechenos lograron huir a los montañas del Cáucaso donde resistirían mucho tiempo hasta morir por enfermedades o ejecutados al caer en manos del Ejército Rojo.



Ingusetia:

Al mismo tiempo que Chechenia, en Ingusetia el 23 de Febrero de 1944 comenzó la deportación en masa de sus ciudadanos de la misma manera, llamando a la gente a un falso mítin donde al llegar eran apresados y deportados a Siberia. Cerca de 90.000 ingusetios sufrieron este destino.


Balkaria:

Balkaria fue la última nación en el Cáucaso en ser deportada al completo. En Marzo de 1944 de igual forma que Karachai, Calmucia, Ingusetia y Chechenia, Balkaria fue desalojada y poblada por rusos. Los 40.000 balkares que habitaban su diminuta nación acabaron en los campos de concentración.


Otras etnias del Cáucaso:

Otras étnias y nacionalidades sufrieron similar destino al de los pueblos del Cáucaso Norte. El caso más famoso fue el mesjetianos, una etnia georgiana de religión islámica en Georgia cercanos a la frontera con Turquía, los cuales fueron deportados de manera masiva en 1944. En Armenia, los khemchils, un pueblo armenio de religión musulmana, también fue deportado. Mientras que en Azerbayán, sufrieron igual destino los karapapaks, una raza mixta de turcos y azerís. Griegos inmigrados de Grecia en las orillas del Mar Negro y kurdos del Kurdistán se les envió a Siberia, también a los residentes alemanes y judíos del Cáucaso. Entre estos tipos de razas y etnias menores se deportó a un total de 200.000 personas.

El fin del sueño nacional

Para 1944 las unidades militares caucásicas en el Eje seguían activas por toda Europa. Las Legiones Norcaucásica y Azerí pasaron a formar parte de la 162ª División Turcomana luchando en Crimea y Polonia. El Cuerpo de Caballería Calmuco se incorporó a las Waffen-SS combatiendo en el Frente del Este hasta el fin del conflicto. Las Legiones Georgiana y Armenia fueron destinas en Francia y Holanda, allí lucharon contra la Resistencia Francesa, el Maquis y la Resistencia Holandesa, haciendo frente tras producirse el desembarco en Normandia también a los ejércitos estadounidenses y británicos. La Unidad Especial Bergmann fue enviada a Grecia para combatir a los partisanos comunistas griegos, el Paso de Corinto y Megara fueron sus principales zonas de lucha. Soldados georgianos de la Legión Georgiana jurando a la bandera de su país.


Al producirse la hecatombe de Europa invadida por el Ejército Rojo, la Unidad Especial Bergmann escapó a través de Macedonia, luchando contra Bulgaria, que se había vuelto comunista, y también a los partisanos en Yugoslavia de Josip Tito cuando cruzaron Kosovo, Serbia y Bosnia hasta refugiarse en Croacia, lugar en el que pasaron a combatir para las milicias ustachas croatas en lugar de para los alemanes. En Europa Central el resto de caucásicos participó en la defensa de Pomerania y en la Batalla de Berlín.

Mientras caía Europa, un hecho aislado que sucedió con un destacamento de la Legión Georgiana acantonado en la Isla de Texel, frente a las costas de Holanda en el Océano Atlántico, rompió para siempre la histórica relación entre Alemania y Georgia. La noche del 5 al 6 de Abril de 1945, los georgianos desertaron y se unieron a la Resistencia Holandesa. Acto seguido georgianos y holandeses atacaron los cuarteles germanos, asesinando en la acción mientras dormían con cuchillos y bayonetas a más de 400 alemanes. La causa de la traición fue que los georgianos se habían enterado de que los Aliados iban a devolverlos a la URSS para que Stalin les castigase una vez terminase la guerra, así que decidieron cambiarse de bando para no sufrir ese final. Al acabar el 6 de Abril los georgianos se habían hecho con casi toda la isla, a excepción de las baterías alemanas de costa que resistían. Su esperanza estaba puesta en un desembarco que Canadá había prometido efectuar, pero este no se produjo. Al final los alemanes desembarcaron desde Holanda con infantería de marina y derrotaron a los georgianos y resistentes holandeses. Por esa traición Alemania condenó a morir a todos los georgianos. Primero se les ordenó quitarse el uniforme, luego cavar su tumba y después introducirse en ella donde fueron fusilados. Los que se salvaron se ocultaron en viviendas y granjas holandesas. Días después de terminar la guerra, el 20 de Mayo de 1945, Canadá ocupó con sus tropas la Isla de Texel. Durante la batalla se descubrió que murieron unos 800 alemanes, 565 georgianos y 117 holandeses originarios de la zona. Para desgracia de los georgianos el levantamiento no les sirvió de nada, pues Canadá y los Aliados ya habían previsto entregar a todos los caucásicos a Stalin, por lo que el destino de los supervivientes fue la prisión provisional en manos aliados, después la entrega a los soviéticos y por último el campo de concentración o gulag en Siberia. Irónicamente fue una traición de los georgianos para unirse a un bando que también les traicionaría a ellos. Voluntarios de la Legión Armenia celebrando una fiesta tradicional bajo la mirada curiosa de los alemanes.


La última batalla de los caucásicos por la libertad tuvo lugar a finales de Mayo de 1945 en Eslovenia. La Unidad Especial Bergmann junto con milicias ustachas y chetniks, ambas de nacionalistas de Croacia y Serbia respectivamente, se abrieron paso luchando encarnizadamente contra el Ejército Popular Yugoslavo del comunista Tito para ponerse a salvo en Austria, territorio ocupado por los británicos. Finalmente consiguieron escapar, pero su sorpresa fue mayúscula cuando los ingleses se los entregaron desarmados de manera traicionera a los yugoslavos. El castigo que les infligieron los yugoslavos fue una auténtica marcha de la muerte a pie desde Austria hasta el Banato en Serbia. Al llegar a su destino fueron encerrados en un campo de concentración donde morirían 800 de los caucásicos, el resto serían entregados a la URSS para tener un viaje aún peor al gulag.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial trágico fue el final de los habitantes del Cáucaso. Poblaciones enteras fueron deportadas, ciudades quedaron vacías, la economía resultó destrozada y el clima de odio entre vecinos rusos y caucásicos creció como nunca. Tanto las tropas caucásicas que lucharon con el Eje, como las que lucharon con la URSS, fueron castigadas, las primeras por nacionalistas y las segundas por temor a que se convirtieran en nacionalistas. El genocidio con deportaciones a los gulags que practicó la Unión Soviética contra el Cáucaso, más el error de eliminar Alemania a sus prisioneros en los campos de concentración al comenzar la “Operación Barbarroja” dejó una huella imborrable demográfica y culturalmente de la que fue muy difícil curarse. El sueño de independencia desapareció prácticamente debido al poder de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Si ya había sido difícil la lucha por liberarse de Rusia durante los cinco siglos anteriores, con la caída de su único aliado, el Eje, sería imposible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario