jueves, 1 de septiembre de 2016

Desenmascarando a Ayn Rand (Alisa Zinovievna Rosenbaum); renovadora del iluminismo, del satanismo a las multinacionales

Una de las personas responsables en fundar el Libertarianismo y el individualismo moderno ciego a la raza y a la nación es Ayn Rand (seudónimo de Alisa Zinovievna Rosenbaum), escritora atea de origen judío ruso.

Es conocida por haber escrito los bestsellers El manantial y La rebelión de Atlas y por haber desarrollado un sistema filosófico al que denominó ''Objetivismo''.

Ayn Rand también fue amante de Phillipe de Rothschild.

''El Objetivismo'' por Fernando Trujillo

El Objetivismo es un sistema filosófico en el cual el propósito del hombre en la tierra es buscar su propia felicidad de manera individual y que el único sistema político acorde con esto es el capitalismo puro. Rand define su sistema de esta manera: Mi filosofía es, en esencia, el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble y con la razón como su único absoluto.

El Objetivismo defiende el egoísmo, el individualismo, el racionalismo y el capitalismo laissez-faire, dichos elementos son los que componen su sistema. Rand defiende lo que ella llama “egoísmo racional” lo que en sus propias palabras define: El hombre —cada hombre— es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros. La búsqueda de su propio interés, su propio racional y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.

Muchos caen en el error de comparar la filosofía de Rand con la filosofía de Nietzsche y su concepto de “Voluntad al Poder” pero la misma Rand despreciaba a Nietzsche al que consideraba un filósofo nocivo y su filosofía la calificaba de irracional. 

El ateísmo es una parte fundamental del Objetivismo propugna a favor de la Razón como único absoluto en la vida del hombre. De esta manera el Objetivismo desprecia cualquier religión, o creencia que no esté basada en la Razón. Rand despreciaba el concepto de Dios al alegar que era improbable. 

Dentro del sistema objetivista se desprecia el altruismo, la fe, el espíritu del sacrificio, la humildad y el amor por la patria. Por el contrario promueve el egoísmo más puro, la codicia (el hombre acumulando riquezas solo para el mismo) y la supremacía de los empresarios y millonarios sobre los pobres. 

El “superhombre” ideado por Ayn Rand es un ser egoísta, racional y un triunfador que encuentra su propia felicidad sin importarle los demás ¿Suena familiar? Exacto es el hombre moderno nacido bajo el sistema capitalista.


El Objetivismo forma parte de las Doctrinas de la Muerte (capitalismo, freudianismo, marxismo, etc.) en el sentido que es una filosofía que contamina el espíritu y que lejos de llevar al hombre a una evolución lo pierde en un abismo de ignorancia.

Ayn Rand (nombre real Alisa Zinovievna Rosenbaum) creo todo un sistema filosófico para destruir los fundamentos del mundo occidental.

En la cultura occidental el hombre heroico es aquel que da la vida por su pueblo, que sacrifica su vida en nombre de los que más ama y que tiene un amor por las grandes cosas (su nación, su dios) podemos ver ese ejemplo en los héroes de distintas religiones, los héroes de las grandes batallas de la historia y todos aquellos que dieron su vida por su nación. En la Era Cristiana surgieron los arquetipos de santos y monjes que viajaban por el mundo ayudando a quienes más los necesitaban, figuras como San Francisco de Asís que predicaban el amor y la humildad a donde iban. 

El Objetivismo desprecia cualquier tipo de sacrificio, por el contrario el hombre “heroico” propugnado por Rand es un individuo egoísta, un empresario que siga la mística capitalista y que solo lucha por el mismo, para acumular riquezas y al que solo le importa su propia felicidad. La humildad y la ayuda a los demás están consideradas vicios. En conclusión este “héroe” es el capitalista moderno.

Basar una sociedad en el egoísmo puro es un absurdo, ninguna sociedad se puede cimentar en los preceptos objetivistas y la que lo haga esta camino a la destrucción. 

El modelo objetivista está establecido en las naciones de Europa y América. Incluso ha llegado a las naciones de Asia como Japón. En estos países se puede ver cómo ha aumentado el egoísmo, la explotación y el desmembramiento de un pueblo. 

Un pueblo cuyos individuos actúen por sus propios intereses es un pueblo sometido por el Sistema y sus corporaciones. Entonces el Objetivismo es una trampa para desunir una nación, someterla al capitalismo salvaje. 

La destrucción del medio ambiente, el cisma entre ricos y pobres, la supremacía de las grandes corporaciones sobre las pequeñas empresas todo eso es la “utopía” objetivista y ese sistema está 

Mientras cada individuo actúa para sí mismo es el Sistema el que gana, en una nación objetivista no hay revoluciones, ni ideales pues todo eso va contra la racionalidad del sistema objetivista. Solo hay grandes empresas manejadas por individuos “heroicos” que someten a las naciones. 

La trampa del Objetivismo consiste en hacernos creer que cada individuo puede sobresalir por sí mismo sin interesarse en los demás.

Lo cierto es que en una nación objetivista no hay progreso, no hay avance cultural y si hay pobreza, traición y destrucción.

Una de sus consignas es que “el hombre tiene derecho a buscar su propia felicidad” pero ¿Qué felicidad puede haber en una nación desunida? Un pueblo que esta esclavizado por grandes monopolios que aplastan la individualidad. 

El Sistema promueve el Objetivismo porque es una filosofía que destruye a una nación por dentro, para tener esclavizado a los pueblos del mundo, viviendo en su egoísmo solo son ganado que puede ser manejado con facilidad.

Cada quien quiere ser millonario por su propia cuenta, cada quien quiere seguir sus propios intereses. Estafan incluso a sus propias familias para tener dinero, todo por sobresalir por ellos mismos.

¿Quiénes gana? Los empresarios y sus grandes corporaciones que siguen el modelo objetivista. Un puñado de plutócratas gobierna sobre los pueblos desunidos. Mientras sus individuos creen que consiguen la felicidad por sus propios medios.


En conclusión Ayn Rand fue una escritora mediocre que representaba el atávico odio semita contra occidente. Su filosofía es un insulto a todos los valores que nuestros antepasados forjaron con sangre. 

Todo lo anterior fue una breve exposición de la denominada doctrina objetivista, ahora volvamos a la persona de Ayn Rand.


BIOGRAFÍA


El 2 de febrero de 1905, cuando se cocía la primera revolución rusa, nació Alissa Rosembaun, hija de un matrimonio de burgueses judíos de San Petersburgo. Al cumplir 21 años, tras concluir sus estudios de Filosofía, obtuvo permiso para viajar a los Estados Unidos con la excusa de visitar a unos familiares. Jamás volvió.


Pocos meses después apareció en Hollywood. Cecil B. DeMille le ofreció trabajo como extra en una de sus primeras películas. Mas tarde accedió a contratarla como guionista. Fue entonces cuando adoptó el seudónimo “Ayn Rand”.

En 1929 contrajo matrimonio con el actor Frank O’Connor. Su matrimonio duró los siguientes 50 años. En 1934, fecha en que apareció Los que vivimos, empezaba ya a ser conocida como escritora. La novela resultó un fracaso, pero el carácter anticomunista del libro le dio cierto relieve. La consagración vino con El Manantial (1943). El director King Vidor lo convirtió en una película protagonizada por Patricia Neal y Gary Cooper que encarnaba al típico héroe americano redefinido por Ayn Rand, individualista y tozudo, que se resiste a variar sus principios. 

En 1957 publicaría su novela más ambiciosa, La Rebelión de Atlas. A partir de ese momento juzgó que ya había dicho todo lo que tenía que decir como novelista; de ahora en adelante no escribiría más que ensayos filosóficos que contribuirían a definir el objetivismo. 

En el último tercio del siglo XX su fama fue creciendo en los medios intelectuales nortemericanos. Falleció en Nueva York el 6 de marzo de 1982. 

LA REBELIÓN DE ATLAS

La Rebelión de Atlas supuso un punto de inflexión en su carrera. Ciertamente el éxito ya le era conocido cuando publicó esta extraña obra, cuyo argumento logró seducir a la intelligentsia liberal americana.

El libro profetiza la decadencia de los EE.UU. debida al intervencionismo estatal. El país queda dividido en dos clases: la de los saqueadores y la de los no-saqueadores. La clase política y dirigente está formada por los primeros que piensan que cualquier actividad debe estar regulada y sometida a una fuerte imposición fiscal. Los segundos son los hombres emprendedores, los dirigentes políticos, religiosos y sindicales, los capitanes de empresa y los intelectuales que piensan que la solución está justamente en lo contrario. De estos últimos, y más en concreto, de los patronos, surge un movimiento de protesta que se concreta en una huelga de empresarios acompañada de sabotajes y desapariciones. El líder del movimiento es John Galt, a la vez filósofo y científico. 


Galt, escondido en las Montañas Rocosas, dicta órdenes, sugiere iniciativas y mueve los hilos. Con el se refugian los principales empresarios. Durante el tiempo que dura la huelga y la desaparición de los empresarios, el sistema americano se hunde bajo el peso del intervencionismo estatal. La novela termina cuando la patronal decide abandonar su escondite de las Montañas Rocosas de Colorado y regresar a Wall Street y a los centros de decisión; marchan encabezados por el dólar, elegido por Galt como símbolo de su particular rebelión. 

Rand quería llamar a su novela simplemente La Huelga; el título de La Rebelión de Atlas fue sugerido por su marido. Se equipara al empresario al titán mítico que carga a sus espaldas los destinos del mundo. Cuando apareció la obra en 1956, llamó la atención lo osado del planteamiento; hasta ese momento, ni siquiera en EE.UU., nadie se había atrevido a realizar un planteamiento en el que los empresarios eran los buenos, el Estado el malvado y las masas ni siquiera contaban.

Para Ayn Rand, el hecho de que una huelga suma en el caos a EE.UU. es el signo de que éste país no puede vivir sin su clase empresarial, que la política debe subordinarse a las necesidades de la economía y, finalmente, que es preciso volver al espíritu de los primeros colonos que se sublevaron contra Inglaterra en el siglo XVIII: lucharon contra el intervensionismo inglés y en defensa de sus derechos individuales. Lo que propone Rand es volver al origen de la tradición americana, solo que el “héroe” no es el granjero que se subleva contra los ingleses, sino el patrono que lucha contra la maquinaria del Estado y cuyo esfuerzo crea riqueza.

En poco tiempo se agotaron cuatro millones de ejemplares de la obra. A partir de ese momento sólo escribiría ensayos que profundizarían en las líneas apuntadas en esta novela, como La virtud del egoismo que puede ser considerado uno de los manifiestos de la corriente filosófica inaugurada por Rand, el objetivismo.

LOS FUNDAMENTOS FILOSOFICOS DEL ILUMINISMO CAPITALISTA

De la misma forma que Zbigniew Brzezinsky y su libro La Era Tecnotrónica constituyeron el manifiesto fundacional de la Comisión Trilateral, organización iluminista que abrió la era de la globalización, la obra de Ayn Rand ha constituido el soporte moral de la intelligentsia neocapitalista mundial y de los grupos del poder secreto iluminista.






Desde principios de siglo hasta 1973, la élite de la alta finanza mundial había asumido al pensamiento de la Sociedad Fabiana como el núcleo ideológico de su interpretación de la realidad. La Sociedad Fabiana, fundada en Inglaterra poco antes de la Primera Guerra Mundial, constituía un apéndice del Partido Laborista en Inglaterra y del Partido Demócrata en Estados Unidos. Había logrado impregnar a las élites capitalistas a través de sus centros de enseñanza, en particular de la London Economic School y de las Universidades Fabianas de EE.UU. La Sociedad Fabiana fue uno de los núcleos de pensamiento iluminista en la primera mitad del Siglo XX.

La doctrina fabiana era gradualista. Tal como el matrimonio Webb, H.G.Wells, Bernard Shaw y otros destacados miembros de este grupo de poder teorizaron, era preciso mejorar las condiciones de las clases proletarias en las que adivinaban el núcleo central de consumidores del futuro. No en vano “proletario” deriva de “prole”; los proletarios serían pues, los que tienen mayor descendencia y hacia ellos tenía necesariamente que tender el capitalismo en un momento en que los problemas de mecanización y producción en cadena se habían resuelto.Los dos ejes del “socialismo” fabiano consistían en llegar un régimen de bienestar para las masas trabajadoras a través de un proceso gradual de conquistas sociales que tendería a transformar al proletario en burgués y al productor en consumidor. Para ello era preciso que el proceso fuera liderado por los detentadores del capital –los únicos que podían dar coherencia y viabilidad a un proceso de este tipo- y que éstos tuvieran la capacidad de imponer sus decisiones a los detentadores del poder político.


Este proceso se realizó por etapas. Inicialmente los dirigentes fabianos de ambos lados del océano crearon asociaciones en las que magnates de los grandes consorcios industriales y bancarios, los intelectuales orgánicos a su servicio y los políticos comprometidos con ellos, formaron grupos de presión: así surgieron las modernas organizaciones iluministas, el Instituto de Estudios Internacionales, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club de Bilderbergs y, finalmente, la Comisión Trilateral.


Pero cuando Brzezinsky crea la Trilateral resulta evidente que el socialismo fabiano ya no responde a las necesidades del capitalismo de su época. Si los fabianos habían sostenido una especie de cínico despotismo ilustrado –“todo para el pueblo, pero sin el pueblo”- lo que se echaba en falta era, no tanto un proyecto global, como una norma moral para uso y disfrute de la intelligentsia neocapitalista; algo así como un basamento ético que tranquilizara las conciencias y dieron sentido a la vida de los magnates del capital. Y allí estaba Ayn Rand para ofrecerlo.

Había algo que jugaba a favor de Rand. A diferencia del socialismo fabiano que compartieron las élites financieras liberales inglesas y norteamericanas, Rand, lejos de cuestionar finalmente el sistema capitalista –como hacían los fabianos, los cuales creían que a través de la mejora del sistema capitalista se llegaría a un régimen más justo y a algo que, apenas sin darse cuenta, sería diferente del capitalismo- consideraba que el capitalismo era la mejor, sino la única forma racional y “objetiva” de guiar los destinos de la economía y de las comunidades humanas.

Para ello era preciso que el capitalismo no perdiera de vista los valores que le dieron origen: el individualismo, la libre empresa, la voluntad de unos pocos de imponerse a la mayoría y guiarla, la abstinencia por parte del Estado de cualquier intervencionismo y el egoismo que constituye el polo ético de la norma moral propuesta por Aynd Rand.

Al igual que los fabianos del primer tercio de siglo, los partidarios de Ayn Rand se han organizado en círculos, escuelas e institutos con un propósito misional, educativo y militante; casi como una sociedad secreta. Extendidos, sobre todo por el mundo anglosajón, en apenas dos décadas han sustituido al pensamiento fabiano en la educación de las élites neocapitalistas. El hecho de que Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal y el presidente ruso Vladimir Putin, reconozcan públicamente su tributo con Ayn Rand es suficientemente significativo del impacto que tiene su pensamiento.
OBJETIVISMO – EGOISMO – SATANISMO

Todo esto enlaza perfectamente con los principios de la Iglesia de Satán y del judío satanista Anton LaVey (versión francesa de Levi, nombre de la tribu de sacerdotes de Israel), fundador de la Iglesia de Satán, en particular, el cual en varias ocasiones, afirmó explícitamente inspirarse en Rand. Las Nueve afirmaciones Satánicas que forman la declaración de principios de la Iglesia de Satán están directamente extraídos de La Rebelión de Atlas, tal como ha demostrado George C. Smith, hoy miembro del Templo de Seth (una escisión de la Iglesia de Satán). La diferencia entre Rand y LaVey estriva en que mientras éste cree que es posible llegar a establecer el “culto al hombre” mediante el ocultismo y la magia, Rand propone hacerlo a través de la economía y la ciencia.

Anton LaVey.


En una de sus obras “canónicas”, La Biblia Satánica, LaVey propone una visión del mundo que debe todo a Rand: LaVey exalta el egoismo y el capitalismo, el orgullo del fuerte sobre las necesidades del débil, la abolición de las religiones, las morales y la hipocresía. ¿Y Satán? Para LaVey, Satán no es sino el símbolo del “culto al hombre”, en absoluto un personaje real (a diferencia de Michel Aquino y del Templo de Seth que si lo considera un ser personal).

Ni LaVey ni Rand se quedaron sólo en las teorías. Descendieron al terreno de la práctica. La vida y las andanzas de la Iglesia de Satán son suficientemente conocidas. Barbara Branden, biógrafa de Rand, ha facilitado datos para entender que ésta siguió por vías parecidas. Su objetivismo se tradujo en una “experimentación radical, comprendidos los planes sexual y familiar, a través de formas de poligamia y poliandria, en el seno del pequeño grupo que dirigía el movimiento político y literario que había creado”.

Rand se ha hecho eco de las doctrinas ocultistas de Aleister Crowley, especialmente cuando declaraba que uno de los postulados de la magia es “Haz lo que quieras”. En esa frase se resumía algo mucho más complejo que lo que denotaba la aparente simplicidad de la frase: se trata de elegir una tarea y apasionarse con ella, de tal manera que nada, ni siquiera la crítica más acerva desvíe del objetivo marcado. Como a Roark, el arquetipo humano propuesto por Crowley debía de concentrar todo su esfuerzo en lograr su deseo con una dedicación absoluta. 


Aleister Crowley. 


Los discípulos de Ayn Rand forman hoy un pequeño grupo de poder, extremadamente influyente, del que Alan Greenspan es el principal exponente y que constituyen el alma ideológica de los movimientos que hoy tienden hacia el poder mundial, Club Bilderberg, Comisión Trilateral, CRF... en otras palabras: Rand ha renovado y actualizado el fundamento doctrinal del “iluminismo”.

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