martes, 12 de julio de 2016

Algunos conceptos políticos: El Misticismo Fascista y el Cesaropapismo

Adolf Hitler y Benito Mussolini.




EL MISTICISMO FASCISTA

El misticismo fascista fue una corriente de pensamiento político de la Italia Fascista, la cual era de carácter fideísta, o sea que sostenía que el fascismo no necesitaba constituirse como una doctrina racional sino que debía desarrollarse como una mitología a la cual uno adheriría a través de la fe.

Niccolò Giani –auspiciado por Arnaldo Mussolini, el hermano menor del Duce– fundó en 1930 la Escuela de Mística Fascista, la cual reunió a diversos intelectuales que buscaban elevar al fascismo de un plano político a uno espiritual.


A lo largo de la década de 1930 varias universidades italianas crearon sus propias cátedras de misticismo fascista.


DOCTRINA

Culto al Duce

En el seno de la Escuela de Mística Fascista hubo una división entre quienes ponían a la figura del Duce por encima de su encarnación en Benito Mussolini, y los que ponían a la persona Benito Mussolini por encima del cargo de Duce.

Debido a ese culto a Mussolini, los fascistas místicos consagraron al Duce como un guía espiritual, a la revolución fascista como un episodio de salvación, y a la familia de los Mussolini como santos cívicos.

Roma como civilizadora del mundo

Otra idea importante de los místicos fascistas era el sostener que Roma posee una misión civilizatoria en el mundo. De esa manera pretendían vincular el pasado romano con el presente fascista.


Voluntarismo heroico

Según los místicos fascistas, la característica esencial del nuevo hombre italiano era su capacidad para autoafirmarse ante la adversidad. La mística fascista sería así fe y obras, convicción absoluta pero al mismo tiempo responsabilidad total.

Las dos Europas

Giani concebía a Europa como dividida en dos bloques: uno espiritualista desarrollado por el despliegue del espíritu greco-latino, y otro materialista parido por la Revolución Francesa.


Como las dos posiciones eran inconciliables según Giani, tarde o temprano chocarían entre sí para determinar cual de las dos era la más fuerte (la Guerra Civil Española era, de acuerdo a Giani, una primera muestra de su profecía).

Giani sostenía que el materialismo había formado un eje estratégico que unía a Moscú con Londres, a los comunistas con los liberales, y que los inventores de esa alianza habían sido los judíos. A raíz de ello el misticismo fascista difundía el antijudaísmo y sugería que Italia debía colaborar estrechamente con el III Reich para solucionar la Cuestión Judía.


INTELECTUALES

Aunque el misticismo fascista se presentaba como una doctrina netamente italiana, la huella de pensadores extranjeros como Friedrich Nietzsche o Henri Bergson era más que evidente.

Los principios doctrinarios del misticismo fascista fueron formulados mayormente por Niccolò Giani y sus allegados más cercanos: Berto Ricci, Guido Pallotta, Ferdinando Mezzasoma, Giuseppe Bottai,Telesio Interlandi y Virginio Gayda. El propio Benito Mussolini, al redactar el "Programa per 'gioventù fascista'" –publicado en julio de 1932 en el Giornale della gioventù fascista–, colaboró con el movimiento trazando las directrices culturales que los jóvenes italianos debían seguir para devenir auténticos fascistas.

Otros adherentes al misticismo fascista fueron el pedagogo Luigi Stefanini y el periodista Paolo Orano.


CESAROPAPISMO



Cesaropapismo, es un término creado por el jurista alemán Justus H. Boehmer (1674-1749), con el que definía la obsesión por parte de la iglesia oriental por hacerse con el poder absoluto en la tierra, algo que siglos después Karl Wittfogel ya en el siglo XX llamó "despotismo asiático" o "despotismo oriental" en el que explica que la unión del poder civil y la Iglesia ha sido una constante durante décadas que ha facilitado el imperio del despotismo en la sociedad.

El Cesaropapismo se inició cuando el Papa Leon III coronó al rey de los francos y lombardos, y además, patricio de los romanos como emperador del que será conocido como Imperio Carolingio (800-843), Carlos (Carlomagno), ocasionando dos efectos: El apoyo de la Iglesia al Estado y viceversa, el apoyo del Estado a la Iglesia, lo cual derivó en el Cesaropapismo, que sostenía la teoría del origen divino de los reyes y les daba poder absoluto sobre la religión y el gobierno a la misma vez.

El "cesaropapismo" fue siempre considerado por Roma como el peor enemigo de la Iglesia.Federico Barbarroja, Federico II (Hohestaufen), o Napoleón, están ahí como ejemplo. La Iglesia no soporta que una autoridad al margen de ella intente desempeñar un papel en la dirección espiritual; y esto es lo que conducirá a la Reforma. La unión del sacerdocio y el Imperio parece, sin embargo, necesaria con objeto de realizar esta Jerusalén nueva de la que habla el Evangelio y que debería ser el ideal de la cristiandad. En la revelación cristiana de las visiones de san Juan que recibiera en la isla de Patmos, el libro del Apocalipsis o la Revelación, hallamos este principio anunciador del fin de los tiempos.

En Occidente es donde las tentativas de la restauración imperial se sucederán. 

Desde Carlomagno a Hitler, pasando por Federico I (Barbarroja) y Napoleón. La Iglesia vela por impedir toda restauración del Mesías Imperial, del orden romano o germánico que destruiría su omnipotencia. Tras la ruina del mundo antiguo y el fracaso de la restauración justinianea, el reinado de Carlomagno, emperador de Occidente, aparece, en medio del caos de los pueblos (800-814), como una nueva edad de oro para los partidarios del Imperio, y el recuerdo del emperador de barba florida, seguirá estando vivo en el pueblo junto con la nostalgia de la Pax romana. Esto es lo que explica la leyenda del Emperador Dormido.


Monumento en honor de Federico I Barbarroja, Kyffhäuser, Turingia.




Tras la muerte de Federico II (1250), la leyenda se centró en él. Luego, en el siglo XVI, nuevamente recayò en Federico Barbarroja. "Desde entonces, para los alemanes, el emperador prometido duerme en las profundidades de una gruta de Turingia. Está sentado ante una mesa de piedra, y, dado que duerme, su barba rodea ya varias veces el contorno de la mesa. En ocasiones se despierta para preguntar al pastor que le vela: "¿Vuelan todavía los cuervos alrededor de la montaña?", y el pastor responde tristemente: "Sí." El emperador reemprende entonces el sueño secular, esperando el día en que conducirá a Alemania a la cabeza de todos los otros pueblos". "Entonces, el Reich que durará mil años abarcará toda Europa", como subraya Eric Muraise, "la leyenda del emperador dormido adquirirá una nueva magnitud cuando se apoye en la transposición poética de la leyenda del Grial, copa santa, cuya revelación purificará y unirá toda la cristiandad desmembrada. Sin embargo, la vía de transmisión será diferente. El mito del Grial nace en la Galia y de aquí pasa a Germania".

FUENTES


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