lunes, 13 de junio de 2016

La Invasión indo-aria de la India y el mayor experimento genético jamás realizado por el hombre















¿QUIÉNES ERAN LOS ARIOS?







Para comenzar hablar de este tema, antes tenemos que saber lo que significa el término ''Raza Aria'', palabra que la corrección política, surgida a mediados del siglo XX, ha estigmatizado como si estuviese contaminada, maldita o prohibida, de la misma forma que el símbolo de la esvástica debido a su conexión con la ideología nacionalsocialista.



Ario es una palabra derivada del sánscrito "Ārya" significando "noble" u "honorable". El Avesta cognado del término sánscrito es "Airya" y el equivalente en Persa antiguo es "Ariya". Es ampliamente mantenido que se ha usado como una autodesignación étnica de los Proto-Indo-Iraníes, pero es también un término usado indistintamente para denotar a todos los pueblos indoeuropeos.

La palabra Irán significa "tierra de los arios". La palabra alemana 'Ehre', que significa 'honor', es cognado de 'ario'. También se cree que la palabra 'Irlanda' proviene de la misma raíz que 'Iran' y 'Ario'.

Desde el siglo XIX, los indo-iranios han sido los más antiguos hablantes conocidos de lenguas indoeuropeas, la palabra ario fue adoptada para referirse a los pueblos indoeuropeos y a sus descendientes como un gran conjunto étnico.

El término "ario" fue popularizado por el Conde Arthur de Gobineau en su ensayo Sobre la desigualdad de las razas humanas (1855).

En lingüística, ario es más usado en el contexto de una subrama de las lenguas indo-iraníes, referidos como lenguas indo-arias.


Pues bien, los indo-arios (de los que hablaremos en este post) son un amplio grupo étnico y lingüístico de la rama indo-irania de la familia de los pueblos indoeuropeos provenientes del noroeste y asentados en el subcontinente indio a partir del año 1500 AEC donde establecieron la civilización védica, sometieron a los pueblos aborígenes y formaron un sistema de castas, el cual una vez abolido, sufrieron el mestizaje que caracteriza a la actual población de India.


En épocas antiguas se extendían hasta la meseta iraní (Afganistán) y en áreas hacia el oeste hasta lo que hoy es Siria e Irak (el Mittani).

La esvástica es uno de los símbolos de origen ario más importantes del hinduismo.
HISTORIA

Antes del año 1500 AEC. las culturas semi-bárbaras (Cultura de los Túmulos, Cultura de los Campos de Urnas, etc.), fluyeron desde Centroeuropa (Urheimat indoeuropeo), en una vasta corriente migratoria que se extendió por Europa, Noráfrica y Asia, modificando profundamente aquellas tierras para siempre. Uno de los pueblos de esa migración eran los iranios, que se llamaban a sí mismos arya ("nobles"). Este pueblo viajó siempre hacia Oriente, pasando por las estepas rusas (de ellos proceden los escitas, alanos y sármatas) y Asia Menor (los mitanios y hari). Como vanguardia, estos pueblos contaban con hermandades de hombres jóvenes, cazadores y guerreros que, montados en caballos y carros de guerra, se adueñaron de las llanuras orientales, aterrorizando la zona y sometiendo a las culturas nativas.

Este flujo ario se dividió en dos corrientes. Una acabó acumulándose como estanque en lo que hoy es Irán, y fue el responsable de la vasta y perdurable civilización persa. La otra se dirigió aun más hacia el Este y, desde Afganistán, penetró en lo que hoy son Pakistán e India. Esta corriente estaba formada por los indoarios. Éstos hablaban sánscrito, la lengua indoeuropea más antigua que se conoce, que guarda bastantes afinidades con el lituano y que sigue siendo, hasta nuestros días, la lengua sagrada del hinduismo, igual que el latín lo es para los católicos o el hebreo para los judíos.

Contacto con los aborígenes de la India

Los indo-arios, al entrar en contacto violento con las poblaciones aborígenes, adquirieron inmediatamente un instinto de pureza y un reflejo de protección ante las razas no-arias e impusieron un rígido sistema de segregación racial conocido como el sistema de castas de la India.

La mitología indoaria recoge, en el Rigveda, la gloriosa epopeya de la conquista de India por los indo-arios, que tenían por héroe y patrón al dios Indra (la versión hindú del Zeus griego, el Júpiter romano, el Thor germano, el Perun eslavo o el Taranis céltico). "Con sus rubios amigos, Indra conquista el país", reza un canto del Rigveda y el dios indo-ario Vishnu ostenta el título de Hari ("Rubio", "Dorado").

Un arquetipo indoeuropeo es el de la lucha del dios del trueno con serpientes o dragones. En el caso de la mitología hindú es la lucha del dios Indra contra el dragón Vritra según lo relata el Rig Vedá, y para los germanos es Thor combatiendo con la serpiente del Midgard.

Perún contra la serpiente Veles.
Thor vs Jormungardr.



















Indra vs Vritra.

Otro arquetipo indoeuropeo es el del dios con cuernos y podemos ver que se manifiesta entre galos e indo-arios.


Este dios que medita rodeado de animales simbólicos (tigre, elefante, rinoceronte, búfalo o toro y una cabra —el tigre, a su lado y mirándolo alzado, parece ser el animal más cercano a él como depredador de la selva por excelencia), con dos cuernos y con una forma de triángulo invertido en el pecho (esta forma de su atuendo se remonta a las prehistóricas figuras de Gobekli Tepe, de indudable origen nordico-rojo) es Shiva Pashupati. El epíteto Pashupati significa "señor de los animales". Shiva era un dios del principio masculino (el Yang, Purusha), complementario de Parvati (el Yin, Prakriti), y se le imaginaba como un dios destructor, de naturaleza agresiva (por tanto de herencia claramente depredadora-cazadora), que meditaba inmóvil en lo alto del monte Meru, el eje del mundo del hinduismo. Inevitablemente, se trata del arquetipo de la runa Man (el tridente también está relacionado con Shiva), un signo que representa la cima, los chakras altos, la conexión con el cielo y que en realidad se trata de la mitad superior (ramas) de la runa Hagal (el árbol), en el extremo opuesto de la runa Yr (la mitad inferior o raíces). Según la mitología hindú, para salvarlo del veneno, su consorte Parvati le ató una cobra al cuello (un símbolo telúrico y de sabiduría terrenal, relacionado con la torques que lleva en el cuello el Cernunnos de más abajo). 


Pero este post no trata de las mitologías indoeuropeas, eso lo dejaremos para otra ocasión. Así que continuemos. 

Los indo-arios llamaban a los habitantes originales dravídicos de India dasyu o dasas ("enemigos"), y los consideraban inferiores y espiritualmente impuros. Estos aborígenes eran pueblos australoides extremadamente primitivos que se hallaban sobre todo en las selvas del sur de India. El mismo Indra recibe el titulo de "Dasyushatya" ("matador de dasyus"). Los indo-arios describían con aborrecimiento a los dasyu como de piel oscura (krishnam vacham), de cara chata y habladores de "una lengua fea al oído".

La Raza Australoide no se destaca ni física ni intelectualmente, puntuando bajo en los tests de cociente intelectual y presentando tendencia al sobrepeso. Tienen tendencia a la delincuencia y dificultades para amoldarse a culturas ajenas. Poseen un gran instinto reproductivo.

Mujer de raza australoide.

Los indo-arios llevaron a India los carros de guerra, la esvástica, la cruz solar, el patriarcado, la sangre nórdica, una religión solar y heroica, y una visión guerrera del mundo. En aquellas tierras inmensas de llanuras y junglas, pobladas por la primitiva raza de los dasyu, la sangre europea, en vasta minoría, triunfó sobre muchedumbres infinitamente más numerosas y sobre la civilización del Indos, una antigua cultura ya decadente y agotada, comparable a la minoica en Grecia, y cuyas ciudades fueron arrasadas por los nuevos invasores indo-arios. La sangre europea, en un clima agradable, una tierra fértil y una mano de obra esclava casi infinita a su servicio, prosperó en Oriente, alcanzó altísimas cumbres de creación y pudo desplegar repentinamente todo el talento creador del que era portadora desde sus orígenes. Linajes reales, dinastías interminables, toda una raza de guerreros, sacerdotes, sabios, místicos, poetas y pioneros. Bajo la civilización védica, India alcanzó altísimas cotas de prosperidad y sabiduría.

Una de las consecuencias de esta invasión aria es la que veremos a continuación.


EL SISTEMA DE CASTAS DE LA INDIA

Sistema de castas de la India.


El sistema de castas de la India se refiere a una forma de estratificación social establecida, en forma tradicional y prescriptiva, por el hinduismo (brahmanismo) en la India, la cual clasifica a las personas dentro de la sociedad en cuatro grandes castas. En forma general, 'casta' se refiere a cualquier forma de estratificación que pone énfasis en factores heredados o de nacimiento del individuo para clasificarlo socialmente.

El asunto racial en India es, en gran medida, social, como herencia de la invasión indo-aria, en la que los invasores, de procedencia europea y autodenominados arya, impusieron una segregación racial mediante rígidas leyes religiosas para evitar el mestizaje con la población aborigen que los superaba en número, cosa que lograron en gran medida durante 900 años, que es el tiempo que duró la civilización védica. Así, las castas bajas tienden a ser de un tono bastante oscuro, mientras que las castas altas, portadoras de más sangre aria, son de piel más clara y abundan más en rasgos europoides.

El término hindú para casta, varna, significa "color", y se distinguía entre el Aryavarna (literalmente, "color noble") claro y asociado a la nobleza, de los invasores blancos y rubicundos, y el oscuro Dasavarna (literalmente "color enemigo") de los aborígenes dravídicos pre-indoeuropeos, llamados los dasyu o dasas ("enemigos"). Las castas eran totalmente impermeables y sólo procreaban entre ellas. Las familias más nobles constituían las castas altas, mientras que las familias "plebeyas" y los descendientes de los indígenas sometidos, constituían las castas bajas.

Estos aborígenes eran pueblos australoides extremadamente primitivos que eran considerados subhumanos, espiritualmente impuros y animalizados por los arios, y que se hallaban sobre todo en las selvas del sur de India.

LA DOCTRINA

El sistema de castas de la India es un sistema hereditario de estratificación social que ha existido en el subcontinente desde hace aproximadamente más de 2500 años, aunque sólo por 900 años, el tiempo que duró la civilización védica, estuvo en la más estricta observancia. En él los grupos sociales se definen por un número de grupos endógamos conocidos como jāti. El sistema de castas está profundamente ligado al hinduismo (una de las tres religiones principales de la India).

Los cuatro grupos básicos se denominan varnas, o grados de ser. Las castas se multiplicaron de acuerdo con cambios introducidos en la ley brahmánica y por diversidades regionales, que establecen subdivisiones de hecho. Estas subdivisiones sociales se denominan jāti (familia).

El hinduismo enseña que los seres humanos fueron creados de las diferentes partes del cuerpo de una divinidad (Purusha) llamada Brahmā. Dependiendo de la parte del cuerpo de Brahmā de donde los humanos fueron creados, éstos se clasifican en cuatro castas básicas, las cuales definen su estatus social, con quién se pueden casar, y el tipo de trabajos que pueden realizar.

Las Leyes de Manu dictaminan que este orden es sagrado y que nadie puede aspirar a pasar a otra casta en el transcurso de su vida. Es decir que debe tener el oficio de su padre y casarse con alguien de su casta. Sólo mediante la sucesión de reencarnaciones se puede ir avanzando (o retrocediendo) en este estatus. La reencarnación no es casual. Los individuos que hayan seguido las actividades (dharma)correspondientes a su camino (karma) pueden reencarnarse en un estadio superior. A pesar de que varios reformadores sociales han tratado de abolirlo, el sistema de castas continúa siendo una característica indeleble de la sociedad india.

LAS CUATRO CASTAS

Siguiendo los libros sagrados, los arios que se establecieron en la India hacia el siglo XVI a. C. fundaron este orden de castas. En el siglo I a. C. ya existían menciones a estas castas en el Mánava Shastra Dharma (o Leyes de Manu), escrito por bráhmanas.

El primer texto hindú en hacer referencia a los varnas como las cuatro grandes clases es el Purusha-sūkta del Rig-veda. Allí se dice que Purusha el ser supremo o el primer ser, mediante su sacrificio primigenio, su inmolación, se crearon todos los seres y cosas que existen, y de él salieron las cuatro grandes castas, las tres más altas compuestas por arios y la más baja por no-arios:

- Los Brāhmanes (sacerdotes, maestros, académicos) son la casta más alta. Fueron la casta sacerdotal e intelectual, los hombres de la más alta inteligencia, responsables de aconsejar a los reyes, de estudiar las escrituras de sus antepasados, de elaborar la compleja filosofía hinduísta, de mantener viva la antigua sabiduría y, en ocasiones, de retirarse a una vida de meditación y contemplación. En la simbología, se les relacionaba con el color blanco. A los brahmanes debemos la pervivencia del yoga, la alquimia (Rasayāna) y medicina tradicional india (Ayurveda), la escritura de textos sagrados como los Vedas, y las múltiples escuelas filosóficas que surgieron en India. Los brahmanes se consideraban la cabeza del dios Brahma.

- Los Kshatríyas (políticos, militares). Formaban la nobleza regia y militar que se ocupaba de la política y de la guerra. Estaban simbolizados por el color rojo. Buda era un príncipe de esta casta. Se llamaba Siddharta Gautama y tenía los ojos "del color de la flor de loto" (en India se cultivaba la variedad azul). Esta casta estaba asociada a los brazos y las manos de Brahma.

- Los Vaisyas (comerciantes, artesanos y agroganaderos). Eran una especie de clase media burguesa que se ocupaba de la artesanía y del comercio. Su signo era el color amarillo y estaban relacionados con el vientre de Brahma.

- Los Shudrás (esclavos, siervos, obreros). Eran la única casta no-aria, descendientes de los dasyu sometidos, a los que se les había dado la ocasión de formar parte de la gloriosa civilización indo-aria. Constituían la "clase baja" de obreros y campesinos. Su color era el negro y se les comparaba a los pies de Brahma.

Por último están los que no tienen casta, los dalits (también denominados parias, chandalas o intocables). Los dalits están fuera de este sistema y por lo tanto están tradicionalmente relegados a realizar los trabajos de más ínfima importancia e incluso se les prohíbe beber de las mismas fuentes de agua que las demás castas.

En algunas partes de la India aparte de los intocables, existía una casta de personas "invisibles", que únicamente podían salir a la calle de noche.[2] Asimismo, los jatis son subcastas dentro de una misma casta. Son unidades endógamas y en la práctica se cuentan por millares repartidas por toda la India.

El 'Dharma' o la base moral hindú

La base de toda la moral hindú está en la idea de que cada 'varna' o casta, tiene sus propias reglas de vida o "senda del deber" (dharma).

Al morir el cuerpo, el alma afronta su destino transmigrando a un ser inferior o superior (karma). Quienes siguen fielmente la "senda del deber", dharma, se encontrarán un poco más altos en el cuerpo de Purusha en la próxima reencarnación.

La violación de "la senda del deber", dharma, lleva a un descenso en la próxima reencarnación del alma, hacia el rango de paria o incluso a la reencarnación en un animal.

El matrimonio con una persona de inferior varna se considera impuro y contaminante. Aceptar alimentos tocados o cocinados por una persona de varna inferior también es contaminante. El simple contacto corporal entre un brahman y un shudra, viola el dharma.

SISTEMA EUGENÉSICO

Estas dos imágenes evidencian el profundo contraste genético existente en India. A la izquierda, una niña de etnia yanadi. A la derecha, una niña de las castas altas. Ambas niñas son hindúes, pero la de la izquierda es antropológicamente australoide (variedad a menudo considerada antes de la corrección política como la raza más primitiva de la especie humana), mientras que la de la derecha es puramente caucasoide (podría pasar perfectamente por Europea). La población hindú se compone mayoritariamente de individuos provenientes de una mezcla hace tiempo "estabilizada" de estos dos tipos raciales que se fueron mezclando gradualmente a partir de la relajación de las leyes raciales.


El renombrado genetista ucraniano Theodosius Dobzhansky afirmó: "El sistema de castas de la India ha sido el mayor experimento genético jamás realizado por el hombre".

Los invasores indoeuropeos llegaron a India entorno a 1500 AEC e inmediatamente pusieron en marcha medidas para favorecer la alta natalidad en la población aria (eugenesia positiva) y la baja en el estrato australoide-dravídico (eugenesia negativa). Todo el sistema de castas fue en realidad un gran proceso eugenésico en el que el chandala, el dalit, el paria, el intocable, el sin-casta, el considerado inferior, era sometido a un estilo de vida insano (utilizar sólo las ropas de los cadáveres, beber sólo agua procedente de zonas estancadas o huellas de animales, no permitir a sus mujeres que se asistieran en el parto, prohibición de lavarse, trabajar de verdugos, enterradores y limpiadores de letrinas, etc.) que favorecía las enfermedades entre ellos y el nivel de mortandad hiciera que sus números jamás se desbocasen constituyendo un peligro para los más aptos. Estas medidas se recogen en el Código de Manú (el legendario legislador indo-ario que sentó las bases de la jerarquización por castas):

''Una mujer da siempre al mundo un hijo dotado de las mismas cualidades que el que lo ha engendrado… Un hombre de nacimiento abyecto toma el mal natural de su padre o de su madre, o de los dos a la vez, y nunca podrá ocultar su origen.''

- Código de Manú, Libro X.

EL RIGVEDA

El Rigveda es el texto indoeuropeo más antiguo que se conoce, y se suele aceptar que procede de la época de la invasión indo-aria de India. Sin embargo, algunos pasajes, según referencias astronómicas que contienen, proceden de tan antiguo como alrededor del año 6000 AEC. El proceso invasor supuso un conflicto racial y espiritual entre una religiosidad aborigen considerada "siniestra y demoniaca", y la nueva religiosidad solar, "olímpica" y heroica de los invasores arios. Según el Rigveda, el líder de la invasión de los aryas fue el dios Indra (igual que la invasión doria de Grecia tuvo como patrón a Apolo).

Los indo-arios, al entrar en contacto violento con las poblaciones aborígenes, adquirieron inmediatamente un instinto de pureza y un reflejo de protección ante las razas no-arias, que también está plasmado en el Rigveda, un verdadero libro racista en el que se relata la invasión de los aryas, su aspecto racial y la aniquilación de los dasyus, de piel oscura (krishnam vacham) la cual es descrita con aborrecimiento. Así, mientras que el dios indo-ario Vishnu ostenta el título de Hari ("Rubio", "Dorado"), los dasyu no estaban en buena estima.

Tú, Indra, eres el destructor de todas las ciudades, el matador de los dasyu, el prosperador del hombre, el señor del cielo.

VIII, 87.6

Indra, el matador de Vritra, el destructor de las ciudades, ha dispersado a los dasyu nacidos de una matriz negra.

II, 20.6

El dios que destruyó a los dasyu y protegió al color ario (aryavarna).

III, 34.9

Agradecimientos al dios que otorgó a sus amigos blancos los campos, el Sol y las aguas.

I, 100.18.

Dioses tempestuosos arrollan adelante como toros furiosos, dispersando a la piel negra.

IX, 73.

La piel negra, odiada por Indra, será borrada del cielo.

IX, 73.5.

Indra protegió en batalla al devoto arya, subyugó para Manú a los sin-ley y conquistó a la piel negra.

I, 130.8.

El Rigveda también da gracias a los dioses por "dispersar a las bandas de esclavos de ascendencia negra" y por erradicar "el vil color dasyu". (II, 20.7 y II 12.4).

La piel negra es impía.

II, 12.4.

Tú mataste a los dasyu sin nariz con tu arma y en su casa derrocaste a habladores hostiles.

Indra, 5.29.10.

Llegaron activos y brillantes, impetuosos en velocidad como toros, expulsando lejos a la piel negra.

Soma Pavamana, 9.41.1.

Sobre Padre y Madre han rugido en unísono, brillantes con el verso de las alabanzas, quemando a los sin-rito[5], arrasando de la Tierra y de los cielos, con fuerza sobrenatural, a la piel oscura, odiada por Indra.

Soma Pavamana, 9.73.5.

Indra tira gotas de humedad sobre su barba amarilla.

Indra, 10.23.4.

Con la rápida bebida, el bebedor del Soma creció en poder, el dios del hierro, con barba amarilla y cabello amarillo.

Indra, 10.96.8.

Oh, señor de todos los hombres, de mejilla clara.

Indra, 1.9.3.

El poderoso Atronador, con sus blancos amigos, ganó la Tierra, la luz del Sol y las aguas.

Indra, 1.100.18.

Tira tu dardo contra los dasyu sabiendo, Atronador; aumenta el poder y la gloria de los arya, Indra.

Indra, 1.103.3.

El sistema de castas existe tradicionalmente desde la antigüedad en países donde el hinduismo ha sido la religión predominante, como Nepal, Pakistán, Bangladesh, la isla de Bali en Indonesia. En este último las castas tienen características especiales, pues allí no existen los intocables.

Un estudio titulado Sin escape: discriminación de castas en el Reino Unido encontró que las comunidades indias del Reino Unido mantienen las prácticas de discriminación que existen en la India. Según este estudio, aproximadamente cincuenta mil personas sufren discriminación dentro de sus propias comunidades por ser descendientes de la casta de los dalits (intocables).

El informe denuncia que las parejas que se casan fuera del sistema de castas sufren “violencia, intimidación y exclusión”. El miembro del parlamento británico Jeremy Corbyn de Islington North, manifestó estar horrorizado al “darse cuenta de que el sistema de discriminación de castas ha sido exportado”.

El sistema de castas de la India también se extendió a aquellos países que alguna vez estuvieron bajo el mandato colonial británico y donde hoy en día la población india es mayoría o una minoría significativa, como en Fiji, Guyana, Trinidad y Malasia.

¿Y qué hay del Budismo?


El Budismo fue ya una contaminación doctrinal al sistema de castas hay indicios que explican que el mismo Buda histórico era ario y nació como príncipe Siddhartha Gautama alrededor de 2560 años atrás, en una familia real en lo que hoy es el norte de India. Los textos lo describen como alto, fuerte y de ojos azules.

''Una necesaria explicación debe ser intercalada aquí complementando las observaciones sobre la pureza del pensamiento indoario. Cuando hablo de la visión indoaria del mundo, no me estoy refiriendo al Budismo.

Que el mismo Buda fue de una pura ascendencia indoaria es cuestionado por muy pocos; todo lo que es creado por él fluye hasta él desde el pensamiento de su pueblo. El idealismo de su naturaleza, las profundidades de su aptitud metafísica, todo aquello atestigua su raza. No obstante, fue un renegado que calificó la visión del mundo, naturalmente perteneciente a su raza, de una ''vacía locura'' y abandonó, junto con la religión, el sistema racial; por otra parte, se ha comprobado claramente que el Budismo fue promocionado por elementos no-arios desde el principio. Los estudios de Garbe sobre el Sámkhya y de Josed Dahlmann sobre Buda y el Mahabharata nos demuestran claramente que donde el pensamiento indoario se desvió del ideal simbólico-trascendental de la religión y del sistema nobiliario racial de los padres (ambos iban a la par), ello no había sido el resultado de una mezcla racial con gentes no-arias. Este ha sido especialmente demostrado en el caso del Budismo. Diversos eruditos han hecho observar que el Budismo se originó en una región de la India que estaba muy poco habitada por Arios: es notable el hecho de que gentes, procedentes de todas las clases sociales, que se unieron a este movimiento y se esparcieron en todas direcciones como misioneros de una nueva doctrina de una supuesta salvación, no podían haber sido arias en su mayor parte. Esta doctrina, hostil a la tradición religiosa del pueblo, se esparció como una plaga por toda la India, pero, al final, el debilitado ario se enderezó y expulsó al enemigo: ya no ha habido Budismo en la India durante siglos, ''Sólo en suelo no-ario, entre gente no-aria, subsiste el culto de Buda'', pero el poder creativo de la India fue destruido para siempre. La influencia de la raza es tan innegable, que Dahlmann, cuyas palabras acabo de citar y quien, en su calidad de sacerdote jesuita, es imposible que esté predispuesto a enfatizarlas relaciones raciales, insiste sobre estema más de una vez. El Budismo -que hasta ahora ha monopolizado la atención del europeo hasta tan lamentable punto, en detrimento de una progresiva ocupación humanística con el pensamiento indio- aunque de origen indoario, como ya se ha dicho, es en su crecimiento y en todo su desarrollo histórico, es absolutamente no-ario, anti-ario y, lo que es más, no se le parece en nada. Hasta muy recientemente la gente creía reconocer, por lo menos en el épico Mahabharata huellas de una positiva influencia del Budismo; ahora sabemos que lo contrario es verdad y que el Budismo tomó cosas de aquí como de tantos otros lugares; hasta hace muy poco, la gente creía por lo menos en el invento de cuentos y fábulas de los que los budistas habían sido creadores, pero ahora hemos descubierto que ellos simplemente copiaron los hermosos y antiguos relatos de los indoarios, representándolos de una manera deforme, más o menos del mismo modo con que la vieja iglesia remodeló nuestro arrogante, simbólicamente infatigable héroe de las sagas en una aguada leyenda de santos. Dahlmann concluye: ''En el mejor de los casos una tal doctrina pudo encargarse de difundir un conocimiento extraño, y unas extrañas realizaciones culturales. Y así el Budismo llegó a ser el vehículo a través del cual la cultura aria fue transmitida a pueblos extranjeros. Su misión histórico-cultural ha consistido en que trasplantó las creaciones y tesoros de un pueblo espiritualmente superior a unos países extra-indios, aunque no en la forma y contenido original...

En los primeros siglos el Budismo preservó mucho de la cultura Brahmánica, pero cuanto más el Budismo se amalgaba con gente no-aria, más una polución interna qe tenía lugar en el suelo ario y más palidecía su belleza. El principio fundamental del Budismo es el enemigo jurado de toda vida espiritual elevada. En él, la destrucción germina y propesta; destrucción de todo lo que ha garantizado a la India un glorioso lugar en el desarrollo del Asia Oriental.'' (Buddha, 1898, p.215) Y cuando posteriormente Dahlmann simboliza al Budismo como ''el signo victorioso de una fuerza destructiva'', entonces sabemos, por su previa descripción, así como por los escritos de otros eruditos, qué fuerza es: la extraña raza no-aria.

Sin tener que recurrir a más explicaciones, bastará con referirnos a reglas prácticas de la vida de manera que quedamos convencidos de la insoluble contradición entre el Budismo y la genuina visión aria del mundo. Para el indoario, el principio básico es: armonía con la naturaleza; para el Budismo, la negación de la naturaleza. El pesimismo del indoario se yergue en relación con toda su visión del mundo como el atardecer con el día, como el otoño con la primera y el verano: tras la alegre juventud., después del matrimonio, la paternidad y las obligaciones civiles; luego, la preparación para la vejez. Aquí, la denegación de la voluntad de vivir fue considerada como la máxima sabiduría, pero tal no era el punto de partida, era el final, era el último fruto de la vida, el heraldo de la próxima muerte. ¿No es esta perpicaz, esta muy aguda metafísica del indoario, la prueba de que no había perdido el contacto directo con el mundo cósmico, casi un abismo de contemplación? Ciertamente una tal cosmovisión sólo podía tener su origen en el crecimiento orgánico. En contraste, el Budismo es la revuelta contra lo que ha surgido orgánicamente, contra la ''Ley'', niega lo que le rodea directamente -o la organización histórica de la sociedad y la enseñanza de los Vedas- y, lógicamente, todo el orden del universo. Aquí el pesimismo no es el final; es el principio: absoluta castidad, absoluta pobreza, son las primeras leyes. También en la estructura externa de ambas religiones esta oposición se ve claramente: los brahmanes no tenían iglesias ni santos, todo esto fue importado por el Budismo, y en el lugar de la metafísica mitológica siempre en desarrollo, con la maravillosa y antigua concepción aria del hombre-Dios, nacido y vuelto a nacer otra vez para la salud del mundo, llegó el rígido e infalible dogma de ''las revelaciones del Sublime''.

Hoy en día, cuando experimentamos un ridículo deporte pseudo-budístico, y cuando muchos tienen la fuerte convicción de que el Budismo es una exhaustiva expresión de la más elevada sabiduría india, es importante protestar, breve, pero enérgicamente. Los antiguos pensadores Indios, por cierto, ya lo habían hecho hace mucho tiempo; nada menos que Çankara denunció el Budismo, después de una profunda refutación de todas sus principales tesis, con las siguientes crudas palabras: ''Buda solamente ha expuesto su ilimitada locuacidad, o su odio contra la humanidad...''

Cuando yo atribuyo la inmunidad de toda mezcla extraña al pensamiento indoario, sólo me refiero al genuino pensamiento ario, no a su degeneración entre los pueblos no-arios del Asia.

- Houston Stewart Chamberlain en su libro ''Concepción aria del Mundo''.


FUENTES


4 comentarios:

  1. sobre "La Raza Australoide no se destaca ni física ni intelectualmente, puntuando bajo en los tests de cociente intelectual y presentando tendencia al sobrepeso. Tienen tendencia a la delincuencia y dificultades para amoldarse a culturas ajenas. Poseen un gran instinto reproductivo."
    es una prejuicio horrible. claramente el modo de vida de los dradivas era de supervivencia, su atraso si puede ser llamado asi se debe a la evolucion propia no comparable con otras culturas. el contexto condiciono a estos, primero por su primitivismo no superado y segundo por la invasion aria que la oprimio horriblemente. medir hoy cuestiones como la alta tasa de criminalidad y coeficiente intelectual, es una posicion discriminatoria y occidental. claro que si vivis en la pobreza, la marginacion, hambrunas, etc: te vas a ver complicado de desarrollar todo tu potencial humano. los dradivas, asi como los incas,etc; vieron un interrumpidos sus procesos historicos propios. Y condenados aun hoy.

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  2. Estos "malotes arios" justificandose en el derecho a la libertad de expresión, que rudos.

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  3. gran artículo. disfruto leyendote.
    oye, esos "invisibles" podrían ser tengrianistas ?¿ futuros askenazis ?¿ futuros judíos ?
    Gracias, un saludo

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