sábado, 28 de mayo de 2016

La Socialización Peronista. El caso Bemberg.


Dado a que han eliminado la página Historia del Fascismo, subiré estos posts (que ya tenía guardados) y lo haré también en el blog (obviamente dando créditos)...

LA SOCIALIZACIÓN PERONISTA. EL CASO BEMBERG.

"...éste es un tema internacional. Los Bemberg son una familia judía que fue hace muchos años atrás a la Argentina. Naturalmente, no representaba capitales argentinos, sino al capital internacional. Otto Bemberg, el más destacado de la familia, vivió siempre en nuestro país porque parece que le gustó aque­llo y allí organizó una serie de cervecerías, malterías y empre­sas agrícolas con un capital cercano a los 2 500 millones de pesos. Ocurrió que al morir Otto Bemberg, el viejo, unos quin­ce años antes de asumir yo el gobierno, se inició la testamenta­ría. Había un proceso en la justicia por violación de la ley de herencia, pues ellos, que tenían un capital de casi 2 500 millo­nes, para el impuesto de herencia declararon que solamente tenían seiscientos mil pesos de capital. Se realizó el juicio suce­sorio y pagaron por esos seiscientos mil pesos. Fue entonces cuando el Consejo Nacional de Educación, que es quien cobra los impuestos por herencia, demandó a los Bemberg por de­fraudación. Y, como ocurrió en el caso de La Prensa, vino el juez a verme y me preguntó: «¿Qué hago, señor?» «Cumpla con su deber», le respondí. Y al salir la sentencia condenatoria, los Bemberg debieron pagar veinte veces el importe del im­puesto. Y veinte veces ese importe eran los 2 500 millones."

Fuente: "Yo, Perón". Torcuato Luca de Tena, Luis Calvo y Esteban Peicovich. Editorial Planeta. Barcelona, 1976. (Libro biográfico escrito a partir de entrevistas realizadas a Juan Perón en el exilio. Existen las grabaciones magnetofónicas)

EXPROPIACIÓN DEL TRUST Y ENTREGA DEL CAPITAL Y LAS EMPRESAS AL CONTROL OBRERO.

La nacionalización y posterior socialización de las empresas Bemberg fue el conflicto más importante llevado adelante con el fin de hacer justicia con una corporación empresarial en la Argentina.

Apoyado en una demanda impositiva, vinculada a la forma de organización del holding, Perón usó de las fuerzas del Estado contra el grupo empresario. La nacionalización de las empresas constituyó también una respuesta a los abusos de la década infame, que era recordada como una época de humillaciones para el movimiento obrero.

El gobierno peronista creó una nueva Empresa del Estado. El control estatal de las empresas permitió al peronismo llevar adelante algunos de sus proyectos más ambiciosos con el traslado de la industria cervecera a una Cooperativa Sindical y la cesión del establecimiento yerbatero Puerto Bemberg a la Cooperativa Obrera 17 de Octubre.

La historia del grupo Bemberg arrancó cuando el padre de la dinastía, Otto Peter, se estableció en Buenos Aires, en 1850, como banquero e industrial, para fundar 40 años después, en 1890 en Quilmes, la Brasserie Argentine S.A. (Cervecería Argentina), la primera cervecería del país.

El caso Bemberg se inició en 1937, por una denuncia ante los tribunales de justicia que condujo al gobierno nacional a iniciar un reclamo por la evasión del impuesto a la transferencia gratuita de bienes mediante la constitución de sociedades anónimas con residencia en el extranjero (tal vez una de las formas más utilizadas por los holding existentes en la Argentina).

Se paralizó al trámite ordinario y lejos de disminuir el interés de la opinión pública sobre el tema lo exacerbó hasta convertirlo en uno de los escándalos económicos más importantes de la denominada "década infame" (periodo de gobiernos ultraliberales conservadores).

A partir de 1946, el nacionalismo económico alcanzó nueva fuerza cuando el gobierno peronista nacionalizó el Banco Central, las grandes empresas estratégicas y el comercio exterior mediante la creación del IAPI.

Por entonces, la concentración económica y el desenvolvimiento de prácticas monopólicas estaban afectando a vastos sectores de la industria. Entre ellos, el trust Bemberg y la industria cervecera ocupaba un lugar de importancia debido a que se trataba de un producto de consumo masivo, cuya demanda crecía vertiginosamente desde finales del siglo XIX.

El "trust" Bemberg llegó a deber al Estado argentino, nada más que en concepto de impuesto a la herencia, la suma de $ 181.000.000 (año 1941). Esta defraudación había sido tolerada y legitimada por los gobiernos de la Década Infame.

La ofensiva de Perón contra el grupo Bemberg fue excepcional, especialmente porque éste se había convertido en un símbolo de la influencia política de la oligarquía y su poder económico antes del advenimiento de la Nueva Argentina.

Luego de la sanción de la ley 14.122 de 1952, que dispuso la liquidación del grupo Bemberg, el Estado adquirió las empresas a precios bajos. La nacionalización permitió al peronismo poner en marcha algunos de los objetivos más ambiciosos y revolucionarios en el orden de la participación obrera: la socialización.

Por medio del artículo 2 del decreto de expropiación se ratificó el criterio oficial según el cual las empresas debían cumplir "una función económica social" de acuerdo al artículo 39 de la constitución argentina reformada por el régimen peronista en 1949.

Para la administración del gigante Trust expropiado se creó primero una empresa estatal de traspaso, denominada "Comisión Administradora de Bienes" (CAB) La misma se hizo cargo de las empresas Bemberg. La CAB removió primero a los gerentes anteriores y puso en su lugar a personal del Ministerio de Hacienda. El capital de la CAB estaba conformado por el capital de las empresas expropiadas y las utilidades generadas por ellas. Durante 1953 la CAB administró eficientemente el holding, quitando a todo el personal administrativo anterior, la racionalización del conjunto de las empresas, la re-estructuración gerencial, la fusión de unidades económicas de producción, la inversión estatal para modernizar equipos, y el aumento de la producción.

En 1954 finalmente llega el traspaso del trust al control obrero a través del cooperativismo sindical. Perón declara durante el XII congreso del sindicato cervecero:

"El Estado no quiere ni debe ser competidor de la industria privada en renglones que, como es el caso de las empresas que integran el ex grupo Bemberg, no son específicos de su acción de gobierno. Quiere sí, DAR A LOS AUTÉNTICOS PRODUCTORES LA REAL POSIBILIDAD DE QUE LLEGUEN A SER PROPIETARIOS DE ESAS FABRICAS Y DE ESAS INDUSTRIAS."

La nueva orientación se inscribía en el intento oficial de limitar la intervención directa del Estado en el sector industrial, pero a la vez recogía la iniciativa peronista de alentar la participación obrera en la propiedad y gestión de las empresas. La propiedad estatal de las empresas del ex- grupo Bemberg permitiría su rápida privatización en favor de los trabajadores. (Es decir: los trabajadores pasan a ser propietarios de las empresas, verdadera socialización del capital, jamás realizada por ningún régimen marxista)

Al respecto de la privatización de las ex empresas Bemberg, ahora estatales, a favor de los obreros, dijo Perón:

"Al gobierno le basta con tener los servicios públicos en sus manos, porque estos no están para ganar dinero, sino para prestar servicios. Las empresas, en cambio, están para ganar dinero y para lograr con ese dinero el bienestar de la Comunidad. Nosotros hemos pensado que ustedes, obreros cerveceros, son tan privados como los demás y, en consecuencia, enviamos al Congreso una ley para autorizar entregar estas empresas a ustedes, PARA QUE USTEDES SEAN LOS PROPIETARIOS Y LAS ADMINISTREN. Nosotros no tenemos interés en cobrar rápido. Solo será necesario que esto se vaya pagando despacio con el producido, devolviéndole todo al Estado, ya que es una propiedad estatal”

El traspaso a control obrero se realizó en febrero de 1955 y las empresas socializadas funcionaron con pleno éxito, en lo que fue un experimento innovador y revolucionario, pero el mismo fue truncado pocos meses después, por el sangriento Golpe de Estado de septiembre de 1955, el cual encerraba también el inicio de una guerra civil y la potencial invasión de Argentina por parte de potencias extranjeras, ante lo cual el Presidente Perón decidió renunciar y partió a un exilio que se prolongaría durante 18 años.

El nuevo gobierno ilegal fue sanguinario con el pueblo y destruyó absolutamente toda la obra peronista, incluyendo las empresas socializadas, las cuales fueron reintegradas a la oligarquía.

Muchas otras grandes empresas fueron socializadas durante el régimen peronista, bajo el mismo método de estatización y posterior privatización hacia propiedad obrera cooperativista sindical, sobre todo empresas agrarias. Pero el caso Bemberg es el más paradigmático.

La historiografía antiperonista ha presentado la expropiación y posterior socialización del Trust Bemberg como expresión del poder concentrado de Perón o bien por deseo personal de su esposa, Evita, quien detestaba a los Bemberg. (aunque al momento de la expropiación, estatización y traspaso a control obrero Evita ya estuviese fallecida).

El hecho es que Maria Luisa Bemberg, la hija del patriarca del clan Bemberg, fue complice del secuestro, vejación y desaparición del cadáver embalsamado de Eva Perón; en lo que fue un acto de morbosa venganza.

Fuentes: Expropiación a la Familia Bemberg, Prof. Daniel Alberto Chiarenza; El Estado empresario en la industria argentina, Claudio Belini,Marcelo Rougier; Yo, Perón.

Extraído de la ya eliminada página Historia del Fascismo

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