sábado, 16 de abril de 2016

Sigmund Freud, la Revolución Sexual y la Judeo-Masonería


INTRODUCCIÓN

Ningún sólo hombre hizo más por destruir la Familia e hizo más por degradar la Humanidad de lo que hizo Sigmund Freud; médico, psicólogo e ideólogo supremacista judío, creador de la pseudociencia conocida como psicoanálisis.

Freud introdujo ideas psicológicas de degradación de la familia y deshumanización de la sexualidad de los no-judíos, postulando al deseo sexual como el principal motor de motivación de toda la conducta humana.

Las ideas de Freud sirvieron de base para la llamada "liberación sexual" impulsada por la "Teoría Crítica" de la Escuela de Frankfurt, en una síntesis teórica de las ideas de Marx y Freud desarrollada principalmente por autores judíos marxistas como Herbert Marcuse, Erich Fromm, Wilhelm Reich y Magnus Hirschfeld.


Toda la vida de Freud, con la excepción de sus tres primeros años, transcurrió en la ciudad de Viena. Sin embargo, en 1938, tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nacionalsocialista, Freud fue considerado enemigo del Tercer Reich debido a la naturaleza subversiva de su obra, siendo además judío, por lo que sus libros fueron quemados públicamente y tanto él como su familia sufrieron un intenso acoso. Reacio a abandonar Viena, se vio obligado a escapar del país al quedar claro que el peligro que corría su vida era inminente. En un allanamiento de la casa donde operaba la editorial psicoanalítica y de su vivienda, su hijo Martin fue detenido durante todo un día. Una semana más tarde, su hija Anna fue interrogada en el cuartel general de la Gestapo. Gracias a la intervención de Marie Bonaparte y Ernest Jones, consiguió salir del país y refugiarse en Londres, en cambio sus hermanas murieron en campos de concentración tiempo después. Ya en Inglaterra, debido a un cáncer de mandíbula, Freud murió después de serle suministradas tres inyecciones de morfina por voluntad propia.

SUBVERSIÓN CONTRA LOS VALORES EUROPEOS


Desde la Gran Depresión, la psicología académica comenzó a desestimar la influencia de la herencia genética y a atribuir casi todos los modelos de conducta individual y capacidad mental humanas al condicionamiento del entorno. Pretende que el entorno, más que la herencia, es realmente la fuente de todas las diferencias mentales y de comportamiento entre los individuos así como entre los grupos raciales humanos. Las teorías de Freud y sus discípulos, no sólo atacaron los principios de la raza, sino que llevaron a cabo un ataque frontal contra los valores espirituales y morales de la civilización europea. Freud sugería que la moralidad sexual europea era la causa de enfermedades mentales en gran escala. Incesantemente minó los conceptos de fidelidad sexual y los fundamentos del matrimonio. En 1915 afirmó:

La moralidad sexual -tal como la sociedad, en su forma más extrema, la define- me parece muy despreciable. Yo propongo una vida sexual incomparablemente más libre.

Freud contribuyó a la destrucción de la familia con su respaldo a la supuesta liberación de la promiscuidad sexual. Una de las más arraigadas características de Occidente ha sido siempre la importancia dada al parentesco, contrariamente al Tercer Mundo. Freud y sus proveedores judíos de psicoanálisis enfrentaron al sexo con el amor y justificaron la destrucción de la unidad familiar con pretextos tales como una gratificación sexual satisfactoria.

SUPREMACISMO JUDÍO

En Moisés y el Monoteísmo (1929) Freud promocionaba la supremacía espiritual del pueblo judío:


El pueblo, feliz en su convicción de poseer la verdad, saturado por la consciencia de ser el Elegido, llegó a valorar altamente todos los progresos intelectuales y éticos. La religión cristiana no llegó a las cimas de la espiritualidad que había alcanzado la religión judía.

Así como los comunistas judíos hicieron la guerra contra los zares de Rusia, los freudianos llevaron a cabo una guerra contra la cultura occidental. Kevin McDonald, en su clásico estudio del etnocentrismo judío Un Pueblo que Vivirá Aparte, observa que el Tótem y Tabú de Freud pone de manifiesto su papel en la guerra cultural contra los gentiles:

Las especulaciones de Freud tenían claramente un programa. Más que proporcionar especulaciones que reafirmaran las bases morales e intelectuales de la cultura de su tiempo, sus especulaciones eran una parte integral de su guerra contra la cultura gentil, hasta el punto de que consideraba Tótem y Tabú como una victoria sobre Roma y la Iglesia Católica...

Freud se recreaba en lo que él veía como su guerra contra la Cristiandad, que comparaba con el Imperio Romano, y sugería que él era como su ídolo semita Aníbal y su misión era saquear Roma.

Aníbal... había sido el héroe favorito de mis días escolares... Empecé a comprender por primera vez lo que era pertenecer a una raza ajena... la figura del general semítico llegó al más alto nivel en mi estima. Para mi mentalidad juvenil, Aníbal y Roma simbolizaban el conflicto entre la tenacidad del judaísmo y la organización de la Iglesia Católica.

Sigmund Freud, The Interpretation of Dreams.

Freud deja muy claro su punto de vista supremacista judío en una carta a una mujer judía que quería concebir un bebé con un gentil para saltar la brecha en psicoanálisis. Sus palabras fueron:

Debo confesar... que su fantasía sobre el nacimiento del Salvador en una unión mixta no me gusta en absoluto. El Señor, en ese período antijudío, le hizo nacer en la superior raza judía. Pero yo sé que eso son prejuicios míos.

Un año más tarde, la misma mujer parió un niño, engendrado por un miembro de la "superior raza judía". Freud respondió:

Yo estoy, como usted sabe, totalmente curado de mi predilección por la causa aria, y me gustaría creer que el bebé llegará a ser un ardiente sionista. En todo caso, que sea moreno, no más pelirrubios. ¡Acabemos con todas esas quimeras!

No felicitaré a Jung en Múnich, como usted sabe perfectamente... Nosotros somos y continuaremos siendo judíos. Los demás sólo nos explotarán y nunca nos comprenderán ni apreciarán.

De esta manera, Freud se muestra como un extremista anti-gentil y supremacista judío, pero ninguna de las biografías y textos populares sobre Freud mencionan estos hechos. En Moisés y Monoteísmo, Freud describe el antisemitismo como una enfermedad mental provocada por la envidia ante la superioridad de los judíos.

En la cubierta de un navío que se dirigía a los Estados Unidos, Freud comentó a sus amigos que "el pueblo estadounidense cree que les estamos llevando una panacea, pero en vez de ello les estamos llevando una plaga".


Además, el psicoanálisis comenzó a reemplazar el fundamento occidental del alma. Cuando Freud apareció en escena, todo cambió. El académico judío Andrew R. Heine argumenta: "Hasta que apareció Freud, las nuevas comprensiones de la psique estaban entrelazadas con variedades de la experiencia cristiana y el misticismo post-cristiano" (Jews and the American Soul, Princeton, 2004, p. 51).

La psicología freudiana comenzó de manera lenta pero segura a dominar la psicología clásica, que comenzó con los griegos y que estaba en gran medida basada en la razón. La Psicología cada vez más comenzó a ser vista como un ejercicio académico para pasar de contrabando la ideología judía. Como dijo E. Michael Jones,

"La redefinición de la Psicología fue una revolución en el sentido más verdadero de la palabra. Lo que estaba arriba quedó abajo, y lo que estaba abajo subió. Antes de aquella revolución, la razón estaba sentada sobre el instinto como un jinete sobre un caballo" (The Jewish Revolutionary Spirit, p. 921).

Cuando la razón perdió su lugar apropiado, la psicología judía, como veremos, comenzó a desatar una plétora de instintos sexuales sobre la Humanidad. Jones prosigue: "La psicología judía estaba basada en los instintos, ya de forma encubierta, como con Freud, o abierta, como con Wilhelm Reich" (Ibid.).

Aquel instinto sexual se transformó en la revolución sexual, y luego se reencarnó de una manera u otra en películas de David Cronenberg, Eli Roth, Lars von Trier, etc.

Los psicólogos judíos desempeñaron un importante papel en provocar esta guerra cultural. "Bajo la influencia judía, la psicología estadounidense se hizo talmúdica también... ella fue vista como un arma contra la cultura cristiana" (Ibid., p. 922).

La ética de esta forma de psicología, como argumenta Heinze, no es ni griega ni alemana ni occidental, sino que tiene una característica judaica (Jews and the American Soul, p. 72). Heinze declara que el impacto de esta guerra psicológica comenzó a formarse totalmente en el siglo XX, "ya que los pensadores judíos introdujeron sus ideas en tensión con la sociedad cristiana" (Ibid., p. 56).

Según Heinze, "la psique de la juventud judía", como se ha visto en las vidas de Freud y Adler en particular, está formada por"una tensión siempre presente con el mundo cristiano" (Ibid., p. 72), pero esta "tensión de la relación entre lo judío y lo cristiano afectó profundamente la sensibilidad moral de los judíos austriacos y alemanes a finales del siglo XIX" (Ibid., p. 74).

Freud estaba en una misión judía. El profesor judío de psiquiatría Thomas Szasz de la Universidad de Nueva York escribe que"uno de los motivos más poderosos de Freud en la vida era... aplicar una venganza contra el cristianismo" [1].

[1] Thomas Szasz, The Myth of Psychotherapy: Mental Healing as Religion, Rhetoric, and Repression, Syracuse, 1988, pp. 139, 146; también Moshe Gresser, Dual Allegiance: Freud as a Modern Jew, Nueva York, 1994, pp. 10-11.

Otros estudiosos judíos como Stanley Rothman y S. Robert Lichter notaron lo mismo, añadiendo que

"aunque sea a veces olvidada hoy, la obra de Freud era profundamente subversiva para los fundamentos culturales de la sociedad cristiana europea... Hay evidencia de que algo del ímpetu para la creación del psicoanálisis radicaba en su hostilidad hacia el cristianismo" (Rothman y Lichter, Roots of Radicalism: Jews, Christians, and the Left, New Jersey, 1996, p. 125).

El académico judío Peter Gay de Princeton fue aún más específico, añadiendo que Freud estaba "orgulloso de sus enemigos... él se comparaba con Anibal, con Ahasvero, con José, con Moisés, todos hombres con misiones históricas, adversarios potentes y destinos difíciles" (Kevin MacDonald, The Culture of Critique, 2002, p. 112).

Para el investigador judío David Bakan de la Universidad de York, en Canadá, "Freud, consciente o inconscientemente, secularizó el misticismo judío" (Bakan, Freud and Mystical Tradition, Nueva York, 2004, p. 25). El escritor judío Chaim Bermant escribió de manera similar de Freud que 
"su misma definición del Ello (Id), del Yo (Ego) y del Súper-Yo (Super-Ego) corresponde desde muchos puntos de vista a las tres gradaciones diferentes del espíritu —el nefesh, el ruaj y el neshamá— delineadas en la Kábala, lo que no significa que Freud fuera un kabalista, sino que algo de la tradición kabalística de investigación parece haber afectado su perspectiva" (Bermant, The Jews, Nueva York, 1977, p. 121).

Estudiosos como Michael Eigen sostienen opiniones similares (Eigen, Kabbalah and Psychoanalysis, Londres, 2012). Freud de hecho tenía una biblioteca secreta en la cual él alojaba libros sobre la Kábala, y una copia del Zohar (Bakan, op. cit., p. XVIII), que es "el documento más importante en el misticismo judío", y que, entre otras cosas, "enseñaba a los judíos a sacrificar vírgenes cristianas para el placer de Dios" (Ibid., p. 29).

Además, Freud participó en la logia B'nai B’rith en Viena, y "entre sus recreaciones estaba su juego semanal de taroc, un popular juego de cartas basado en la Kábala" (Ibid., p. 48).

Aunque se decía ateo, Freud no renegó del Judaísmo pues era miembro de la logia judeo-masónica B'nai B'rith.


La B'nai B'rith fue la quien movió los hilos para defenderle y lograr el triunfo de sus ideas tan desctructivas para la Civilización Occidental, en particular con su papel en la falicitación de la Revolución Sexual en los años 60's.

El psicoanálisis, como un movimiento intelectual dominado por judíos, es un componente central de la guerra sobre los fundamentos culturales de los Gentiles, a quienes Freud veía como genéticamente predispuestos a ser esclavos de sus sentidos y propensos a la brutalidad. Si bien la teoría freudiana ha sido mayormente abandonada, todavía estamos sintiendo los efectos de ella.

FUENTES




3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¿Esa frase es una referencia a usted que rebuzna, verdad?

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  2. Y este sujeto nos recuerda el Art 19 de la DDHH ...Pero...¿Cree usted por ventura que alguien intentará acallarlo Don?
    Es uno de los tantos loros frustrados y envidiosos que pululan en la red , mi viejo...
    Ninguna originalidad.
    Siga rebuznando a gusto.
    HEIL Beast!

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