domingo, 24 de abril de 2016

Lectura recomendada: ''El Estado Comunitario''


Sobre el Autor: JAIME MARÍA DE MAHIEU 


Jacques Marie de Mahieu (en Argentina más conocido como Jaime María De Mahieu) nació el 31 de octubre en París en 1915 y murió el 12 de mayo en Buenos Aires en 1990. Fue filósofo, sociólogo y antropólogo. Terminada la Segunda Guerra Mundial se fue a la Argentina.

De Mahieu había militado en el movimiento monarquista francés de Action Française y colaborado con el régimen de Vichy. Se decía también que Mahieu había peleado en la división francesa SS Charlemagne, una de las que combatió contra los soviéticos frente a la Cancillería de Berlín, hasta la última gota de sangre y hasta no quedarle más municiones.


Luego de la invasión aliada a Europa y la consecuente derrota de los fascismos europeos huyó a la Argentina.

Una vez naturalizado argentino, se convirtió durante los años cuarenta en uno de los tantos ideólogos del movimiento justicialista (participó en la investigación y redacción de la reforma de la Constitución argentina de 1949). Durante los años sesenta fue mentor de varios jóvenes militantes de la organización nacionalista Tacuara, de la cual se nutrieran a posteriori las organizaciones guerrilleras argentinas Montoneros, FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo).

Sus trabajo antropológicos, políticos, económicos y sociológicos fundían ideas de contexto racial en el aspecto político-antropológico, con un anticapitalismo de tendencia socializante en lo económico.

De Mahieu desarrolló un proyecto de economía comunitaria (sobre el cual teorizará en su obra "La economía comunitaria" de 1964) en la región de Cuyo (oeste de Argentina), durante el gobierno de Juan Domingo Perón. El advenimiento del gobierno golpista que derrocara al peronismo en septiembre de 1955, hizo que el mismo fuera desarticulado por ser considerado «una práctica comunista».

Sostuvo la idea de que la población indígena americana tiene un origen ario. Según De Mahieu, la actual población de las Américas sería descendiente de antiguos vikingos llegados al continente antes de Cristóbal Colón. Esta tesis fue seguida por Miguel Serrano, el influyente nacionalsocialista chileno, que lo citaba como autoridad.

Dirigió la organización nacionalista internacional CEDADE (Círculo Español de Amigos de Europa) en Argentina hasta su muerte en 1990. Fue un activo partidario de las tesis eugenésicas y la cosmovisión racial del Nuevo Orden Europeo.



"El Estado Comunitario" es un libro denso y sin concesiones a lo superfluo, donde se analiza la naturaleza del Estado desde las coordenadas del concepto de "Comunidad organizada", idea en las antípodas de la dinámica generada por las oligarquías que ocupan el poder en los Estados homologados, y que en la actualidad ejercen un poder soft-orwelliano sobre la base de una pantomima de participación política que, en el mejor de los casos, consiste en optar entre el blanco social-demócrata y el negro demo-cristiano —o como se llame en cada caso—. Pero eso sí, dentro de un mundo unívoco, como el de esos tristes barquitos en su botella de cristal: ideológicamente neoliberal, políticamente sujeto a las siniestras cúpulas de los partidos mayoritarios —también convenientemente homologados, no vaya a ser que se cuele un indeseable populista en la fiesta— y económicamente ultracapitalista... Y todos contra el Estado, ¡faltaría más!, culpable de todos nuestros males pasados, y todos los males presentes y futuros de aquellos pueblos que aún no se han arrojado a los brazos la nueva religión de los derechos humanos.

Tenía razón —el cada vez más olvidado— José Ortega y Gasset cuando afirmaba que el término "democracia" se había convertido en una palabra ramera. Hogaño, no sólo sigue siendo ramera, sino siniestra, en la medida en que, como nos ha dejado escrito el propio de Mahieu, la democracia "es necesariamente una plutocracia" y "sustrato imprescindible del desarrollo parasitario del poder burgués". Y, hasta donde nosotros alcanzamos, plutocracia y burguesía parasitaria significan justamente lo contrario del gobierno de la res publica por el pueblo. Hay que ser muy lerdo —o cómplice— para no saber, aquí y ahora, quiénes mandan realmente en el mundo, quiénes trazan nuestro destino colectivo, y quiénes nos taparán la boca cuando cometamos la osadía de decir sin pelos en la lengua lo que pensamos.

Pero hay algo más. De Mahieu no sólo ha sido el sociólogo, el profesor, el rector y el autor de ese soberbio Tratado de sociología general, entre otros inimitables textos. También fue el joven soldado que, en la segunda guerra mundial, había decidido que la razón no estaba de parte de los aliados y, cuando se vio en la necesidad de recalar en aquella otra Argentina —la de Evita y Juan Domingo Perón—, fue el intelectual que no se encerró en su torre de marfil y entregó su inteligencia y su compromiso político —de Mahieu fue, entre otras cosas, secretario de la Escuela Superior de Conducción Peronista— para hacer más grande Europa desde Hispanoamérica... "Un maudit de los pies a la cabeza."



(Párrafos previos al libro a cargo de Juan A. Llopart)

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