sábado, 30 de abril de 2016

La muerte de Hitler



La versión más aceptada sobre la muerte de Hitler fue dada por laf secretaria personal de Hitler, Traudl Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt ihr Leben), indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de pistola en su Führerbunker, a 15 metros de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su esposa Eva Braun y rodeado de sus incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov, entraba en Berlín y se encontraba a menos de 300 metros del búnker.

Hitler se retiró a eso de las 16 horas junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se paró frente al despacho esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge. Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15 minutos de acuerdo a instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos ambientes. 

Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, con salida de proyectil, de la cual aún manaba sangre. 

Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro suministrado por el médico personal de Hitler, Ludwig Stumpfegger, había sido rápido.

En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier. 

Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 litros de gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann y Joseph Goebbels, realizaron un saludo militar. 

Algunos, sobre todo sus detractores más encarnizados, han querido ver en el suicidio de Hitler un acto de cobardía que coincidiría con su percepción negativa sobre él. Pero las razones detrás de su suicidio pueden resumirse en dos puntos:

A pesar de tener todas las posibilidades de huir de Berlín, y continuar su vida en otro lugar, sabía que esto era inaceptable como figura política, y más siendo el líder de Alemania. Para él, por tanto, huir habría representado un verdadero acto de cobardía y terminaría traicionando los ideales nacionalsocialistas de la lealtad y el honor. Hitler deseaba morir como lo habían hecho tantos combatientes del Nacionalsocialismo. 

No aceptando otra alternativa más que quedarse en Berlín, Hitler no deseaba que ni él ni sus seres queridos fuesen capturados por los soviéticos para después ser humillados y ejecutados de forma vergonzosa. 

Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos y especulaciones sin bases. Sectores minoritarios aún sostienen que Hitler no se suicidó sino que huyó a otro lugar, como Argentina u otro país sudamericano, o incluso a una supuesta base en la Antártida. También, durante años se hizo creer que Hitler escapó para mantener el odio y la búsqueda de nazis. 




Los rumores cobraron fuerza cuando en 1945, el propio Stalin le dijo al presidente estadounidense Truman que creía que Hitler había escapado de la muerte y huido a Argentina. Esto dio fuerza a la hipótesis del escape, dado que los soviéticos fueron los únicos que dicen haber dado con sus restos y encargado estudios forenses tales como la comparación con sus registros dentales. El rumor que tuvo mayor difusión era que Hitler y Eva Braun habrían escapado de Alemania a través de la red ODESSA, los soviéticos, al sentirse burlados por el escape, habrían inventado todo el asunto de la incineración para no dar a conocer su fracaso o quizá incluso se habrían creído una falsa historia de suicidio. Los servicios secretos estadounidense y británico investigaron estos rumores durante años sin hallar nada concluyente. 

Es muy probable también que el suicidio de Hitler haya tenido connotaciones rituales y que él mismo haya elegido la Noche de Walpurgis (festividad germánica que se la puede asociar a distintas fuerzas espirituales) para llevarlo a cabo. 

Todas estas teorías sobre el probable escape de Hitler y su esposa han vuelto a ser presentadas por organizaciones sionistas últimamente. Para ello presentaron en el año 2009 un presunto cráneo de Hitler que estaba en poder de los rusos, pese a que oficialmente estaba destruido, y se hizo un examen de ADN. Los resultados fueron que en realidad se trataban de los restos de una mujer, lo que les llevó a concluir que Hitler habría escapado. En 2011, el historiador y periodista Gerrard Williams volvió a insistir en que la evidencia sugiere que Hitler no murió en el búnker. Según el británico, Hitler falleció en 1962, a la edad de 73 años, y tuvo dos hijas con Eva. Sin embargo, tales hipótesis no son tomadas en serio por la mayoría de los historiadores. 

Simpatizantes de Hitler aseguran que estas hipótesis no probadas de su escape sólo pretenden ir contra el honor de Hitler. En 1957 el dentista de Hitler certificó los restos dentales encontrados. En 1975 la KGB lanzó las cenizas al río Biederitz.



¿QUÉ ES LA NOCHE DE WALPURGIS?

 Noche de Walpurgis (o Valborgsmässoafton en sueco y Walpurgisnacht en alemán) es una festividad celebrada en la noche del 30 de abril al 1 de mayo en grandes regiones de la Europa Central y Septentrional. También es conocida como la noche de brujas. 

El origen de la festividad procede de antiguas celebraciones paganas germanas y celtas, adorando e invocando a los dioses de la fertilidad la noche del 30 de abril. La tradición señala esta fecha como de transición de la primavera al verano, la festividad de Beltane en honor a Belenos, dios celta del fuego, prendiendo hogueras para renovar con el humo a los pueblos y a sus habitantes. 

Según la tradición, otros nórdicos; los Vikingos, difundirían la fiesta (y la costumbre de hacer hogueras durante su celebración) por el resto del norte de Europa. Al parecer los vikingos tenían esta fecha como la de la muerte de Wotan (¿Casualidad de que Hitler haya decidido irse de este plano terrenal también una Noche de Walpurgis?). 




En la antigua Roma, el mes de mayo estaba consagrado a los antepasados (maiores). Era un mes en que en toda Europa y Asia se creía que los aparecidos hacían sus incursiones entre los vivos. Durante la Antigüedad y la Edad Media, se perpetúa una gran prohibición: hay que evitar casarse en mayo porque durante ese período se corre el riesgo de contraer matrimonio con una aparecida o con una mujer embrujada del Otro Mundo. 

Tras la llegada del cristianismo a la mitad septentrional de Europa, estaba muy extendida la creencia de que existía una divinidad que protegía a las brujas y que las reunía una vez al año en una montaña. Estos conciliábulos se confundían con los de seres míticos y la fecha de la reunión, "la noche de las calendas de mayo", está relacionada con las valkirias. Otro elemento de carácter mitológico es que se decía que las brujas salían de sus casas formando cortejos, lo que recuerda la creencia de que "en determinadas noches es posible oír los estrépitos que producen ejércitos misteriosos, cortejos de almas y espíritus, sobre todo en la época del solsticio de invierno". 

Las reuniones, según las leyendas cristianas de demonización a la cultura europea, tenían lugar en las inmediaciones de la sierra del Harz (en concreto en su cima más alta, el Brocken). Así lo relata un autor de principios del siglo XVII: 

Con relación a lo que pueden hacer las brujas se dice que untándose con ciertos ungüentos, hechos con grasa de gato o de lobo, leche de burra y no sé qué cosa más, pueden salir de sus casas montadas en palos o escobas por una vía común e incluso por un agujero angosto y volar por los aires, y así transportarse de un lugar a otro hasta donde celebran sus festines y francachelas con diablos. Se halla divulgada la especie de que las brujas de toda Germania, después de hacer su unto, son llevadas en cortísimo tiempo, durante la noche de las calendas de mayo, al monte llamado Blocksberg y Heinberg, en tierras de los bructeros, parte por sus demonios familiares y dilectos, que adoptan las formas de macho cabrío, puerco, ternero y otros animales semejantes, parte sobre horcas y báculos, pasando luego toda la noche en juegos, comilonas y danzas con sus amantes. 

Con el devenir de los tiempos, la fecha aproximada de la celebración católica de la canonización de la "Santa Walpurgis" (Valborg o Walburga) se trasladó del 25 de febrero (fecha de su nacimiento) al 1 de mayo, denominándose Noche de Walpurgis por coincidir la fecha de celebración con el día de Santa Walpurgis en el calendario sueco debido a que el 1 de mayo de 870 fueron trasladadas sus reliquias. Dicha fecha pasó a ser el día de la celebración de esta santa en algunos calendarios. 

Durante la Noche de Walpurgis de 1776 (1 de mayo) Adam Weishaupt fundó en los bosques bávaros la Orden de los Iluminados de Baviera. Posteriormente los marxistas y anarquistas eligieron este día para el día internacional del trabajador. 

Adolf Hitler y su esposa Eva Braun toman la decisión de retirarse del mundo material mediante un suicidio ritual en la noche de Walpurgis de 1945 (30 de abril). 

El suicidio ritual ha sido practicado por muchos hombres excepcionales cuya misión había terminado, hombres a los que, tras cumplir su destino, ya no les quedaba nada que hacer en el mundo; o bien que habían perdido el derecho a la vida. También Nietzsche habló de la "muerte voluntaria". Otra versión relata que, antes de partir a Delfos, Licurgo hizo jurar al pueblo espartano que seguiría sus leyes al menos hasta que volviese de Delfos. Y, habiéndose suicidado sin volver jamás a Esparta, los espartanos no quedaron con otra opción que acatar por siempre las leyes de Licurgo. El Tao-Te-King de Lao Tsé dice: "Retirarse una vez acabada la obra: he aquí la vía del cielo". Los cátaros perfectos ancianos practicaban la Endura, que consistía precisamente en dejarse morir de hambre. Otras veces, el suicidio cátaro era por congelación, en las montañas. Los samurai de Japón, esos hombres con honor de acero, practicaban el Seppuku (vulgarmente llamado Hara-Kiri) si consideraban que su honra había caído, diciendo que "quien pierde su honor debe perder también la cabeza". El hombre fuerte y profundo decidía cómo, cuándo y dónde quería morir. En eso consiste la eutanasia, palabra de origen griego que significa precisamente "buena muerte" y que constituye la contrapartida perfecta de la eugenesia o "buen nacimiento".

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