viernes, 29 de abril de 2016

Hitler y los animales




''Las mentes más profundas de todos los tiempos han sentido compasión por los animales.'' - Friedrich Nietzsche


''La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales.'' - Mahatma Gandhi

''La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que como se suele decir, no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna. Una barbarie de occidente, que toma su origen del judaísmo.'' - Arthur Schopenhauer


Hitler era un amante de los animales, como lo confirman las fotos privadas de Eva Braun y las publicadas por su fotógrafo Hoffman después de la guerra, o las de Albert Speer al salir de la Prisión de Spandau.


La postura de Hitler frente a los animales se puede sintetizar en tres puntos fundamentales:

Su vegetarianismo estaba basado en evitar la muerte de los animales.

Su postura respecto a la regulación de la cacería, admitiéndola sólo cuando se practica por razones de subsistencia y cuando se procura la preservación y el desarrollo sano del animal: "El deber de un cazador digno de este nombre no consiste sólo en dar caza a la presa, sino también en mantenerla y cuidarla para que se produzca y se preserve una situación de la presa más sana, más fuerte y más diversificada en lo que a las especies se refiere..." (Das Reichsjadgesetz).

Su amor a la naturaleza, que le hacía sentir admiración por la belleza de las montañas, los bosques y las flores, pero que le obligaba, todavía más, a sentir amor por las criaturas sensibles que habitan esa naturaleza.


Hitler fue un gran militar, un gran estratega, un gran político, un gran revolucionario, pero, lo más importante, lo que le diferencia de los otros políticos, revolucionarios, militares o estrategas, es que él era sobre todo y ante todo un gran hombre, un hombre total y completo, con unos sentimientos y una humanidad que le convierten en una persona única en la historia. No es raro que este hombre con gustos sencillos y austeros, salido del pueblo y con sensibilidad de artista, tuviese para con los niños y los animales un amor especial y profundamente íntimo.

Como en tantos otros aspectos de la vida de Hitler, es necesario buscar a sus maestros inspradores para comprender de donde provenía su educación autodidacta en lo que respecta a los animales. Fundamentalmente, tenemos que pensar en la influencia del maestro Richard Wagner y en este caso particular -aunque también en otros- en la del no menos conocido filósofo alemán -profundamente admirado por Hitler- Arthur Schopenhauer. Ambos genios, pero especialmente el primero, se caracterizaron por un profundo amor a los animales nacido de su no menos intenso amor por la naturaleza. Estas ideas le confirmaron lo que Hitler sentia. Desde su niñez fue un amante apasionado de las montañas y la naturaleza, amor que mantuvo hasta el día de su muerte, y, logicamente, encontró en Wagner y Schopenhauer almas paralelas a las que se sentía unido por encima del tiempo.

Wagner y Schopenhauer eran, al igual que Hitler, almas sensibles de un profundo romanticismo y si hablaban de respetar los bosques, las plantas y las flores, con mayor motivo propugnaban el respeto y defensa de los animales. 



Schopenhauer sentía veneración y admiración especialmente hacia los perros de los que decía: "Lo que me hace tan agradable la compañía de mi perro es la transparencia de su ser. Mi perro es transparente como el cristal. Si no hubiera perros, no querría vivir. La piedad hacia los animales está unida íntimamente a la bondad de carácter, de tal manera, que puede afirmarse con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser un buen hombre". Estas ideas, escuetas pero que definen perfectamente una postura frente a la cuestión que nos ocupa, reflejan y con exactitud la actitud de Hitler con respecto a los animales. La ley de protección a los animales del nacionalsocialismo prohibía, entre otras cosas, el degollamiento de animales al estilo judío, forma ritual que ha sido causa de problemas en varias naciones.

El rito judío de degollamiento (Shechita), según una información de Mr. Crouch, miembro del Parlamento británico es "un método terrible" y dijo "podemos asegurar que el tiempo transcurrido desde que se hace el corte hasta que sobreviene la inconciencia oscila entre 10 y 15 segundos". Al serles prohibido su rito de degollamiento, levantaron protestas contra el gobierno, siendo un punto de fricción más entre la comunidad judía y el Estado nacionalsocialista.

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