jueves, 24 de marzo de 2016

El negocio de los Desaparecidos por el Proceso de Reorganización Nacional



Que el siguiente post ponga en duda las exageradas cifras de desaparecidos por la Dictadura NO implica en lo más minímo que justifique la barbarie, estupidez y entrega del gobierno cívico-militar que usurpó el poder en nuestro país entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983, en otro post relatamos la financiación y de como estuvieron involucrados agentes internacionalistas en el Golpe de Estado.


Tapa de ''Mentirás tus muertos'', libro de José D'Angelo que trata sobre las falsedades y millones de dólares que están por detrás del mito de los 30.000 desaparecidos. Con prólogo de Luis Labraña, ex integrantes de unidades de combate de FAR, FAP y Montoneros, quien ha declarado públicamente que desde la organización Solidariteit met de Argentijnse Moeders (Solidaridad por las Madres Argentinas), a fines de los '70 y a efectos de llamar la atención publica internacional, fue el promotor de elevar el número de 3.800 a 30.000 desaparecidos.




INTRODUCCIÓN

Los Desaparecidos por el Proceso de Reorganización Nacional también conocido simplemente como Los Desaparecidos, es la denominación impuesta con la que se conoce a las personas que supuestamente fueron víctimas de desaparición forzada durante el gobierno militar de la Argentina entre 1976 y 1983 bajo la denominación de el Proceso de Reorganización Nacional.


Sobre el asunto en cuestión se encuentra ampliamente difundida la versión oficial, que es constantemente promovida y publicitada por los medios de comunicación así como por los organismos gubernamentales y diversas organizaciones que se autoproclaman de "derechos humanos". Aquí, en este artículo se hará referencia solamente a la versión no oficial, es decir la no promovida y negada sistemáticamente por el sistema.


Para poder comenzar a desmontar el mito de los 30.000 desaparecidos (en algunos casos se suele exagerar aún más las cifras), tendremos que analizar cuales son algunas de las organizaciones que difunden estos hechos falsificados, distorsionando la Historia.


¿Pero de qué motivo valdría una mentira tan grande?

1- Para preparar el advenimiento de un ''populismo'' neo-marxista para un futuro (como lo fue el Kirchnerismo).

2- Para destruir y satanizar las Fuerzas Armadas con el lema de ''Nunca Más'', beneficiando inconscientemente al Tío Sam: Un Estado desarmado es cualquier cosa, menos un estado.

''Jóvenes idealistas''.




Agrupación H.I.J.O.S.

Logo de la organización.



La Agrupación H.I.J.O.S. o simplemente H.I.J.O.S. (sigla de Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) es una organización política argentina que reivindica el terrorismo subversivo marxista de los diferentes bandos armados que actuaron en la Argentina principalmente durante la década de los '70.

Esta agrupación conformada principalmente por los descendientes de aquellos integrantes de los grupos armados antes mencionados y diversas agrupaciones subversivas, mediante el pretexto de los denominados Derechos Humanos pretenden llevar a cabo un accionar revanchista contra las personas que lucharon y desarticularon el accionar criminal que ejecutaban sus padres y los compañeros de estos. Además, pretenden llevar a cabo la "reconstrucción de la historia" de acuerdo a sus intereses.




H.I.J.O.S. es una organización que existe en varios puntos de la Argentina y tiene además regionales en dieciséis ciudades del extranjero. La red nacional se reúne y discute políticas en encuentros periódicos y congresos anuales que funcionan horizontalmente, igual que cada regional. En muchas regionales la organización también está integrada por jóvenes que sin tener ningún familiar afectado directamente por la lucha antiterrorista, se sienten representados con los puntos básicos de esta agrupación y con su forma de hacer política.

La forma de hacer política de esta agrupación en muchos casos es por medio de la violencia, ataques tanto personales como a la propiedad, escraches, amenazas y confrontación. Ejemplos de este modus operandi, se pueden mencionar el ataque a una comisaría a pedradas con el resultado de dos policías heridos en junio de 2004, hasta hechos más recientes como el 18 de septiembre de 2008, cuando el diputado nacional Felipe Solá fue agredido a golpes de puño y debió suspender una exposición en Neuquén.

Las mismas personas que piden ''Juicio y castigo'' contra los militares de la derecha setentista son las mismas quienes están en contra de la Pena de Muerte, y políticas similares contra la delincuencia.



El guerrillero judío Horacio Verbitsky con la remera de ''Juicio y Castigo''.




CONADEP (COMISIÓN NACIONAL SOBRE LA DESAPARECIIÓN DE PERSONAS)




Probablemente la más importante de todas; la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) fue una comisión asesora creada por el marxista Raúl Alfonsín el 15 de diciembre de 1983 con el objetivo de vengarse de las Fuerzas Armadas Argentinas que derrotaron a los grupos terroristas en la década del setenta. Fue instituida para indagar sobre la suerte corrida por los supuestos 30.000 desaparecidos durante el gobierno militar. La comisión recibió varios miles de declaraciones y testimonios forjadas por ex terroristas.

La comisión fue conformada por judíos y marxistas: Ernesto Sábato, Carlos T. Gattinoni, Gregorio Klimovsky, Marshall T. Meyer (rabino, estadounidense, fundador del Seminario Rabínico Latinoamericano y del Movimiento Judío por los Derechos Humanos), Jaime de Nevares, Magdalena Ruiz Guiñazú (la primera periodista en poner al aire a las Madres de Plaza de Mayo en un programa radial), entre otros. Una de las secretarias de la comisión era Graciela Fernández Meijide.

Durante 280 días la comisión recorrió todo el país en busca de testimonios de sobrevivientes, de familiares y de los edificios utilizados como centros de detención. Realizaron una farsa de inventario de todas las desapariciones denunciadas y de todos los centros clandestinos, tarea realizada muchas veces con la presencia de los supuestos sobrevivientes.


El resultado de toda esa farsa fue entregado el jueves 20 de septiembre de 1984 al presidente Alfonsín, luego de un discurso del marxista Ernesto Sábato. El voluminoso informe final, de varias carpetas, registraba la existencia de 8.961 desaparecidos y de 380 centros de detención.


Este informe final fue publicado en forma de libro bajo el nombre de Nunca más. Ese título fue elegido a partir de la propuesta del judio marxista Marshall Meyer.


Madres de Plaza de Mayo


Las Madres de Plaza de Mayo es una asociación marxista formada durante el Proceso de Reorganización Nacional de la República Argentina con el supuesto fin de recuperar con vida a subversivos desaparecidos. El verdadero motivo es el de continuar la lucha terrorista llevada a cabo por sus hijos.

Las Madres de Plaza de Mayo se encuentran actualmente divididas en dos grupos, el grupo mayoritario, denominado Madres de Plaza de Mayo (presidido por Hebe de Bonafini), y las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora (presidido por Marta Ocampo de Vásquez) que acusan a Bonafini de autoritaria.


El mito sobre la cifra de personas detenidas-desaparecidas en Argentina afirma que son unas 30.000 personas. Es el número que obtuvieron los organismos de derechos humanos a partir de las denuncias y la estimación de casos no denunciados. Sin embargo según el libro Nunca Más, informe de la organización marxista CONADEP (Comisión Nacional de Desaparecidos), los desaparecidos no llegan a 9.000 personas.


Madres de Plaza de Mayos: corrupción y apología al terrorismo.



Una de las activistas y principales contribuyentes a la industria propagandística de los ''desaparecidos'' es Hebe de Bonafini, un personaje muy controvertido, al que se le atribuye luchar por los derechos humanos en la Argentina (cuando a la vez apoya a régimenes comunistas y es abortista) durante el último gobierno militar autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional"que gobernó el país entre 1976 y 1983.

Sin embargo, los hechos como sus propias opiniones reflejan que en realidad apoya y reivindica el terrorismo subversivo por parte de grupos marxistas que a fuerza de las armas se levantaron en contra de la República, así como también de diversas agrupaciones terroristas a nivel mundial y que no reconoce las violaciones de derechos humanos perpetrados por estos.

En una ocasión, Hebe dijo ''las madres nos sentimos orgullosas de que nos digan judías'', reconociendo su judaísmo.




APOLOGÍA DEL TERRORISMO

Hebe de Bonafini y Fidel Castro.

La supuesta defensora de los derechos humanos, Hebe de Bonafini, visitó en el año 2006 La Habana para los festejos por los 80 años del dictador comunista Fidel Castro (judío sefardita). Allí afirmó que Castro "es el hombre más grande" de los siglos XX y XXI.

Mencionó que "Le queremos traer el amor, la fidelidad, la comprensión, que lo acompañamos en todo lo que haga siempre (...). A una personalidad como él, el hombre más grande que han dado estos dos siglos (...) uno tiene que acompañarlo sin discutir, o estamos o no estamos", declaró Hebe de Bonafini.

A comienzos del 2008 Bonafini atacó a Uribe y defendió a las FARC, dijo que el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, es "una mierda" y "un gran hijo de puta" y dijo además que "Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro presidente que fue a Colombia".

En el año 2009, Hebe de Bonafini aceptó a pedido de los extremistas mediar para que milicianos presos en las cárceles de Colombia ganen la libertad a cambio de la lineración de rehenes de la guerrilla. A través de un comunicado Bonafini dijo que "nos parece indispensable el intercambio humanitario", luego de que los detenidos de las FARC pidieran a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo su intervención.



Las Madres de Plaza de Mayo 
conmemorando y reivindicando 
a las FARC. 


Hebe de Bonafini en una teleconferencia que brindó para la audiencia catalana expresó su apoyo a los terroristas de ETA, donde mencionó que ""Nosotras somos amigas y compañeras de las madres de los presos de la ETA. Y lo vamos a seguir siendo". Esta no es la primera vez que Bonafini hace referencia al tema, años atrás el Gobierno español estudió que Bonafini hace apología del terrorismo debido a que en la página web de las Madres de Mayo (www.madres.org), se recogió una carta en la que asegura que "lo peor del franquismo sigue vigente en la tierra española y se denuncia que el Estado español es un estado asesino y criminal".


Bonafini junto a Josu Lariz Iriondo

(terrorista de la ETA). 

EL ESCÁNDALO SCHOKLENDER

Escándalo Schoklender hace referencia a las denuncias conforme las cuales Sergio Schoklender y otras personas intervinieron en el desvío de fondos entregados por el Estado por la construcción de viviendas sociales por la «Misión Sueños Compartidos», organizada por la asociación marxista Madres de Plaza de Mayo y creada por Sergio Schoklender.

Delicuentes: Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender.


- Sergio Schoklender, judío, adquirió notoriedad por haber asesinado a sus padres, junto a su hermano Pablo Schoklender, en mayo de 1981. Como consecuencia del crimen fue condenado a prisión perpetua. En la cárcel conoció a Hebe de Bonafini y desde que comenzaron en 1995 sus salidas transitorias trabajó en la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Llegó a ser apoderado de la entidad y mano derecha de Bonafini, se desvinculó el 8 de mayo de 2011.

- Meldorek S.A., empresa constituida en 2003 por dos jubiladas. La escribana Marta Cascales, esposa de Guillermo Moreno intervino en la Constitución de la Sociedad Comercial. Esta empresa fue contratada por la Fundación para construir viviendas sociales utilizando paneles de telgopor fabricados por ella. Luego de una negativa inicial, Schoklender reconoció ser titular del 90% de sus acciones. La empresa fue creada en 2003 y en 2009 se capitalizó. Antes de su compra por parte de Schoklender no tenía un giro comercial importante sino que parecía destinada a la adquisición de algunos bienes en particular. La justicia investiga qué bienes tenía Meldorek al ser vendida.

- Pablo Schoklender, judío, el coautor del doble homicidio, se incorporó a la Fundación en 2001 desempeñándose en la administración de la misma. Reemplazó a su hermano a partir de la desvinculación de éste, pero al poco tiempo dejó la entidad. Se lo investiga por el giro de fondos a la empresa Antártica Argentina SA en 2009.

- Alejandro Gotkin, judío, socio de Sergio Schoklender y presidente de Meldorek S.A. y de Antártica Argentina SA, la empresa desde la cual Sergio Schoklender compró 12 inmuebles en la localidad de José C. Paz, provincia de Buenos Aires, y otra de las firmas investigadas por desvío de fondos.

- Gustavo Serventich, judío, titular del 10 % de las acciones de Meldorek S.A. y piloto de Schoklender, a quien en 2010 conectó con el entonces dueño de la firma, un financista que la tenía para albergar sus bienes, entre ellos dos aviones.

Pablo Schoklender y Alejandro Gotkin, ambos judíos.


Pero como dijimos solo íbamos a limitarnos en el análisis de estas asociaciones y llegamos a la conclusión de que dichas organizaciones son serviles a la Gran Conspiración. 

Destruyendo el mayor mito de la Historia Argentina - Por Antonio Caponnetto

Comentando los Mandamientos, Santo Tomás llega al octavo y nos explica que se puede mentir de tres modos diversos: acusando falsamente, acudiendo a testigos mentirosos y sentenciando injustamente mediante jueces inequitativos. Mienten los detractores que arrebatan el buen nombre, los que los escuchan complacientemente, los aduladores y murmuradores que se hacen eco de los embustes propagándolos por doquier, item susurratores, agrega el Aquinate, que es decir también los chismosos, a quienes maldice la Escritura porque "turban a muchos que viven en paz" (Eccli 28,15).

Abundando en ciencia y en prudencia, el Santo Doctor considera cuatro motivos por los cuales ha de ser reprobada toda patraña. Porque nos asemeja al demonio -mentiroso y padre de la mentira-, porque trae la perdición para el alma, porque desprestigia la fama y la honra, y porque hace imposible la vida social, ya que si los hombres no se dicen la verdad recíprocamente, la concordia entre ellos desaparece, y con ella la causa formal del orden comunitario.

Valga el introito para inteligir y evaluar el tema central que aquí presentamos. Porque la llamada cuestión de los desaparecidos no es sino una redonda y escandalosa impostura, a la que se le aplican todas y cada una de las atinadas.

I - Mentira Cuantitativa

Empieza por ser un fraude la cifra, puesto en evidencia con aritmética precisión, ya no en sesudos estudios críticos elaborados por quienes tienen legítimo interés en refutar la fábula, sino por los mismos fautores de la misma. Los autotitulados organismos defensores de los derechos humanos, desde la vernácula CONADEP hasta el europeo Farhenheit, pasando por la descomedida Amnesty, jamás han calculado ese número sino otro que –en las más abultadas de las conjeturas- no llega a su tercera parte. Y autores como Richard Gillespie, que no pueden ser acusados de parcialidad favorable a las Fuerzas Armadas, editan libremente sus conclusiones al respecto, sin sobrepasar el veinticinco por ciento del mítico guarismo.


No calculó 30 mil la actual Secretaría de Derechos Humanos, ni la Embajada de los Estados Unidos, ni la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, ni el Estado de Israel, cuando el 24 de septiembre de 2003 reconoció que los 2000 judíos desaparecidos conforman el 12% del total. Dato que revelaría que el total es entonces de 16.700 personas.


Hay otro cálculo, a cuya cruda veracidad asimismo se le huye. Y es aquel, según el cual, cada indemnización estatal por desaparecido pudo alcanzar la cifra de 244.000 dólares, repartidos entre deudos, abogados y agrupaciones derechohumanistas. Como sucedió en el caso del Sr. Hagelin, en tiempos de De la Rua, siendo beneficiado aquél con la suma de 702 mil dólares, graciosamente repartidos con el abogado Aníbal Ibarra. Es el negocio del holocausto, como lo llamara para análogo caso el israelita Norman Finkelstein en su libro homónimo.


Imaginamos la objeción supuestamente humanitaria y nos aprestamos a responderla. Porque lo que aquí queda demostrado al certificarse la mendacidad de los dígitos, no es que treinta mil vidas valgan más que una, o que nueve mil homicidios sean menos graves que sus sucesivos múltiplos, sino que el marxismo miente a sabiendas, miente deliberada, pertinaz e impunemente, no sólo porque conoce el papel que juega el engaño en la guerra cultural, sino porque se tiene bien aprendida la estrategia de la imposición ideológica. Maniobra envolvente esta última, que necesita –para completar su enredo dialéctico y reduccionista- aquella malsana magia de la cifra de la que habla Sauvy, en virtud de la cual una vez sacralizada una algoritmia, la veneran sin hesitar los devotos del culto a la numerología, en clásica expresión de Sorokin. Tan útil resulta a las izquierdas este cuantitativo embuste, que el actual presidente Kirchner lo institucionalizó formal y públicamente, dirigiendo la palabra ante la mismísima ONU apenas asumido su mandato. Lo había hecho con anterioridad ya varias veces, pero la entidad del recinto que escuchaba su ceceoso alegato, le confiere a la indigna trufa del primer mandatario el carácter de una nueva historia oficial, huera de toda veracidad, como su antecesora liberal del siglo diecinueve.


No se ha medido aun suficientemente la gravedad de aquellas declaraciones del juez Alfredo Humberto Meade –hechas públicas el 15 de noviembre de 2002- según las cuales, y sorprendido vivo cuando el libelo Nunca Más lo apuntaba como desaparecido, reconoció pimpante el oprobioso fraude, pues era su modo de homenajear a los caídos, según dijo. Desenmascarado quedaba el repugnante truco del marxismo, por enésima vez. A la vista de todos se enseñoreaba la falacia, sabiéndose positivamente que el caso del usía felón era uno entre centenares, o quizás entre miles. Fue vana la evidencia para una sociedad envilecida que se nutre de sofismas, y mucho más para los multimediáticos artífices de la tramoya. La cifra quedó intacta y ganó fuerza. Podrá negarse la trinidad de Dios, el triple seis de la Bestia, la obvia decena del Decálogo u otros sagrados números. Quien niegue el invento de los treinta mil desaparecidos, sea anatema.
II - Mentira cualitativa


Fuera de su faz cuantitativa, la cuestión contiene otra estafa, ya no sobre el volumen de los desaparecidos sino sobre la naturaleza de los mismos.


No se dirá de ellos nada que defina su condición de victimarios; nada que señale su militancia terrorista, su inserción en la ofensiva guerrillera, sus actividades subversivas, sus enrolamientos crapulosos en un aparato comunista internacional. Antes bien, los eufemismos están a la orden del día y se multiplican con la imaginación de los propagandistas de la izquierda. Sea la sentimental y plebeya denominación de chicos, la científica calificación de utopistas o la técnica señalización de disidentes, van y vienen las elipsis idiomáticas, al solo objeto de escamotear lo que debería ser el punto vertebral de dilucidación: si los que resultaron desaparecidos eran culpables o no de integrar un ejército irregular de partisanos alzados contra la Nación. Si cometían o no sus actos depredadores con el apoyo logístico e ideológico de por los menos dos Estados Terroristas, el Cubano y el Soviético.


También aquí hemos de anticiparnos a una objeción previsible, y alzamos la voz firmemente para recordar que lo que diremos lo dijimos mientras ocurrían los hechos. Reos o inocentes no hay criaturas que merezcan el destino de desaparecidos; si lo último por razones manifiestas, si lo primero porque es legítimo el recurso a la pena de muerte, públicamente ejecutada y responsablemente decidida. Pero los subterfugios con que se adultera la identidad de los desaparecidos, no es para defender a los inocentes sino para reivindicar a los culpables. No para llorar a los inocuos sino para exculpar a los criminales.


Como en semejante materia –como en todo- es lógico que el sentido común reclama un lugar aunque se lo expulse intencionadamente, no han faltado reconocidos terroristas que se han negado a los disfraces semánticos. Desde Página 12, el 17 de marzo de 1991, nada menos que Firmenich reconoció sentencioso: "habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver, pero la inmensa mayoría eran militantes, [eran] hombres capaces de elegir su vida", y de hacer lo que hicieron "con conciencia, con pasión". "No hay derecho" –redondea el sicario- "a transformar en una estupidez todo eso". La estupidez, traduzcámoslo, es querer hacernos creer que murieron por error, damnificados por la intrínseca crueldad castrense. La estupidez, insistamos, es obligarnos a deducir que de la inmoralidad del procedimiento por el que alguien es forzado a desaparecer, se sigue la inculpabilidad del mismo o lo que es peor, su necesaria glorificación.


Ni fueron treinta mil, ni fueron necesariamente inocentes. Dos verdades que es necesario repetir hasta escandalizar; dos mentiras -las que nieguen estos asertos- que es necesario desenmascarar.
III - Mentira moral


Queda una tercer ámbito de análisis de esta delicada cuestión, ya no cuántico ni conceptual sino moral.


Creyeron muchos al principio, que quienes reclamaban los cuerpos de sus parientes, lo hacían asistidos del comprensible dolor, contritos ante el drama, contestes en que la guerra –por feroz que resulte- no puede avasallar el derecho natural de enterrar a los muertos. La comparación con la helénica Antígona se imponía casi espontáneamente, y allí estaba la obra de Marechal –Antígona Vélez- para recordarnos que la tragedia de Sófocles, aplicada a la patria argentina, reclamaba una cruz para los caídos de un lado y del otro, conforme a nuestras mejores tradiciones.


Pronto se supo –y quien no quiera saberlo hoy es un cómplice del mito rojo- que no era el rescate de cuerpos entrañables ni la erección de sepulcros con cruces, los móviles de aquellas feroces reclamantes. No era la voz de la heroína sofocleana que, en pleno paganismo, le impetraba evangélicamente al tirano Creonte, "no nací para compartir el odio sino el amor". Era exactamente lo contrario. Era el grito soez de un odio destemplado y rencoroso, la manipulación del luto, internacionalmente financiado, el impiadoso uso de cadáveres que se arrojaban al rostro del enemigo como si fueran balas, la expresión inequívoca y explícita de que aquellas furias sólo querían continuar desatando la insurrección marxista. De cien maneras diversas, a cual más chabacana y gruesa, lo ha dicho la señora Bonafini en los últimos cinco lustros; y ha ido tan lejos en su monstruosa verborragia vindicativa, que no pocos de sus admiradores creyeron oportuno tomar alguna distancia pública. Excepto quien funge hoy de presidente, que se ha declarado su hijo.


Madres, Abuelas, Hijos, y un sinfín de grupos solidaristas afines, responden a una estrategia perfectamente diseñada de instrumentación de la sensibilidad colectiva, cuyos subsidios suculentos han sido y son proporcionados por fundaciones capitalistas, amén del apoyo recibido por el mismísimo Departamento de Estado de los Estados Unidos, tal como lo reconoció -entre otros- Julio Santucho, en su libro Los últimos guevaristas. La cuestión de los desaparecidos entonces –así como la esgrimen quienes se arrogan su entera representatividad- está en las antípodas de encarnar el prevalecimiento del derecho natural. Contrario sensu, reivindica para sí una jurisprudencia cuyo norte no es la justicia sino la venganza ,no la ecuanimidad sino el encono, el revanchismo y el desquite inmisericordioso. Es la suya la ley de la peor clase de iracundos: la de quienes no se aplacan ni perdonan ni olvidan, y viven sombríamente masticando su rabia, sus maldiciones y sus agravios, gozando con la destrucción de sus oponentes. Con razón San Pablo les decía a los Efesios "si se enojan no pequen", porque no es lo mismo la santa ira que la cólera movida por los demonios.
IV - La impostergable verdad


Mentira cuantitativa, conceptual y moral ésta de los desaparecidos.


Mentira –y vuélvase a las palabras de Santo Tomás con que empezamos- que cuenta para su afianzamiento con falsos acusadores y jueces facciosos, con arrebatadores profesionales del buen nombre y chismosos de todo jaez, con profesionales del ardid inescrupuloso solventados por Fundaciones norteamericanas y otras colaterales de la Revolución Permanente. Tal vez se entienda ahora –desde esta perspectiva teológica que nos ofrece el Doctor Angélico- porqué la sociedad argentina vive en tensión y en discordia. Difícilmente se pueda vivir de otro modo cuando se le niega su lugar preemiente a la virtud de la veracidad.


Ante tal estado de cosas es necesario salir al ruedo para llamar a los hechos y a las personas por sus nombres. De un modo nada complaciente, tanto para fustigar a los responsables de las desapariciones como para los encanallecidos embusteros que han hecho de ellas un dogma de fe. Defendiendo lo defendible –la guerra justa librada por las Fuerzas Armadas contra el marxismo- y condenando lo que la conciencia cristiana no puede sino reprobar. Abundando en detalles históricos que la amnesia intencional provocada por las izquierdas, hacen hoy imposibles de recordar. Detalles, por ejemplo, como los que emergen de la jurisprudencia utilizada habitualmente para calificar a los militares de fautores de crímenes de lesa humanidad. Tanto de los pliegos respectivos de la Amnesty como los de la Corte Penal Internacional, surge la probanza de que la tipificación de un crimen de lesa humanidad, requiere la juntura de requisitos perfectamente aplicables a las acciones de la guerrilla, incluyendo el que sostiene que tales homicidios, para ser rotulados como tales, "tienen que haberse cometido de conformidad con la política de un Estado o de una organización". Más de un Estado Comunista apoyó y dirigió las operaciones marxistas. Más de una organización nativa, americana e internacional respaldó sus operaciones bélicas y políticas.
V - Por siempre


Pero mientras gobiernan los Montoneros y el ERP, y los remozados e impunes subversivos ocupan las calles, los foros, las plazas, los estratos oficiales y los oficiosos; mientras los mass media se regodean con su módico Nüremberg local y casero, hay otros que ya no pueden hacerse presentes y cuyo recuerdo quisieran borrar por decreto de la memoria patria. Son los ilustres caídos en la guerra justa contra el Marxismo Internacional. Los guerreros cabales que se batieron en el monte y en la selva o en los laberintos urbanos donde se escondían y acechaban los asesinos terroristas. Los combatientes reales, los que tuvieron la suerte de enfrentarse con uniforme y bandera desplegada, o aquellos otros que hubieron de hacerlo -como en toda guerra no convencional- yendo y viniendo cual un ejército de sombras. Porque sólo el cómplice o el necio puede creer que al terrorista agazapado, camuflado y mimetizado con la población normal, se lo debe atrapar con la chapa identificatoria a la vista y previo aviso de allanamiento.


Los que cayeron a campo abierto, o pateando esas guaridas inmundas desde las que se planeaba y ejecutaba a diario el asalto contra la Nación. Los que tuvieron que luchar no únicamente contra los guerrilleros, sino contra la soledad del mando cuando los más altos responsables no estampaban sus firmas al pie de sus órdenes o sentencias, ni procedían como era éticamente exigible. Los que se enfrentaron, junto con las balas enemigas, con la pequeñez de los amigos, las defecciones de las cúpulas castrenses, las deserciones de los flojos, las inmoralidades de los "propia tropa", las angustias de los subalternos, las demencias de los oportunistas, y pese a todo, salieron limpios y rectos sin renunciar a la Fe en la causa por la que se combatía. Los soldados sorprendidos en la vigilia o en el sueño, en la puerta abatida a empellones de una "cárcel del pueblo" o en la conducción de una patrulla en Tucumán, "arma al brazo y en lo alto las estrellas". Los que cada noche se despedían de sus hogares sin saber si regresarían al alba, mientras dormían amparados por la seguridad que les daba tales operativos, muchos, muchísimos de los miserables que ahora levantan el dedo acusador. Los que sobrevivieron -heridos, mutilados, presos, nunca como antes- y que han sido ensuciados por la pasquinería amarilla, sin derecho a réplica, y deben explicarle ahora a sus hijos y nietos quiénes han sido realmente los verdugos de la argentinidad.


Todos ellos y tanto más, han muerto y han peleado por la auténtica grandeza argentina. No dieron sus vidas, como dicen algunos que así creen homenajearlos o poder llamarse "amigos y familiares", para que ahora "disfrutemos de esta paz, de esta libertad, de esta democracia". Ofende sus recuerdos el sólo pronunciar tamaños disparates. Cayeron y pelearon por lo Eterno y lo Permanente. Cayeron y pelearon por la Cruz y la Bandera Azul y Blanca. Cayeron y pelearon por Dios y por la Patria. Por eso -y que tomen nota los criminales de guerra que hoy gobiernan- su lucha no ha concluido. Alguna vez volverá la verdad por sus fueros conculcados. Alguna vez, el Dios de los Ejércitos, hará caer sobre esta tierra cautiva y mancillada, la bendición de su santa y justiciera ira. Entonces, será la victoria pendiente. Una victoria exacta, límpida, rotunda y clara. Por siempre.

Ahora si... las víctimas de las que casi nadie habla.




En la década del 70 en Argentina, como consecuencia del Mayo del 68, grupos terroristas de ideología marxista; asesinaron, fusilaron a muchos civiles inocentes.. uno de estos grupos eran los Montoneros.


Entre el ERP y Montoneros asesinaron 18.000 personas de las cuales solo 700 eran miembros de las Fuerzas Armadas y de esos 700 solo 56 eran oficiales, 1845 suboficiales y los 499 restantes reclutas de la misma edad de los conscriptos que llevaron a Malvinas, de los 17.300 civiles que asesinaron el ERP y Montoneros: diez mil fueron mujeres, 7.500 eran menores de edad, 4000 eran niños y dos mil doscientos veinticinco eran ancianos de más de 75 años.


Antes algunas fotos para realmente recuperar la Memoria; LA REAL.










CONCLUSIÓN

Todo lo expuesto aquí, sirve para desmentir las exageradas cifras de los desaparecidos por el Proceso de Reorganización Nacional. Admiramos a Videla por su lucha anti-subversiva pero para nada justificamos sus políticas económicas que vendieron el país a Rockefeller.

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2 comentarios:

  1. esa vieja es una lacra, sigue recibiendo guita por la muerte de otras personas

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  2. Amén de lo discutible que es el accionar de Bonafini, creo que sostener que el Estado va en contra de las FFAA es bastante desacertado y hasta aventurado.
    Las FFAA tienen una función dentro del Estado y Alfonsín buscó reencauzar el papel de las mismas, que se había desvirtuado a partir del Golpe del '30. No por que sí los juicios a los que llevaron adelante el Proceso fue contra La Junta misma, no contra las FFAA.

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