viernes, 26 de febrero de 2016

¿Indios Blancos en las Sierras de Córdoba?


En el post de hoy nos situaremos en las Sierras de Córdoba, el nombre que recibe una zona geográfica ubicada en el quinto noroccidental de la provincia argentina de Córdoba, consideradas místicas por muchos y donde se cree que se habría refugiado Adolf Hitler junto con su amada Eva Braun en caso de no haberse suicidado.

A esta zona la habitaba una cultura aborigen ; los Comechingones, quienes poseían características físicas muy distintas al resto de los amerindios: cabellos claros, gran altura y largas barbas.




¿Pero... cuál es el origen de esta tribu?




Sin lugar a duda, los Vikingos llegaron a la América Precolombina, y de esto hay muchas pruebas (más adelante le dedicaremos un post a este tema) se puede consultar el trabajo del profesor Jacques de Mahieu, antropologo franco-argentino (simpatizó con el Peronismo) especializado en el tema de la relación entre las culturas amerindias y vikingas.

Pues bien, se cree que los Skiolds, vikingos daneses, se habrían embarcado en 220 drakares y navegado hasta el estuario del Río de la Plata en el siglo IX, escapando del Judeocristianismo que por ese entonces erradicaba a sangre y fuego el paganismo ancestral en Europa.


Estos Vikingos Daneses, se asentarían en Tiahuanaco dando origen al Segundo Imperio de Tiwanaku, que se expandiría hasta incluso las Costas brasileñas del Atlántico, a través del Paraguay y agregando además a esta red de caminos, los famosos ''Caminos Mullidos'', llamados así porque tenían una gramínea especial que no dejaba crecer vegetación sobre ellos, estos ''Caminos de Peabirú'' conectaban a Cuzco con el Atlántico, a través de Paraguay y Brasil. Pero esto sería, mucho después del comienzo del Primer Imperio de origen troyano.



Finalmente tras la caída del Segundo Imperio de Tiwanaku, hacia el 1.290 d.C, los escasos blancos supervivientes se reagruparían y darían origen a la Nobleza Incaica y, por ende al Tercer Imperio ahora con su base en Cuzco (abandonando Tiwanaku para siempre).

Los restos de la ciudadela megalítica de Tiahuanaco.




Arthur Posnansky en el tercer tomo de su monumental obra; ''Tihuanacu, la Cuna del Hombre Americano'', demuestra el rastro de los vikingos en la Isla de la Luna (Bolivia). El estilo arquitectónico netamente europeo de palacios, viviendas y edificios públicos constituye un legado extraordinario. Como no podía ser de otra manera, están presentes las runas de Wotan conocido en el Ande como cacique Vultán o Voltar.



Esvástica Tiwanacota















El Imperio Tiwanacu del Octavo Inga Wiracocha, según Arthur Posnansky un vikingo casado con una princesa inga, llegaría a su fin abruptamente en el siglo XIII, cuando un levantamiento encabezado por el Cacique kari y la casta sacerdotal diaguita, movilizó cientos de pueblos en su contra; los Atumurunas [1] (descendientes de la casta danesa de los Skiolds) fueron cercados en la región del antiguo Omasuyos, y vencidos por el hambre. Serían degollados en sacrificio a orillas del lago Titicaca.

Una pequeña élite iniciada en las runas germánicas, escaparía del exterminio, adentrándose en refugios subterráneos o chinkanas. Luego de unos años emprenderían un largo viaje con los supervivientes hacia el valle Calchaqui y las Sierras de Characato, ubicadas en la provincia de Córdoba, Argentina, ''convirtiéndose'' en los famosos indios blancos Comechingones.

Los Comechingones


Los Comechingones sorprendieron a los Conquistadores Españoles por ser blancos, barbados y por usar "cuchillos de hierro". ¿Cuchillos de hierro? si, cuchillos de hierro... Dicen los "expertos" que el hierro "no fue conocido" en América hasta la instalación de las fundiciones de hierro españolas, francesas e inglesas. Sin embargo, los Comechingones varones portaban puñales de hierro, los cronistas españoles mencionan que "son unos treinta mil". E incluso hay hachas de hierro precolombinas en el Paraguay.

Que haya ocurrido esta "asimilación" tan rápida es muy lógico puesto que los Comechingones eran BLANCOS, no amerindios como se tiende a suponer popularmente.


La cultura de los "Comechingones" que tenía su centro más sagrado en el Cerro Uritorco, es descendiente directa de hordas de Vikingos, siguiendo los pasos de Emilio y Duncan Wagner y del inolvidable Jacques de Mahieu (Antropólogo Franco-Argentino, fundador del Instituto de Antropología y Ciencias del Hombre de Buenos Aires, Argentina, de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas de la Corporación Planetarios.com, apenas conocido por las generaciones actuales que poco saben de sus espectaculares descubrimientos que dieron origen a una visión real de nuestra procedencia).

Los Comechingones fueron integrantes de la Cultura "Chaco-Santiagueña" (que imaginara Emilio Wagner), que en realidad no es otra que la misma cultura de los Comechingones. Estuvieron integrados al Primer Imperio de Tiwanaku. Estos "Comechingones" (palabra despectiva aplicada por sus enemigos amerindios, los Sanavirones), tenían las mismas costumbres de los pueblos megalíticos europeos del oeste y norte de Europa, de vivir bajo tierra. Una acepción posible para el término "Kami-Chingón" es que era un grito de guerra proferido por ellos mismos.

En los yacimientos excavados en Santiago del Estero a lo largo de cincuenta años por el arqueólogo franco-argentino Emilio Wagner, se encontraron numerosos elementos grabados con cruces gamadas y también estatuillas pertenecientes al antiguo culto de la Tierra Madre con "cabeza de lechuza". Esta última forma religiosa convivía aparentemente en esta región con la adoración del Padre Cielo, cuya manifestación visible era la Esvástica. La cerámica encontrada en Santiago del Estero fue fechada por radiotermoluminiscencia en el Centre de Recherches Nucléaires y se determinó una antigüedad de 1.200 años AEC.




La Cultura comechingona

Cada amanecer, cuando el sol es rojizo, los Comechingones levantaban su mano derecha para saludar a su padre naciente, o bien, las dos palmas de las manos para tomar su energía.



El Cerro Uritorco, ubicado en las Sierras Chicas de la Provincia de Córdoba, esconde - de acuerdo a sus antiguos habitantes - la sabiduría de sus ancestros: allí moraban sus espíritus que entergaban sus mensajes a través de luces o señales cósmicas.

En agradecimiento a sus ancestros, las mujeres, los niños y los hombres comechingones realizaban bailes tomados de las manos y entonaban cantos llamados Mantras (cantos especiales para llamar a entidades astrales, utilizados en las antiguas tradiciones arias de la India).


Expertos aseguran que los morteros que están en diferentes zonas cercanas al Uritorco, fabricados por los comechingones, eran empleados en rituales mágicos y sagrados, y con el uso de estos pozos en las piedras podían ver diferentes constelaciones, se ha determinado que en la parte inferior de los morteros estaba representado el cosmos con sus campos de fuerza.




De esta manera el Cerro Uritorco era venerado por ser considerado sagrado.

Los Comechingones aseguraban que extraños hombres caminaban por el cerro y luego desaparecían sin dejar rastro alguno.

Estos seres provenían de las profundidades de la Tierra (curiosamente coincide con la misma visión que tenían otras mitologías indoeuropeas de Agartha o la Tierra Hueca), de las entrañas mismas del Uritorco, donde se dice que existe la mitológica ciudad de Erks [1].




[1] ERKS significa Encuentro de Remanentes Siderales Cósmicos y se supone se encuentra, invisible a las miradas no iniciadas, en el mítico Uritorco. Erigida hace millones de años por seres de una lejana galaxia, se supone la antípoda terrestre y espiritual de Shamballah y controlada por una civilización avanzada que utiliza las leyes de materia-antimateria.

Su energía es capaz de provocar transmutaciones en el hombre que ayuden a su evolución pero de la misma manera, el contacto con ERKS puede destruír todo aquello ( o aquellos ) que se niegue a su transformación.




La Leyenda del Bastón de Mando




A continuación desarrollaremos y resumiremos la investigación llevada a cabo por el Profesor Guillermo Alfredo Terrera, un ferviente Nacionalista, Peronista, difusor de las costumbres folklóricas argentinas, quien se interesaba por las culturas germánicas, palestina y de muchos lugares de mundo, que fue la última persona que custodió el Bastón de Mando, conocido también como ''Simihuinqui'' o ''Piedra de la Sabiduría'' por los aborígenes comechingones.

La piedra a la que se refiere es la que, dentro de la leyenda de la lucha de las hordas de Lucifer contra las de Dios en las esferas altas, se desprende de la corona luciferina: la gema verde que cae al mundo terráqueo.





Cuenta la leyenda que hubo un tiempo en que este pueblo era gobernado con justicia por un cacique de nombre Vultán, este poderoso y benévolo soberano podía dominar las fuerzas de la Naturaleza y el Cielo. Estos poderes habrían sido compensados en un bastón de basalto que Vultán construyó.

Aunque parezca increíble, el cacique Vultán sería el mísmismo Odín (Wotan), el Dios de Dioses de los indo-arios de los nórdicos europeos.




Regresando al tema de esta enigmática reliquia mágica, es explicada por el Prof. Dr. Terrera como una pieza que posee una inteligencia y destino propio, por fuera del que quiera adjudicarle el custodio o poseedor temporal. “Habla” porque al tomar contacto físico con él, con ayuda de mantras y cantos gentilicios, la pieza entabla un contacto telepático con el sujeto que lo toca. Es uno de los tantos atributos extraños que posee el Bastón, además de elevar su temperatura, o funcionar como antena/receptor de informaciones de otras esferas de la conciencia.

Los análisis realizados sobre el bastón de mando para determinar su antigüedad fueron realizados por el ingeniero y arqueólogo Jorge von Hauenschild, de la Universidad Nacional de Córdoba. El resultado: ¡8.000 años de antigüedad!




La referencia más antigua a este misterioso objeto sagrado y ''mítico'', mencionado en el mismo contexto que el Santo Grial, y con una presunta referencia geográfica temprana a lo que sería América, 2 siglos antes que Colón naciera:

“En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armórica [2] antigua que en el Sur está. Solo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será”. —Wolfram von Eschenbach (Siglo 13 d.C)



Estampa del Tercer Reich de Parsifal.




Simbolismo templario.


Argentum es el nombre que reciben las tierras ubicadas en el Cono Sur.  La palabra significa ''plata'' en diversas lenguas derivadas de lo indoeuropeo como el latín (Argentum), el francés (Argent) y el sánscrito (Arjuna). No olvidemos que Arjuna también es el dios indo-ario que siempre acompañó a Krishna, también significa ''blanco''. Otros apuntan que ''Argentina'' vendría a ser un anagrama de ''Get Aryan'' (''seamos arios'').



2] El término ” Armórica” proviene de la expresión gala “are mori” (‘en el mar’), que evolucionó en Aremorica o ‘país frente al mar’. Ergo, describe a una región geográfica cuya característica es estar frente al mar. ¿Es este el verdadero origen del nombre del continente americano?






En la obra “Wolfram Eschenbach, Parsifal y Orfelio Ulises” (1988), el Prof. Dr. Guillermo Alfredo Terrera explica que: “Es bien sabido que en ninguna parte de la Argentina se puede encontrar el texto completo del poema escrito por Wolfram Eschenbach entre los años 1150-1170 y que sirviera de modelo varios siglos más tarde para la creación de la maravillosa ópera ‘Parsifal’, escrita por Ricardo Wagner”. A continuación expone una serie de versos traducidos por él, en donde se narran los periplos del caballero Parsifal hacia el Cono Sur del Continente Americano (ó armoricano como denomina Terrera) y este “Bastón Austral” ó “Lapis Exilis” tan misterioso. 





El inicio de este libro posee conflicto: la ausencia de una traducción pareciera, a primera vista, que se busca silenciar, callar, ignorar una información histórica escondida en la escritura de Eschenbach. ¿Omisión a propósito o simple casualidad? Nadie puede responderlo a ciencia cierta. Pero es justamente esta obra de Terrera la que sienta las bases de toda la historia del llamado “Bastón de Mando de los Comechingones” y, paralelamente, la historia de Parsifal en el territorio americano y sus sucesivas reencarnaciones. Por tanto este Bastón Austral/Lapis Exilis sería, dentro de los estudios que realizó el Prof. Dr. Terrera, el Bastón de Mando que Eschenbach conocía, aunque sea de forma intuitiva, al igual que otros personajes históricos como Roger Bacon que se refieren a piedras con poderes y conocimientos sobrenaturales. Pero fue sólo hasta que Orfelio Ulises Herrera, quien pasó ocho años estudiando en la mítica Shambhala, halló esta piedra al pie del Cerro Uritorco en 1934, junto con la conana (mortero de piedra) y el poyo (trono utilizado por una autoridad comechingona).

El Prof. Dr. Guillermo Alfredo Terrera junto al Bastón de Mando.



Muchos políticos buscaron este objeto, entre ellos; Hitler y Perón.


Dentro de la investigación del Prof. Dr. Terrera está indicado de que Adolf Hitler, quien era asesorado por Rudolf Hess, buscó piezas metafísicas no sólo en Europa, sino también en el territorio americano, especialmente en nuestro país.


Adolf Hitler retratado como Parsifal y sosteniendo el estandarte nacionalsocialista como si fuera una lanza o bastón de mando. Se sospecha que, al igual que con la Lanza del Destino y otras ‘reliquias de poder’, Hitler también envió expediciones (comandadas por la Ahnerbe) en busca del Bastón Austral de Vultán.



Recordemos que en la década del 30 y 40, el partido nacionalsocialista contaba con mucha aceptación de una gran parte de la población argentina. Por tanto puede ser que se haya enviado, no sé si una “expedición”, pero sí dos o tres emisarios a Córdoba a fin de “rastrear” este Toqui Lítico. Al menos así se desprende de lo que explica Terrera al narrar la peripecia de aquellos que buscaron (y buscan) esta Piedra de la Sabiduría.



El Bastón de Mando existió y existe. El último dato que poseemos sobre él se remonta al año 2001. El periodista español Miguel Blanco viajó a la Argentina y se entrevistó con Guillermo Terrera hijo, y pudo fotografiar esta reliquia metafísica. Como fruto de este encuentro, Blanco publicó en la revista MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA un artículo titulado “Bastón de Mando: el ‘otro grial’ busca dueño” (N° 143, pág 76-80) en donde narra su experiencia. Yo tomé contacto epistolar con Guillermo Terrera hijo pero negó tener el Toqui Lítico. Por tanto es difícil de conocer el lugar exacto donde se encuentra, o al menos alcanzar una pista certera. 

A nivel personal creo que este objeto está inactivo, soterrado en algún punto de nuestro país, esperando que un nuevo custodio vaya a por él. Tal como sucedió con Orfelio Ulises Herrera. Esto lo comento porque, siguiendo la lógica de los libros de Terrera, el Bastón de Mando todavía no cumplió su misión de regenerar la especie humana. Hasta que esto no haya sucedió el Toqui Lítico permanecerá en este plano de la realidad.




FUENTES

El Misticismo de los Comechingones


BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”: DESCENDIENTES DE TROYANOS (CAP. VII)


Entrevista a Diego Arandojo: “El Bastón de Mando, reliquia de poder”


Proyecto Ovnis


URITORCO, ERKS LA CIUDAD OCULTA, EL BASTÓN DE MANDO Y UN FINAL ENSANGRENTADO



EL ENIGMA COMECHINGÓN

''Indios'' Blancos en América Precolombina

1 comentario:

  1. en ninguna parte han dicho que los comechingones fueran blancos eso lo inventas tu lo que si se dice que eran morenos peor tenian barbas y algunos tenian ojos color verdes pero eran pocos ,

    y el baston que buscaba hitler era el de calfucura

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