lunes, 22 de febrero de 2016

Churchill y sus fuerzas negras contra Hitler


Revista Año Cero. ,por Colin Bloy

Cuando Winston Churchill era joven, habló con un amigo acerca del sentido de su vida. Sus pensamientos eran filosóficos, pero ingenuos:

“Todos somos gusanos – dijo -, pero creo que yo soy una luciérnaga.”

“Toda su vida, Churchill albergó un sentido inquebrantable de su propio destino. Eso exasperaba a algunos, pero inspiraba a muchos.”

Con estas palabras inicia Richard Nixon el capítulo que dedica al premier británico en su libro Líderes. Es sólo una muestra del hecho bien conocido de que Churchill se consideraba a si mismo un individuo providencial cuya misión era iluminar al mundo y salvar a Gran Bretaña.

Porque, en su visión, como en la de otros personajes que jugaron papeles claves en la segunda guerra mundial, esta no era una simple confrontación bélica, sino que alcanzaría dimensiones auténticamente cósmicas.



En sus memorias, Churchill comenta de esta manera la fecha en que el rey le llamó para recibirle ceremonialmente en Palacio tras ser elegido primer ministro:

“Sentía como si toda mi vida hubiese sido una preparación para ese momento”.


El poder de la oración 

En 1940, al ser elegido para encabezar un gobierno de coalición, uno de los primeros actos oficiales de Winston Spencer Churchill fue declarar un día nacional de oración. También pidió un minuto de silencio diario, a las nueve de la noche, antes de la emisión de las noticias nacionales, durante el resto de la guerra. Se cuenta que Hitler comentó: “ésta es el arma secreta más potente de Churchill”.

La idea de que toda la nación medita como una forma de contribuir a ganar la guerra, se debía a una sugestión de Wellesley Tudor Pole, un gran místico y fundador del Chalice Well Trust, en Glastonbury, lugar que la tradición inglesa asocia con el Santo Grial. Miembros de la familia Pole fueron consejeros espirituales de varios reyes y reinas de Inglaterra.

Hoy, en Inglaterra sólo persiste la tradición de mantener un minuto de silencio nacional un domingo de noviembre, en recuerdo de los caídos en las dos guerras europeas. Quienes trabajamos con las energías sutiles sabemos que, durante este minuto, todas las líneas energéticas que unen entre sí las antiguas iglesias, los emplazamientos dolménicos y otros puntos claves de los pueblos y ciudades británicos -conformando la conciencia colectiva de la nación- se apagan: es como si se limpiasen para empezar de nuevo.

Leonard Cheshire, coronel de la aviación británica (RAF), encargado de destruir los pantanos del Ruhr y observador británico en el bombardeo atómico sobre Japón, confesó a mi amigo Michael Bentine, conocido actor británico, que trabajó en la Inteligencia de la RAF localizando objetivos para los bombarderos que la decisión de cancelar el minuto de silencio colectivo después de la guerra fue un error espiritual, que quitaba algo a la esencia de Gran Bretaña.

Su mujer, Sue Ryder, se destacó tras la contienda como fundadora de una red internacional de orfelinatos y hospitales para moribundos.

¿Acaso tuvo Churchill una preparación esotérica? 

Por casualidad, conocí poco antes de su muerte a Lady Anne Blunt, nieta de Wilfrid Scawen Blunt. Este poeta y viajero por los paises árabes fue gran amigo de notables ocultistas, como su amante Lady Gregory y el poeta irlandés W.B.Yeats, aquella miembro y éste gran maestre de la Golden Dawn [1], legendaria orden ocultista. Esta amistad hizo que -como otros miembros ingleses de esta sociedad secreta- pese a mantenerse al margen de la política, estuviese a favor de la independencia de Irlanda.

Rosacruz de la Orden Hermética
de la Aurora Dorada.

[1] La Orden Hermética del Alba Dorada (en inglés, Hermetic Order of the Golden Dawn) es una organización paramasónica fundada en 1888, en Gran Bretaña, por los masones rosacruces de grado 33Winn Wescot y Samuel Liddell MacGregor Mathers.

Cuenta actualmente con unos 10.000 miembros y es considerada una de las escuelas mágicas más importantes del esoterismo occidental. Cabe destacar que Wescot y Mathers fueron miembros del Coven de New Forrest, liderado por el masón y satanista George Pickingill, al cual perteneció también Crowley.

Fueron miembros de la Aurora Dorada, el escritor irlandés Bram Stoker, el dramaturgo y poeta irlandés William B. Yeats y Aleister Crowley.

A principios de los 1900, la orden original se empezó a fragmentar. Aleister Crowley empezó a publicar muchos de los rituales en "El Equinoccio" (The Equinox), una revista que él mismo editaba bianualmente, para más tarde abandonar la Orden y crear su propia A. A. Astrum Argentum en 1905.

Su sede está en Inglaterra.

Al morir, en 1923, le enterraron en su propia finca, en una cripta grande, sentado en una silla, con su cuerpo embutido en una gran alfombra arábiga, cara al sol de la tarde, en el cruce de dos avenidas de robles, los árboles mágicos de los druidas: había dejado su tumba preparada antes de su muerte, carente de símbolos cristianos, pero cubierta de rosas de sus jardines.

Su mujer, Lady Anne Wentworth, fallecida en 1917 en Egipto, fue enterrada allí en una tumba idéntica, mirando hacia el lugar donde estuvo emplazada la ciudad sagrada de Heliópolis, donde ambos tenían una finca construida cerca de la tumba de un santo musulmán del siglo Xl, el Sheikh Obeyd.


Los iniciadores de Winston 

Lady Anne Blunt me contó que Churchill y su novia Clementina pasaron frecuentes fines de semana en la finca de los Blunt en Sussex, charlando con su abuelo Wilfred y con otro de sus amigos y suegro de su hija, Lord Lytton, quien había sido virrey de la India y era hijo de Lord Edward Bulwer Lytton, uno de los esoteristas más reputados del pasado siglo.

Diputado en el Parlamento, Lord Edward fue autor de novelas históricas y esotéricas, como Los últimos días de Pompeya, Zanon el iniciado (un cuento rosacruciano) y La raza que nos suplantara. Gran Prior de la Orden Rosa Cruz de Inglaterra y amigo de Eliphas Lévi, el gran ocultista francés, Bulwer-Lyflon invocó junto a éste -en el transcurso de una ceremonia mágica celebrada en Londres- al espíritu del mismísimo Apolonio de Tyana, gran iniciado del siglo I.

Hay razones para sospechar que Blunt y Lytton fueron los iniciadores de Churchill, que tal vez tuviese con el primero una vinculación mayor que la simple amistad. En la boda de este último, Wilfred Blunt estaba en primera fila, como si se tratase de un miembro de la familia, si bien es cierto que aquel era intimo amigo de la suegra de Winston y -según reconocen sus biógrafos- estaba convencido de que podría ejercer una influencia sobre el joven Churchill aún mayor que la que había tenido sobre su padre.Aunque luego sus concepciones políticas divergieron, siguieron siendo grandes amigos.

El emblema de Blunt, que figura en la entrada de su casa y en la portada de sus libros, era un sol radiante y las palabras: By your light, (“¡por tu luz, vivo”), palabras que parecen propias de un iniciado en la tradición solar egipcia. Su tumba -según he podido comprobar personalmente- está encima de una línea energética y hay una forma geométrica, detectable radiestésicamente encima de la losa.

Cuando se visita la tumba de Churchill, en Blandon, parece una tumba más en el cementerio de un pueblo inglés. Pero al hablar con el cura local me aseguró: “Mister Churchill me indicaba este sitio con su bastón, diciéndome: “esto es mío y si usted se lo da a otro, volveré para aparecerme como un fantasma, ¿comprende? Por eso yo se lo guardaba para él”.

Si uno se sitúa en la línea del eje de la losa y mira a través del valle, contempla el gran palacio de Blenheim, sede de los Marlborough, los antepasados de Churchill, y el eje de la losa es también el eje del palacio.

Encima de la losa se aprecia, radiestésicamente, la misma forma geométrica que en la losa de Wilfred. En mi opinión, pese al parecido, no se trata de la bandera de Gran Bretaña, pero ello significaría que en ésta -al igual que en la de Euskadi- hay una referencia a una red energética ideal de la conciencia colectiva humana.

El frente de combate oculto 

Leyendo las memorias y discursos de Churchill, no nos deja ninguna duda sobre su actitud frente al Nacionalsocialismo. En ellos no describe a Hitler como un pintor de casas loco, como hacia la propaganda del gobierno británico. Hablaba del Nacionalsocialismo como la encarnación del mal: “No vamos a parar hasta que la última traza del nazismo esté extirpado de la faz de la Tierra”.

Diversos autores han hablado extensamente de esta visión maniquea de la segunda guerra mundial, como un conflicto entre la luz y las tinieblas; uno de ellos fue Hermann Rauschning, alguien que trató muy de cerca al Fúhrer. En su libro Las ciencias secretas de Hitler (Editorial EDAF), Nigel Pennick da suficientes explicaciones acerca de la utilización por parte de los nazis de las fuerzas ocultas, y de la conciencia que ciertos mandatarios británicos tenían sobre ello.

Resulta muy interesante lo que me explicó Marie-Therese Fisher acerca de un equipo de radiestesistas convocado por el Ministerio de la Marina, para buscar submarinos alemanes con sus péndulos, asegurándome que tuvieron éxito en la mayoría de los casos.

Esta señora, ya mayor, era amiga de Ewan Montagu, ayudante -junto con Ian Fleming, que luego se convertiría en el padre literario de James Bond- del almirante Godfrey, director de la Inteligencia Naval británica. Montagu le contó que Godfrey -siguiendo órdenes de Churchill- solía invitar a una pareja a la sala donde había instalado un enorme mapa naval del Canal de la Mancha, y allí les solicitaba que identificasen con sus péndulos los tipos y números de los barcos alemanes que estaban anclados en los puertos franceses. Un día, el almirante dijo a Montagu: “Tráeme a dos astrólogos, rápido. Necesito conocer las informaciones que le dan a Hitler los suyos”.

Es bien conocida la historia de Louis de Wohl, astrólogo que se negó a trabajar para los nazis, y que logró convencer a los ingleses de que la guerra astrológica era una necesidad, ya que al poder calcular lo que los astrólogos de Hitler le aconsejaban hacer, los británicos podrían adelantarse a sus movimientos.

Con el grado de capitán, Wohl trabajó en el Departamento de Decepción del MI5, junto a Seifon Delmer y su equipo. Uno de sus principales cometidos fue concebir y difundir interpretaciones en alemán de las profecías de Nostradamus, desfavorables a los nazis, que eran introducidas clandestinamente en Alemania.

Pero sobre esta fascinante historia, y todas las maquinaciones astrológicas que la rodearon en uno y otro bando, incluido el vuelo de Rudolf Hess a Inglaterra, volveremos en otra ocasión.

Y Dennis Wheatley, autor inglés de fama internacional, apasionado por lo oculto y amigo del conocido mago Aleister Crowley [2], publicó después de la guerra una novela sobre la confrontación satánica de un mago negro judío contra los nazis, titulada Fuerzas oscuras.

[2] Edward Alexander (Aleister Crowley) autoproclamado ''The Great Beast 666'' (La Gran Bestia), fue un célebre ocultista y masón, conocido en los medios esotéricos como Baphomet, uno de los nombres que adoptó. 

Gran profeta del Demiurgo, lo cierto es que Crowley representa la decadencia social a la que el mundo moderno está dirigiéndose gradualmente. Crowley era bisexual, promiscuo, aficionado a las orgías, heroinómano, alcohólico, bipolar, neurasténico, y otras muchas patológicas que hoy se muestran en la sociedad.


Las actividades de Crowley como espía británico durante la Segunda Guerra Mundial son expuestas por Richard Spence en su libro Secret Agent 666. Ian Fleming, el futuro autor de las novelas de James Bond, y quien era en ese momento un oficial de inteligencia de la Armada, conocía a Crowley y tramó varios planes para utilizarlo con el fin de introducir desinformación a los alemanes a través de Rudolph Hess. De hecho se especula extensamente que la eventual captura de Hess se debió a la actividad de Aleister Crowley como espía.

Aleister Crowley también trabajó en favor de los aliados de otras maneras. Por ejemplo, en 1942, escribió un poema a modo depropaganda titulado La Gauloise ("Canción de la Francia Libre"), que posteriormente se envía a la sede de la "Francia Libre" en Londres.

Por otro lado, Crowley afirmó haber originado el uso del signo de la "V" formada con dos dedos durante la Segunda Guerra Mundial como un gesto mágico para contraatacar el uso alemán de la esvástica. Crowley pasó esta idea a sus amigos en la BBC, y a la División de Inteligencia Naval Británica a través de sus conexiones en el MI5, finalmente ganando la aprobación de Winston Churchill.

El símbolo "V" forma un triángulo invertido, un símbolo de Ra-Hoor-Khuit (deidad que Crowley identifica en su Libro de la Ley como "el Niño Coronado y Conquistador", y "el dios de Guerra y de Venganza".) y Hoor-Apep, un híbrido del dios Horus y la serpiente Apophis (Apep) tal como aparece en Liber Pyramidos. Debido a esta conexión simbólica, la "V de victoria" invoca al demonio-serpiente Apophis que "destruye la esvástica" (devora a Ra, el Sol) y al mismo tiempo evoca la ley del Thelema: "Haz lo que quieras".

Izquierda, el signo de la V de Victoria y la Marca de la Bestia de Aleister Crowley, encerrado en el triángulo invertido de Ra Hoor Khuit y con el lema en latín In Hoc Signo Vinces; "Con este signo vencerás". Derecha, Winston Churchill utilizando el signo.




Debido a sus conocimientos enciclopédicos sobre estos temas y a su fértil imaginación, Churchill -a quien fue recomendado por Brinsley LePoer Trench, Lord Clancarty, quien luego se convertiría en un prolífico escritor sobre OVNIS le encomendó la tarea de ponerse en la posición mental de Hitler y su Estado Mayor e intentar adivinar sus planes, como uno de los oficiales especiales del Estado Mayor de Churchill.

Según asegura el propio Wheatley en sus memorias, “se me confió una misión directa dentro de un grupo de menos de treinta personas que controlaba los movimientos de los 9.600.000 soldados del Imperio Británico y tenía línea directa con el gabinete ministerial; mi cometido era de decepción”.

El propio rey Jorge VI leía regularmente sus sugerencias. El mariscal del Aire, Sir Lawrence Darvall, le pidió que elaborase un plan para la invasión de Inglaterra, concebido desde la mentalidad del alto mando alemán.

Aunque no existen evidencias de que se entrevistase directamente con Churchill, quienes despachaban directamente con éste consultaban regularmente a Wheatley.

Iniciado en la masonería



Trevor Ravenscroft, fallecido hace cinco años, cuenta en El pacto satánico (Editorial Robin Book) cómo su propio iniciador Walter Johannes Stein conoció a Hitler en Viena, en sus tiempos de estudiante, siendo muy revelador el estado psíquico de Hitler, especialmente cuando se quedaba observando fijamente la lanza de San Mauricio, en el Museo de Hofburg.

Tras la anexión de Austria, pudo finalmente tener bajo su control el arma que se asegura atravesó el costado de Cristo y que la tradición austríaca considera un talismán de gran poder. Stein, refugiado en Inglaterra antes de la guerra, asesoró confidencialmente a Churchill sobre Hitler y su círculo inmediato, en el que había grandes apasionados del ocultismo, como Hess y Himmler, aunque aquel no hizo mucho caso de algunas de sus recomendaciones.

Churchill fue iniciado en la masonería en 1903, aunque más tarde dimitió, llegando al punto de denunciar -en 1920 la conspiración revolucionaria a la que habrían contribuido algunas sociedades secretas.

En un artículo destacado a página completa del 8 de febrero de 1920 del periódico Illustrated Sunday Herald londinés, Churchill escribió: ''Este movimiento no es nuevo entre los Judíos. Desde los días de Spartacus-Weishaupt (fundador del moviminto Illuminati en 1776) a los de Karl Marx, pasando por Trotsky en Rusia, Bela Kun en Hungría, Rosa Luxemburgo en Alemania y Emma Goldman en EE.UU., esta conspiración mundial para el derrocamiento de la civilización y la reconstitución de la sociedad sobre un desarrollo prisionero en malevolencia suspicaz e igualdad imposible no ha cesado de aumentar. Jugó definitivamente una parte identificable en la tragedia de la Revolución Francesa. Ha sido el resorte de todos los movimientos subversivos del SXIX; y ahora al fin esta cuadrilla de personalidades extraordinarias de los bajos fondos de las grandes ciudades de Europa y EE.UU. se ha apoderado del pueblo ruso por los cabellos de sus cabezas y se han convertido prácticamente en los amos indiscutibles de ese enorme imperio.

No es necesario exagerar el papel jugado por estos Judíos Internacionales, en su mayor parte ateos, en la creación del Bolchevismo y en la actual realización de la Revolución Rusa. Es sin duda un (papel) muy importante; probablemente supere a todos los demás. Con la excepción notable de Lenin, la mayoría de las figuras destacadas son Judíos. Es más, la principal inspiración y la fuerza motriz proviene de los líderes judíos. Por tanto Tchitcherin, un ruso puro, es eclipsado por su subordinado nominal Litvinoff, y la influencia de rusos como Bukharin o Lunacharski no puede compararse con el poder de Trotsky, Zinovieff, Krassin o Radek, todos Judíos.

En las instituciones soviéticas el predominio judío es aún más sorprendente. Y el rol destacado, por no decir principal, en el sistema de terrorismo empleado por la Comisión Extraordinaria para combatir la contrarrevolución - la Checa - ha sido tomado por judíos, y en algunos casos notables, por judías.

Los judíos obtuvieron el mismo pérfido predominio, en el breve período de terror durante el cual Bela Kun gobernó en Hungría, en tanto en cuanto se ha permitido que esta locura haya hecho presa de la postración temporal del pueblo alemán.

Aunque en todos estos países hay muchos no-judíos tan malos como los peores revolucionarios judíos, la parte jugada por éstos en proporción a su cantidad en la población es asombrosa.''


Casualmente, cuando un amigo mío compró una casa en Westerham, Kent, a un kilómetro de la mansión de Churchill, encontró en el sótano de la misma los libros y el archivo de la logia masónica United Studholme 101, donde figuraba el nombre de Churchill. Yo mismo devolví estos documentos a la Gran Logia de Inglaterra.

No tengo ninguna duda de que Churchill comprendía el mundo esotérico. Sobre sus vinculaciones con prominentes miembros de sociedades secretas todo lo que conocemos son pequeños retazos. Así, por ejemplo, entre sus amigos íntimos se contaban el vizconde Frederick Leathers y el conde de Selborne, presuntos miembros del Priorato de Sión, de cuyas fascinantes maniobras hablaremos en un próximo articulo.

Todo el desarrollo de su jardín en Westerham, realizado por él mismo en sus años de exilio político, es esotérico. Hay una gran línea energética que pasa directamente por sus rosales, combinándose magistralmente con una piscina-lago circular.

Diseños energéticos 

Al llegar al poder, Churchill comenzó a diseñar y localizar personalmente los bunkers defensivos del sur de Inglaterra, todos octogonales. Que el octógono genera una energía benéfica lo sabían y utilizaban en sus construcciones tanto los templarios como los practicantes del Feng-Shui chino. Pero los búnkers no eran demasiado efectivos: resultaban obvios y estaban emplazados en lugares poco adecuados.

Como ex-oficial de la Infantería Británica, no me hubiera gustado estar encargado de la defensa en estos búnkers. Sin embargo, aunque no dispongo de pruebas, estoy convencido de que cumplían otro objetivo: formaban una barrera energética, similar a las que solían trazar los chinos en torno a sus poblaciones.

Se asegura que cuando Hitler estaba planeando la invasión de Inglaterra, en 1940, todos los covens de wicca, la antigua religión de los brujos blancos, realizaron un ritual con el propósito de crear “un cono de poder” que protegiese a las islas británicas, dirigiendo a Hitler el mensaje mental: “no puedes venir”.

Curiosamente, hace doce años, cuando comenzamos a organizar el experimento de Brighton vino a verme un señor que no conocía y me dijo: “No voy a darle mi nombre y no volveremos a vernos; soy el jefe de los covens de Sussex y quiero informarle que vamos a apoyar sus esfuerzos para la curación energética de la comunidad de Brighton”.

He investigado personalmente el ataque aliado contra la puerta armada de Dieppe. y resulta muy sorprendente que Churchill seleccionara Dieppe como ensayo para la invasión, puesto que aún siendo éste un punto clave en el muro atlántico- el verdadero desembarco estuvo dirigido hacia las playas.

Aunque esto podría ser visto como un intento de distraer la atención de los alemanes, no debemos olvidar que Hitler también diseñaba personalmente los búnkers del Atlántico, muchos de los cuales aún permanecen en Dieppe. Mediante la radiestesia, se comprueba que todos están conectados energéticamente, como lo estaban los bunkers de Churchill, y tengo razones para preguntarme si el ataque contra Dieppe no tendría que ver con esta barrera energética.

La ofensiva psíquica 

El objetivo de esta ofensiva era demasiado limitado. Ocupar las instalaciones de la puerta, para luego retirarse, constituyó un sangriento fracaso. Pero, si seguimos la línea energética que forman los bunkers, nos damos cuenta de que ésta pasa por una iglesia medieval muy lejana al objetivo de la ofensiva, y a la que ningún soldado de los que participaron en la misma debería haber llegado.

Exactamente en el eje físico y psíquico de la iglesia hay una losa con las palabras “aquí muñeron dos soldados canadienses en el ataque contra Dieppe. ¿Qué estaban haciendo allí, en aquel punto tan exacto? ¿Se trataba más de una penetración psíquica de Europa que de una operación militar? Los chinos perforaban las defensas psíquicas de manera similar, antes de atacar físicamente, como cuenta Stephen Feuchtwang en su libro Chinese Feng-Shui.

Al final de la guerra, Churchill se dirigió a Berlin. Tras mirar durante un rato las ruinas de la cancillería del Reich, diseñada personalmente por Hitler y edificada en tiempo mínimo por Albert Speer, ordenó “que no quedase ni una piedra encima de otra”. Así lo hicieron los ingenieros del ejército británico, y las piedras de este edificio fueron usadas por los rusos para construir su monumento conmemorativo de la guerra en Berlin Oeste.

Se asegura que en los juicios de Nuremberg contra los dirigentes nacionalsocialistas acusados de crímenes de guerra, Churchill prohibió terminantemente a los jueces y fiscales admitir cualquier evidencia referida a cuestiones ocultistas. Pese a todo, en su libro The Nuremberg Trials, Sir Hartley Shawcross, fiscal provincial inglés, comenta que a lo largo de los mismos hubo diversas referencias a temas esotéricos.

Churchill confesó a Walter Stein -según me contó Trevor Ravenscroft- que “en primer lugar, yo no quería que semejantes evidencias hubiesen sido aceptadas como pruebas que redujesen la responsabilidad de los dirigentes nacionalsocialistas, como enfermos mentales; en segundo lugar, no creo que el público en general esté preparado para semejantes cosas”.

Si Hitler estaba dotado de un verdadero poder hipnótico sobre las masas, auxiliado por su voz, gestos y ritos mágicos, también Churchill tenía el poder de comunicar con el psiquismo profundido de los aliados. Cuando John Kennedy pronunció un discurso en el Capitolio, con motivo del nombramiento de Churchill como ciudadano honorífico de los Estados Unidos, dijo: “usted ha comprendido el verbo como un arma de guerra”.

FUENTES

El Círculo Mágico de Winston Churchill




Orden Hermética del Alba Dorada 


Winston Churchill - Sionismo Contra Bolchevismo


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