lunes, 21 de diciembre de 2015

El mito del ''anti-eslavismo'' de Hitler creado por la Propaganda Soviética



INTRODUCCIÓN

La propaganda soviética de entre guerras promovía toda clase de mitología dirigida al entonces pueblo soviético para mantenerlo emocionalmente atado, es un recurso muy usado por casi cualquier propaganda política para infundir miedo en los ciudadanos conduciéndolos hacia los intereses del gobierno.

Desprestigiar públicamente al enemigo político es un recurso de la manipulación mediática de los gobiernos que quieren mantener a toda costa la credibilidad del pueblo hacia su gobierno, y generar y conducir el odio en el pueblo hacia los enemigos del gobierno. Manipulación a la orden del día.

Pero, ¿qué hay de cierto en el odio anti-eslavo de Hitler que tanto aseguraban los líderes soviéticos? lo mismo de cierto que las reuniones de Hitler con Sebottendorf para beber sangre de judíos sacrificados sobre una mesa de piedra y pactar favores con entidades supradimensionales.


Otra falsificación más que sirve como prueba de que los soldados alemanes asesinaban mujeres rusas.


Los cosacos y la II Guerra Mundial

Teniendo en cuenta la campaña de "descosaquización" a la que estaban siendo sistemáticamente sometidos, fue normal que, cuando llegaron las tropas alemanas a combatir contra el Bolchevismo, los cosacos los viesen como libertadores y aliados suyos. Los alemanes no tardarían en formar tropas cosacas en sus filas. También hubo algunos cosacos que combatieron en el Ejército Rojo, pues Stalin empezó a hacer promesas para levantar la moral, pero generalmente lo hacían forzados para salvar a sus huestes de las represiones estalinistas, y muchas veces no dudaban en pasarse al Eje si tenían la oportunidad.


Cosaco de las SS.


En 1945, los cosacos anti-bolcheviques (no sólo soldados, sino pueblos enteros, hombres mujeres y niños) se entregaron a los ingleses en Austria, con la esperanza de poder unirse a ellos y combatir el arrollador avance de los comunistas. Sin embargo, los ingleses estaban compinchados con Stalin. A pesar de haberles prometido ponerles a salvo, los cosacos fueron traicionados por las autoridades británicas: 150.000 cosacos, hombres, mujeres y niños, fueron deportados a la fuerza (incluso a golpes de culata y de bayoneta, y algún asesinato sobre la marcha) a la URSS, donde todo el mundo sabía cuál iba a ser su destino: desaparecer para siempre en el Archipiélago Gulag.

Una imagen de tipos raciales: algunos de los pocos cosacos del Kuban que combatieron en las filas del Ejército Rojo, con sus uniformes tradicionales en el desfile de la victoria, Moscú, 1945. Poco tiempo después, la URSS ya no necesitaría el patriotismo de los cosacos, y volvió a sus medidas de "descosaquización", granjeándose definitivamente la antipatía de los cosacos y exterminando a casi todo su pueblo.


La identidad cosaca en el presente

En la Rusia de los Zares, según los censos, había más de 4 millones de cosacos. Sólo en los primeros 10 años del progresista, fraternal y libertario régimen comunista, exterminaron literalmente a más de dos tercios de la población cosaca.

Hoy la cifra oficial de cosacos no pasa de 600.000.

Cuando cayó el Comunismo soviético en 1991, los cosacos renacieron, tomaron las armas y, en el Cáucaso, lucharon a favor de separatistas pro-rusos y en contra de los chechenos. 

En la actualidad, el servicio en el Ejército es considerado un honor para los cosacos, un pueblo militar de vocación. El Ejército Ruso ha estado barajando la posibilidad de constituir una fuerza exclusivamente cosaca. Muchos de ellos, además, sirven en la Guardia Presidencial, en la Spetznaz (Fuerzas Especiales) y en las flotas navales del Océano Ártico y del Mar Negro.

El patriotismo y la mentalidad de servicio de los cosacos llega a tales extremos que son comunes las agresiones a musulmanes, descendientes de aquellos tártaros que tanto trabajo les dieron en el pasado. No es difícil escuchar en Rusia que "gracias a los skinheads y a los cosacos, cada vez hay menos musulmanes".

Cosacos de las Waffen SS





Soldado cosaco de la Wehrmacht


División rusa de las Waffen SS ROA


Biblia del Nacionalismo Fascista Ruso



Nazismo ruso


Diario




Propaganda anticomunista



Propaganda nacionalsocialista-alemana bielorrusa.




 










''Recuerda esto! El guerrero alemán murió por Ucrania.''



Material fílmico de las SS rusas



La propaganda alemana fue sirviéndose de varios mitos fundacionales con el que animar esta campaña. Uno de ellos fue cómo en el pasado, germanos y eslavos se unieron para derrotar al Imperio Jázaro, un estado de credo judío, orientalizante y anti-europeo, muy en boga de las siniestras confederaciones asiáticas del Este que más tarde arrasarían Europa en los tiempos del oscurantismo.










Unidos terminaron forjando Rusia tal como la conocemos, con una élite germana de origen varego conductora de un pueblo de origen eslavo. No sería el único caso. La expansión hacia el Este por parte de los europeos parece una constante en la historia, una suerte de ley del péndulo, o tercera ley de Newton. Toda acción tiene una reacción. Y esta realidad abunda en ejemplos.

Por citar alguno de cierta trascendencia: La marcha de Occidente hacia Oriente: Alejandro Magno, Imperio Romano, los Zares, Napoleón, Hitler, EEUU, y a su vez la marcha de Oriente hacia Occidente: Persas, hunos, mongoles, judíos, la URSS y ahora la invasión islámica de Europa. Acción-reacción. Tal vez no sea una ley tan cierta como la gravedad, pero diría que es lo habitual.

Ahora estamos viviendo la toma musulmana de los restos de Occidente. Es de esperar que en un futurible donde los europeos venzamos, se invierta el proceso y acabemos tomando el Levante, e incluso, destruyendo los vestigios de ese monstruo de la antigüedad que fue el Imperio Otomano. Es más, diríase que llegaríamos inesperadamente mucho más lejos.

El proyecto nacionalsocialista sobre las tierras asiáticas, no era sino crear un nuevo mundo a través de la síntesis entre conquistadores y conquistados, entre la impronta germánica y la eslava libre de distopías acerca de sustituir a Chaikovski por el sonido del látigo.

En toda ocasión en que los intelectuales orgánicos de Occidente deforman las políticas nazis en el Este, tienden a manifestar lo que se ha dado llamar proyección: les traiciona el subconsciente y plasman en los demás lo que no es sino su propio pensamiento. Una escalofriante ucronía a medio camino entre el naturalismo más tercermundista, y la tecnofilia más deshumanizada, donde grandes masas de población serían esclavos agrarios e industriales, a manos de una casta endogámica viviendo en su particular burbuja a prueba de balas.



Un mundo sincrético entre un medievo a nivel global para los gobernados, y un futurismo eminentemente materialista para los gobernantes. Un buen ojo fácilmente sabrá adivinar qué ideales están sosteniendo este devenir, que personalidades de las altas esferas los anhelan, y que potencias son las mayores partícipes de semejante despropósito. Es ese contingente de patrias que décadas después no queda claro que "victoria" para el pueblo supuso vencer, es ese mundo que combatió hasta la extenuación, al mismo sistema que "en teoría", estaría allanando el camino para esos mismos propósitos.

"No me negarás las citas eslavófobas..."

Según el oficialismo, los eslavos eran pueblos atrasados, una raza inferior a los europeos y carentes de toda cultura digna, a menudo sin citar ni tan siquiera unas fuentes primarias, que parecen conocer tan sólo quienes defienden tan maliciosa teoría. Como se verá, se trata de burdas falsedades: El NSDAP no incitaba verdaderamente a la eslavofobia, de hecho desde las SS se procuraba no alentar odios raciales entre europeos -el ideario racial irradiado desde ellas, era el de una unidad de toda la familia europea por un mismo devenir trascendental: el retorno a un mítico origen pseudopolar, aplicar en todo el cuerpo de la raza blanca una especie de nordificación, partiendo de un legado genético que afloraría en todos nosotros en mayor o menor medida-.

En la educación del III Reich, a los propios niños se les enseñaba que los pueblos dominados en las colonias europeas, eran simples homúnculos: Seres sin voluntad ni pensamiento propios, las "creaciones de barro" hechas por la divinidad de turno que habrían sido formados exclusivamente para el trabajo duro. También se enseñaba a ver a los hebreos como un siniestro ente capaz de urdir malicias entre sus miembros sin pronunciar una sola palabra. Poco hay que decir más allá de que se trataba el tema judío desde una óptica sobredimensionada repleta de maguferías que persisten a día de hoy. Sin embargo, sería falaz decir que la misma visión se empleó con los pueblos eslavos.

Sobre ellos, el propio Hitler se limitaba a quejarse de los Habsburgo, por tender estos a apostar por un multiculturalismo irreal y no por la noción imperial. Y aun así debemos tomar Mein Kampf como lo que es: un libro de 1925 del que luego más de la mitad de lo expresado no se tradujo en hechos. También es popular su cita de 1922 en donde expresa que debería destruirse el sistema soviético que dominaba a Rusia: véase el propósito retorcido que puede haber en sacar "eslavofobia" de donde tan solo hay anti-comunismo. ¿De donde viene el grueso de las citas realmente anti-eslavas, sino todas?

Todas las citas "anti-eslavas" de Hitler son verdaderamente fáciles de rastrear, porque parten todas desde un mismo punto. Provienen del libro difamatorio -"Hitler me dijo"- del militante anti-fascista Rauschning, aquel que reconoció que partía a América a hacerse rico a su costa. En sus obras -especialmente la citada-, está TODO. Los difamadores metidos a intentos de historiadores, no han hecho sino traducir sus escritos y retorcerlos como bien pudieron con tal de seguir aportando novedad -igual que la Leyenda Negra británica u holandesa, son meras traducciones que parten de las manipulaciones cometidas por eclesiásticos españoles-.

En él se puede encontrar prácticamente todo el material destinado a la desacreditación de personalidades del NSDAP y su ideario. Desde las famosas citas pro-republicanas donde se arrepiente de haber apoyado a Franco, hasta un anhelo de hacer de Alemania un país islámico, pasando por los planes de convertir a los eslavos en meros neo-helotas, conquistar Sudámerica y hacer de Brasil un "paraíso ario", reducir a escombros toda catedral europea desde facciones anti-cristianas, llenar de plomo los EE.UU. "en 1988", ganarle tierra al mar en el Mediterráneo para montar un enorme campo agrario en medio -¿?-, construir colonias en la propia Antártida, esterilizar en el futuro a quienes no fueran de facciones nórdicas, re-implantar en la India el sistema de castas tal como era en una prístina India Védica etecé... Y adornando todo con múltiples insultos a variados pueblos, por citar uno cercano a nosotros: "Las españolas eran las mujeres más estúpidas que había conocido".

No obstante, por supuesto sí hubo quienes profesaban odio hacia los eslavos desde Alemania, pero aquí nuevamente se cae en error. ¿Quienes eran esas gentes? Los círculos sociales cercanos a la vieja guardia, a la alta burguesía de raigambre junker y su afán de una sociedad que implantase una nueva pseudohidalguía, a organizaciones cristianas -auténticos centros de subversión anti-nazi, ilegalizadas tiempo después por eso mismo- y en general a aquellos elementos representantes de un régimen anterior, más peligrosos que afines -desde aquí partían las que durante toda la guerra serían trabas intentando seguir con los viejos métodos, causando cagadas estrepitosas en Barbarroja además de represiones no motivadas por anti-comunismo sino por puro chauvinismo; incompetentes que si hubiesen tenido más influencia, habría sido llegar a Francia y comenzar a cavar trincheras de nuevo, ni Blitzkrieg ni nada-. 

Son el prototípico casposerismo, una casta senil y decrépita del antiguo orden, depositaria de patriotismos burgueses y constitucionales, que se resiste a ser reemplazada por opciones más revolucionarias y que abolirían el sistema de clases del que mana su poder.

Este conjunto de variopintos individuos, veían la expansión al Este no como el inicio de un proyecto nuevo, fresco, desechando del pasado lo que había que desechar, sino como poco más que la culminación de la rivalidad entre occidentales y orientales, los cristianos del Oeste y los primeros gran cismáticos, los ortodoxos. El enfrentamiento entre las dos europas proviene de la disputa entre sus respectivas iglesias, que ya en plena Alta Edad Media fabricaban las leyendas negras que han dado pie a los resentimientos a uno y a otro lado del continente, resentimientos que engendraron a variados bastardos ideológicos: 

La eurofobia presentando a los eslavos no como hermanos europeos sino como "otra cosa", una civilización propia y antitésica a la nuestra, estando muy por encima de El Decadente Occidente y sus tretas imperialistas por asaltar la fortaleza telúrica que representarían las rusias. No habría lugar en nosotros para la alta cultura, una mentalidad sana, un alma bondadosa o un pasado amistoso, todo Occidente sería en sí mismo una conspiración demoníaca, anti-eslava y venenosa de la que bien sería alejarse de ella. Es el Eurasianismo, o Cuarta Teoría Política, quien mejor recoge este legado.

Al otro lado se hallaría el odio contra los europeos orientales, quienes frente a una civilizada y refinada Europa Occidental, serían tal que los perdedores de la historia, europeos de segunda, una suerte de rednecks pseudotártaros incapaces de salir de un tercermundismo que exportan a los demás en forma de asaltos a domicilios, borracheras en la calle, prostitución, parasitismo, y para colmo la amenaza latente de traer consigo invasiones de corte ultra-estatalista. Si existen hoy voceros de esta teoría, son sin duda las potencias atlantistas y sus intoxicadores liberales e incluso sectores identitarios, que desde el paternalismo, no tienen problema en expandir su brazo armado con la excusa de protegerles de ellos mismos -y sacarles de la miseria con una glorificada UE, de la que manaría ambrosía y con la que llegarían irremediablemente a un estado utópico e igualitario para todo el mundo-.




Esta gente bebía de tan turbias fuentes. No hará falta explicar que son estas mismas personas las que más tarde atentarían contra el propio Hitler, y cuando no, tendían a sentirse más en su salsa codeándose con espías británicos y ministros de muy dudosa lealtad -Schacht, Bormann-. Sectores sociales más propiamente conservadores, reaccionarios, fundamentalistas religiosos, monárquicos, incluso partidarios del Antiguo Régimen que han llegado hasta hoy, en general, gentes más cercanas a la derecha clásica que al propio nacionalsocialismo, y que siendo coherentes con su propio pensamiento, no dudaban en torpedearlo cada vez que tenían la oportunidad.

En palabras del propio Hitler, eran "la secta que me olvidé de disolver". Es un fenómeno que ya se ha visto en otros países como Hungría, Rumanía, Noruega, Austria, o Bélgica entre otros: El mayor enemigo de los "tercerismos" históricos, no era tanto la odiada izquierda, sino ese "mal menor" que es la derecha, tendente a acabar traicionando a los primeros por más que se engalane de los símbolos nacionales y las odas a la patria. 

Desde los órganos ideológicos del NSDAP se pretendía hacer ver a los eslavos como un remanente europeo a salvar, el cual estaría atrapado en las garras comunistas y en condición quasiesclava. Ese mismo sentimiento en el mundillo identitario sigue vigente, mas en otro contexto y con otros pueblos: Ya no serían los eslavos la personificación de una Europa remota y en apuros, sino esas mismas gentes que se desgajaron del tronco indoeuropeo partiendo hacia Oriente: Kalash, yazidíes, tocarios, qashqai, hunza, etc. recuerdos manifiestos de las migraciones európidas, ahora en peligro frente a la nueva hoz soviética apoyada por los grandes financieros en forma de media luna. 

Esto nos retrae al inicio del artículo: Los problemas e idearios de nuestro tiempo no son sino la forma hipertrofiada de aquellos que ya entonces se entreveían, con distintos actores y escenarios, pero profundamente insertados en las mismas bases. Hoy día todo el asunto del "genocidio blanco" nos ha pillado muy de cerca, lo vemos como si fuera un proceso noventero que bebía de Mayo del 68 y que ahora nos explota en la cara, cuando realmente hunde sus raíces tan lejos como los años 20 e incluso antes. 

El Eje, con sus más y sus menos, estaba en vistas de frenarlo. Fue destruido y lo demás es historia conocida. La era globalista actual y sus herramientas, desde la ONU hasta la OTAN pasando por la UE, la ingeniería social a gran escala y la supeditación de los gobiernos a los intereses de "los mercados", nacen al calor de la victoria aliada teniendo al Holocausto como mito fundacional.

"Pero..., ¿y aquello de los subhumanos qué?"

Los "subhumanos" no serían sino los peones que trasladarían un sistema de despotismo oriental, esclavista, tiránico, asiático y deshumanizado, encarnado entonces en los bolcheviques. Una reminiscencia de las hordas del Este que asolaron Europa durante la Edad Oscura, y que a diferencia de los sometidos negros, amerindios o paleoaustralianos, eran vistos con temor y respeto por unas sociedades, en cuyo inconsciente colectivo había quedado bien arraigado su recuerdo. Hablamos del famoso "peligro amarillo".

Como vemos, las ideas que forjan la "subhumanidad" planteada desde el nacionalsocialismo, provienen de mucho antes y están arraigadas no solo en el colonialismo europeo y su análisis de los demás actores étnicos en la escena internacional, sino en el miedo ancestral de los europeos orientales a los asiáticos, tal como lo fueron los árabes para los españoles o balcánicos, pueblos que marcaron a infinidad de generaciones. Esas ideas eran bastante más populares fuera que dentro de Alemania. Realmente, en todo el III Reich hay un sólo escrito donde aparezca tal expresión, y es en una publicación de las SS de 1942.

Una masa comunista de rasgos deformes, encabezados -valga la redundancia- por un sujeto de aspecto desaliñado y disgenésico. Somos lo que transmitimos.



Es usado para "demostrar la eslavofobia" como último recurso, pero se trata de una acusación que bien podría basarse en el famoso "una mentira repetida mil veces se convierte en verdad", de Lenin: demuestra realmente que ni tan siquiera lo han leído. Un servidor lo pudo leer hace años, de modo que creo poder opinar: En la publicación, diferencian perfectamente a los eslavos de lo que ellos consideraban "subhumanos". Se trata de una especie de guía sobre las distintas poblaciones que vivían en la URSS y la Europa del Este en general, además de un justificativo para iniciar la campaña oriental.

Dividen la población en tres grupos principales:

- Las élites soviéticas, compuestas principalmente por etnias no eslavas como bálticos, hebreos, caucásicos y túrquicos.

- Las poblaciones nativas de los territorios dominados por el Comunismo, que no pertenecerían a las élites, desde los eslavos hasta los orientales pasando por las minorías germanas y otras europeas que vivían en su seno.

- Y por último, los "subhumanos".

Desde el primer momento, se nos dice que los subhumanos son seres biológicos, que pueden hallarse en cualquier pueblo incluído el alemán. Se trata de personas donde ha triunfado la disgenesia, tullidos mentales o cercanos a ello, pusilánimes, hez social no producto de pobreza, falta de mayor intelecto, creatividad, altruismo, nobles sentimientos etecé En definitiva gente producto de una catastrófica selección a través de la reproducción continua de los peores individuos en detrimento de los mejores, y con el añadido de la mezcla étnica.


Tengamos en cuenta que la exaltación quasi-religiosa de "el pueblo" y "los proletarios" en el marxismo, es más que nada una necesidad. Permite a cualquiera esconderse tras un colectivismo, tras una identidad grupal, de modo que se consiga una crítica a nivel plural y no individual, porque de producirse ésta última no saldrían bien parados sus seguidores. 

Caso distinto es el de los llamados "tercerismos", donde queda pronunciada la superioridad nativa pero reconociendo en todo momento que dentro de ella no existe tampoco cierta igualdad ni debe buscarse, sino que se debe empujar a los mejores individuos hacia la gloria y el liderazgo. Es una idea muy recurrida en estos regímenes. El arquetípico héroe clásico como avanzadilla de la nueva humanidad celestial, el individuo que no vive del orgullo de pertenencia a una élite como los hidalgos rentistas que no movían un dedo, tan profusos en nuestra literatura, sino aquel que superando sus límites se eleva por encima de las banalidades y desgracias del mundo, trascendiendo todo lo fútil y vacuo, para emprender cierta lucha hasta alcanzar un estadio de vida superior.


El mismo ideal estuvo presente en la Cristiandad a través de los ascetas, con la diferencia de que estos sí despreciaban el cuerpo, siendo este el que no deja de contener el alma. La superación personal frente a la retahíla glorificadora de todo aquello decadente, retorcido, pestilente, destructor… 

Unos eligen avanzar, la maduración, el romper sus barreras, el empeño, sacrificio, disciplina, "echarse pá alante", y en general el elevarse por encima de su anterior situación, para acabar mejor que como empezó. Otros en lugar de ello prefieren hacer caer a los demás a su pozo, y revolcarse en las aguas fétidas y hediondas del fondo de ese mismo pozo. Igualitarismos por lo bajo.

Al ser un despojo con patas, dicho individuo solo conseguirá sentirse bien consigo mismo cuando haya logrado rebajar a su nivel a todo lo que le rodea y así poder sentirse en casa o entre los suyos, sin que a su ego inflado le moleste alguna promesa encarnada de que se puede llegar más lejos. Esos intentos por echar abajo y corromper todo lo puro, lo inocente, lo sublime, desde el resentimiento para sentirse mejor consigo mismos y su vileza, es una aspiración bien presente en los peores escalones de la sociedad, desde los citados igualitaristas, al lumpen social de todo plumaje pasando por los propios pederastas.

El objetivo nacionalsocialista era el gobierno de una verdadera aristocracia, dirigente de un imperio autárquico de una sociedad orgánica cuya división social se basaría en criterios tan naturales como la meritocracia, la cualidad espiritual y la sangre, lo cual dista de ser un "sistema liberal" -neoreaccionarios dixit-. Un panorama donde el vil metal como otorgador de poder fuera cosa del pasado, y donde se acabarían instaurando castas basadas en el mérito propio, en esfuerzos reales en causas reales, eso y no las abstracciones que llevan a colocar por ser "hijo de" a endogámicos como gerifaltes, en nombre de "la Tradición".

El auténtico avance de la sociedad se halla en sus más destacados individuos. Ayudar a los mejores supone ayudar a todo el mundo, al ser quienes por su propio potencial, resolverán los problemas de la sociedad. Mientras que ayudando a los peores se les ayuda solo a ellos. Esta mentalidad choca de frente contra un sistema como el marxista, antítesis a la que se añadía la baza racial.

Hunos, mongoles, kipchakos, jázaros, tártaros, kazajos y otros horrores esteparios de la antigüedad. Se atribuía a los subhumanos del mundo soviético su herencia en sangre y espíritu, como nueva horda escupida desde la Asia profunda contra la humanidad europea. Era muy frecuente comparar la amenaza comunista con el terror asiático del pasado -temática en la que fatídicamente acertarían de lleno, repitiéndose los saqueos, torturas y violaciones de media Europa a manos de milicias mongólidas, no solo por la necesidad ante el panorama de ver muertas las divisiones soviéticas de eslavos, sino como una revancha étnica, haciendo especial énfasis durante la campaña a "arrancar por la fuerza el orgullo racial de la bruja rubia"-.


En definitiva, los subhumanos empoderados del Este eran vistos como poco más que personas perturbadas, agresivas, enfermos mentales, bárbaros, que mantenían cautivas a las personas de bien en dichos países, y que -rozando lo magufo, reconozcámoslo- desde la profundidad de los bosques orientales conspiraban y acechaban ocultos al mundo civilizado. Como ejemplos modernos en la ficción de la misma idea -despojada de carácter ideológico-, podríamos citar a los dunlendinos, o la de los salvajes y otros monstruos humanoides de más allá del Muro.

Representarían el arquetipo de la masa-horda pastoreable que todo lo arrasa a su paso, una reminiscencia de un pasado oscurantista y atrasado, de la que partirían los voceros de la "buena nueva" sobre el inminente régimen de hierro que está por venir, como si de una maldición arrojada se tratase.

''Los eslavos no son arios, son inferiores''



Escrito nada más y nada menos que por un General de las SS que estuvo combatiendo en el Frente del Este en primera línea, que fue testigo de lo que ocurrió allí y que sabe lo que dice. Degrelle habla de lo que hubiese pasado de haber ganado Alemania la Segunda Guerra Mundial, y habla sobre la unión de todos los europeos —incluyendo los eslavos— en los campos de batalla y en las retaguardias ocupadas.

Igualmente hubiese intervenido el genio ruso, y de una manera considerable, estoy seguro, en el refinamiento de una Europa demasiado alemana en donde doscientos millones de eslavos del Este iban a ser integrados. Cuatro años viviendo mezclados al pueblo ruso, hicieron que los combatientes antisoviéticos lo estimaran, admiraran y amaran.

La desgracia reside en que, desde hace medio siglo [tengamos en cuenta cuándo fue escrito esto], las virtudes de esos doscientos millones de brava gente se encuentran ahogadas —y peligran de estarlo aún bastante tiempo— bajo la enorme losa de plomo del régimen soviético.

Este pueblo es tranquillo, sensible, inteligente y artista, y posee al mismo tiempo el don de las matemáticas, lo que no resulta contradictorio: la ley de los números es la base de todas las artes.

(…)

Puede imaginarse la sorpresa de los alemanes, atravesando Rusia y no encontrando más que rubios de ojos azules, tipos exactos de estos arios perfectos a los que se les había obligado a admirar en exclusiva. ¡Rubios! ¡Y rubias! ¡Y qué rubias! Grandes campesinas, espléndidas, fuertes, de ojos celestes, más naturales y sanas que las que había podido reunir la Hitlerjugend.

¡No podía imaginarse siquiera raza más típicamente adaptada a los sacrosantos cánones del hitlerismo!

En seis meses se hizo rusófilo todo el Ejército Alemán. Se fraternizaba con los campesinos por todas partes. ¡Y con las campesinas! Como ocurrió con Napoleón, Europa se formaba también en los brazos de las europeas y, en este caso, de estas bellas jóvenes rusas, hechas para el amor y la fecundidad y a las que se vio, durante la retirada, seguir frenéticamente, entre el fragor de los más terribles combates, a los Erik, los Walter, los Karl, los Wolfgang que les habían enseñado, en los momentos de descanso, el placer de amar y su encanto, aunque ello viniera del Oeste.

Algunos profesores nazis profesaban teorías violentamente antieslavas. Pero éstas no hubiesen resistido más de diez años de compenetración ruso-germánica. Los rusos de ambos sexos hubiesen conocido al alemán rápidamente. Ya empezaban a conocerlo bien. Encontrábamos manuales alemanes en todas las escuelas. El lazo del idioma se hubiese desarrollado en Rusia más rápidamente que en cualquier otro lugar de Europa.

El alemán posee admirables cualidades de técnico y de organizador. Pero el ruso, soñador, es más imaginativo y más vivo de espíritu. Uno hubiese completado al otro. Los lazos de sangre hubiesen hecho el resto. Los jóvenes alemanes, a pesar de lo que hubiese querido hacer en contra la propaganda, hubiesen desposado a cientos de miles de jóvenes rusas. Les gustaban. La creación de la Europa del Este se hubiese completado de la forma más agradable. La conjunción germano-rusa hubiese hecho maravillas.


FUENTES


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