lunes, 12 de octubre de 2015

La Leyenda Negra Anti-Hispánica


''Frente a las conductas semejantes, podemos observar parte del imperialismo, más que una perseverancia, una verdadera contumacia tendiente a una dominación efectiva de nuestro continente, impidiendo toda relación extracontinental que presuponga un factor coadyuvante a la liberación de nuestros países (...) el Imperialismo ha sido un enemigo permanente del hispanoamericanismo por un acercamiento real y efectivo de nuestros países con la Madre Patria, que comenzó hace un siglo y medio, mediante la ''Leyenda Negra'' creada y desarrollada por el anglosajonismo, para cortar todo posible acuerdo que pudiera oponerse a sus designios colonialistas.'' - Juan Domingo Perón, la Hora de los Pueblos, p 78.

''La Leyenda Negra con la que la reforma se ingenió en denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos, como fueron el descubrimiento y la conquista, solo tuvo validez en el mercado de los tontos o de los interesados. A nadie engañó que no quisiera ser engañado. Somos, pues, no solo hijos legítimos de los descubridores y conquistadores, sino herederos de su gesta y de la llama de eternidad que ellos transportaron por sobre los mares. Seamos dignos de esa herencia inmortal multiplicando nuestra fraternidad nacional, unificando cada vez mas los objetivos superiores del pueblo y la Nación, echando abajo todas las murallas que puedan separar aún a los trabajadores de la conquista del porvenir. Ante nosotros, como ante nuestros ascendientes heroicos de la conquista, un nuevo mundo social se ofrece a los capaces de renunciar a sí mismos y a conquistar para sus hijos y sus herederos un mundo mejor. Seamos dignos de esta magnífica herencia, repito. No vacilemos ante la intriga, ante la calumnia, ante lo desconocido para los que no saben ver mas que sus intereses egoístas. Luchemos como supieron luchar los hombres de Cortés, de Mendoza, de Balboa y de Pizarro. Reeditemos su fe en Dios y en nuestros derechos a ser definitivamente dueños y soberanos de nuestro propio destino y de las generaciones venideras, como nosotros ante ellos, nos honrarán porque supimos ser dignos de nuestros mayores y renunciar para la felicidad de nuestros descendientes. Este es mi homenaje al pueblo que nos dió el ser y nos legó su espiritualidad. ¡Bendito sea!" - Eva Perón. (extraído del libro "Escribe Eva Perón", 1951, colección de artículos de Evita publicados en diario "Democracia")
INTRODUCCIÓN

Durante siglos, los reyes, los diplomáticos y los militares españoles ganaron todas las batallas, salvo la de la propaganda. 

Desde la Reconquista de Granada en 1492 a la guerra de Sucesión, concluida en 1714, las armas del Imperio español vencieron a todos sus enemigos, con muy pocas derrotas. Sólo perdieron, de manera absoluta, la guerra de las mentes. La Leyenda Negra nació a partir de la década de 1560, cuando España combatía contra los ingleses y los rebeldes holandeses. Las primeras traducciones de la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias, el obispo Bartolomé de las Casas, se publicaron en Amberes. 

El diccionario de la Real Academia Española define leyenda negra como «opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI» y como «opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada».

Se suele atribuir la paternidad del término «leyenda negra» a Julián Juderías, pero el origen real del término es desconocido. Por lo menos Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez emplearon el término En el sentido actual antes que Juderías, pero sería Julián Juderías su gran difusor y quien describe el concepto en 1914 en su libro La Leyenda Negra como:

[...] el ambiente creado por los relatos fantásticos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países, las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y colectividad, la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte, las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado sobre España fundándose para ello en hechos exagerados, mal interpretados o falsos en su totalidad, y, finalmente, la afirmación contenida en libros al parecer respetables y verídicos y muchas veces reproducida, comentada y ampliada en la Prensa extranjera, de que nuestra Patria constituye, desde el punto de vista de la tolerancia, de la cultura y del progreso político, una excepción lamentable dentro del grupo de las naciones europeas. - Julián Juderías, La leyenda negra (1914)


La segunda obra clásica del tema es Historia de la Leyenda Negra hispano-americana de Rómulo D. Carbia. Si Juderías hizo más hincapié en la vertiente europea de la leyenda, el argentino Carbia se centra en su vertiente americana. Así, para Carbia, dando una definición más extensa del concepto:

[...] abarca la Leyenda en su más cabal amplitud, es decir, en sus formas típicas de juicios sobre la crueldad, el obscurantismo y la tiranía política. A la crueldad se le ha querido ver en los procedimientos de que se echara mano para implantar la Fe en América o defenderla en Flandes; al obscurantismo, en la presunta obstrucción opuesta por España a todo progreso espiritual y a cualquiera actividad de la inteligencia; y a la tiranía, en las restricciones con que se habría ahogado la vida libre de los españoles nacidos en el Nuevo Mundo y a quienes parecería que se hubiese querido esclavizar sine die.

Rómulo D. Carbia, Historia de la leyenda negra hispano-americana (1943)

Después de Juderías y Carbia, muchos otros autores han definido y empleado el concepto.

En 1944, el American Council on Education, preocupado con el sesgo antihispano del sistema y el material educativo en EE. UU., definió el concepto en un largo informe como:

The "Black Legend" is a term long used by Spanish writers to denote the ancient body of propaganda against the Iberian peoples which began [sic] in sixteenth century England and has since been a handy weapon for the rivals of Spain and Portugal in the religious, maritime, and colonial wars of those four centuries. 

La leyenda negra es una expresión usada por escritores españoles para designar la antigua propaganda contra los pueblos iberos, que empezó en el siglo XVI en Inglaterra y ha sido desde entonces un arma para los rivales de España y Portugal en las guerras religiosas, marítimas y coloniales de aquellos cuatro siglos. 

American Council on Education

Philip Wayne Powell en su libro Tree of Hate (1971) define la Leyenda negra básicamente como la creencia de que:

The basic premise of the Black Legend is that Spaniards have shown themselves, historically, to be uniquely cruel, bigoted, tyrannical, obscurantists, lazy, fanatical, greedy, and treacherous; that is, that they differ so much from other peoples in these traits that Spaniards and Spanish history must be viewed and understood in terms not ordinarily used in describing and interpreting other people. 

La premisa básica de la Leyenda Negra es que los españoles se han mostrado históricamente como excepcionalmente crueles, intolerantes, tiránicos, oscurantistas, vagos, fanáticos, avariciosos y traicioneros; es decir, que se diferencian de tal modo de los demás pueblos en estas características que los españoles y la historia de España deben ser vistos y comprendidos en términos que no son empleados habitualmente para describir e interpretar a otros pueblos. 

Philp Wayne Powell, Tree of hate (1971)


Un autor más reciente, Manuel Fernández Álvarez, ha definido la Leyenda negra como:

Cuidadosa distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle. Y una distorsión lo más monstruosa posible, a fin de lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de ese pueblo, cuya supremacía hay que combatir por todos los medios.

Manuel Fernández Álvarez

Para el filósofo Julián Marías, la Leyenda Negra es un hecho extremadamente inusual a lo largo de la Historia Universal, y la describe del siguiente modo:

La Leyenda Negra consiste en que, partiendo de un punto concreto, que podemos suponer cierto, se extiende la condenación y descalificación de todo el país a lo largo de toda su historia, incluida la futura. En eso consiste la peculiaridad original de la Leyenda Negra. En el caso de España, se inicia a comienzos del siglo XVI, se hace más densa en el siglo XVII, rebrota con nuevo ímpetu en el XVIII -será menester preguntarse por qué- y reverdece con cualquier pretexto, sin prescribir jamás.

Julián Marías, España inteligible (1985)

Es importante recordar un punto en el que están de acuerdo la mayoría de los historiadores y que ha sido expresado con acierto por William S. Maltby:

The Black Legend may not constitute a legitimate or justifiable point of view, but it is necessary to recall that it is a legend and not a myth. It sprang, as legends do, from actual events, and these cannot be ignored in the interests of partisanships. Spaniards committed grave wrongs, but so did men of other nations [...] 

Quizás la leyenda negra no constituya un punto de vista legítimo o justificable, pero es necesario recordar que es una leyenda y no un mito. Nació, como todas las leyendas, de hechos reales y estos no pueden ser ignorados por intereses partidistas. Los españoles cometieron grandes errores, al igual que hicieron los hombres de otras naciones [...] 

William S. Maltby, The Black Legend in England (1968)

EL ORIGEN JUDÍO

El historiador Philip Wayne Powell añade un tercer origen entre los judíos expulsados de España. Powell coloca el comienzo de la crítica de las poblaciones judías contra España en 1480, con la creación de la Inquisición Española, que se dirigía principalmente contra criptojudíos y falsos conversos. Pero fue a partir de la expulsión de 1492 que se generalizó esta opinión. A pesar de que habían sido expulsados anteriormente de casi todos los países europeos, en ningún otro habían tenido durante la Edad Media tanto arraigo, llegando a vivir lo que se ha llamado una Edad de Oro, dando una relevancia especial a esta expulsión.


Estudios de Kaplan, Yerushalmi, Mechoulan y Jaime Contreras muestran que muchos intelectuales judíos expulsados colaboraron en la extensión de la imagen negativa de España. La comunidad sefardí más importante estaba en Ámsterdam, en los Países Bajos, con dos sinagogas. Su actividad, «poco affectos al servicio de Su Majestat», llegó a provocar la protesta de los embajadores españoles ante el Archiduque en Bruselas. Especialmente odiada era la Inquisición, considerada la «cuarta bestia de la que habla el profeta Daniel», justificación desnaturalizada, cúmulo de maldades, que había corrompido la sociedad. La crítica se extendió a Flandes y Venecia, donde también se habían asentado sefardíes. Así, las comunidades daban publicidad a las ejecuciones de la Inquisición, como la ocurrida en 1655 en Córdoba.

Los sefardíes se mostraron agradecidos con su nueva patria durante la guerra de independencia: así como España era «tierra de idolatría» y de esclavitud, como la de Egipto, cuyos gobernantes sufren la maldición de Yaveh; Holanda en cambio es la tierra de la libertad, sobre la que el Dios de Israel hará caer todas las bendiciones, tal como escribieron Daniel Levi de Barrios o Menasseh Ben Israel(anteriormente llamado Manoel Soeiro).También emplearon su poder dentro de la industria editorial, tanto para apoyar a los holandeses en su lucha, como para extender la crítica hacia España.

EL ASCENSO DE INGLATERRA

El antihispanismo inglés estaba basado en razones morales, más que intelectuales, al contrario que el flamenco, y en una creencia en la maldad inherente de los españoles. Las razones que impulsaron a los autores ingleses a escribir este tipo de literatura se pueden dividir en tres: la defensa de la Reforma Protestante, el apoyo a las políticas del gobierno y el aliento a la aventura de ultramar. Aparece a la vez que las primeras consciencias y estereotipos nacionales en el Renacimiento. Maltby aventura que fue un instrumento propagandístico empleado por Inglaterra para justificar sus acciones y unir voluntades, que más tarde pasó a formar parte de la historiografía general.

Inglaterra, que veía con simpatía la revolución de los Países Bajos e incluso llegó a enviar tropas en 1585, era terreno fértil para los panfletos holandeses. También hubo numerosos polemistas propios e incluso la reina Isabel I justificó el apoyo a los rebeldes con su propia «declaración», aunque evitó escrupulosamente criticar la figura del rey español. Pero son los cronistas, como Holinshed, Camdeny Baker, los que dan una medida de la aceptabilidad del antiespañolismo entre los intelectuales de inteligencia crítica y, por tanto, cuanto fue transmitido a generaciones posteriores. Al contrario que en los propios Países Bajos, en Inglaterra no circulaba propaganda o escritos favorables a España o el catolicismo.

El enfrentamiento de Inglaterra y España era inevitable tras recibir esta última la bula papal y firmarse el Tratado de Tordesillas, por los que España reclamaba todos los territorios al oeste del meridiano 46º 37’ longitud oeste. A causa de la debilidad de Inglaterra, la reina Isabel quería evitar un enfrentamiento directo, así que todos los viajes y exploraciones realizados por ingleses eran «no oficiales» y por tanto tratados como actos de piratería por los españoles. Los desagradables encuentros con las autoridades españolas fueron relatados de forma muy subjetiva por los navegantes que se aventuraron hacia occidente, entre los que se contaban Francis Drake y John Hawkins. Sus aventuras ejercieron una atracción irresistible entre el público local, extendiendo la idea del carácter español como «traicionero y cruel», en el que no hay nada positivo. Especialmente importante fueron las publicaciones de Richard Hakluyt, que fue un influyente agente promocionando la exploración y el colonialismo inglés, y de sualbacea, el reverendo cripto-judío Samuel Purchas.


LA LEYENDA NEGRA EN LOS ESTADOS UNIDOS

Tras su independencia, los Estados Unidos pronto pasaron a ser un rival territorial de España en América, tanto en la frontera con Nueva España, como en Florida, elMisisipi o en Nueva Orleans, puerto que los estadounidenses querían para dar salida a sus productos del oeste. Las ideas ilustradas y liberales que habían entrado en Estados Unidos en el siglo XVIII, se unieron a sus simpatías por las nuevas repúblicas nacientes al sur, aumentando el sentimiento antiespañol. Sentimiento que llegó a su cenit durante la Guerra Hispano-Estadounidense, cuando la máquina de propaganda de Hearst y Pulitzer, que emplearon para ello sus imperios periodísticos, tuvieron una influencia enorme en la opinión pública de su país. Los discursos que se oyeron en el Congreso durante el conflicto eran tan insultantes, que produjeron manifestaciones masivas de protesta en España.

Spain has been and is the victim of superstition [...] Nothing was left but Spaniards; that is to say, indolence, pride, cruelty and infinite superstition. So Spain destroyed all freedom of thought through the Inquisition, and for many years the sky was livid with the flames of the Auto da fe; Spain was busy carrying fagots to the feet of philosophy, busy in burning people for thinking, for investigating, for expressing honest opinions. The result was that a great darkness settled over Spain, pierced by no star and shone upon by no rising sun. 

España ha sido y es víctima de la superstición [...] Nada quedaba más que los españoles; es decir, indolencia, orgullo, crueldad y superstición infinita. Así España destruyó toda la libertad de pensamiento a través de la inquisición, y durante muchos años el cielo estuvo lívido con las llamas del auto de fe; España estaba ocupada llevando leña a los pies de la filosofía, ocupada quemando a gente por pensar, por investigar, por expresar opiniones honestas. El resultado fue que una gran oscuridad cubrió España, atravesada por ninguna estrella e iluminada por ningún sol naciente. 

Robert Green Ingersoll, «Spain and the Spaniard»

Los principales historiadores de los Estados Unidos en el siglo XIX, Francis Parkman, George Bancroft, William H. Prescott y John Lothrop Motley, también escribirían Historia teñida de leyenda negra, textos que siguen teniendo importancia en la historiografía estadounidense posterior. A principios del siglo XX el punto de vista popular sobre España y los españoles, aceptado e incluso propagado por laintelligentsia era el siguiente:

- Los españoles son excepcionalmente crueles; como demostrarían Las Casas y la Guerra de Cuba.

- Los españoles son excepcionalmente traicioneros; y señalaban a Felipe II y el hundimiento del Maine como demostración.

- Los españoles son excepcionalmente intolerantes; como dejaría claro su fuerte catolicismo y la Inquisición.

- La Divina providencia habría castigado a los españoles con su decadencia, su pérdida de poder y de su rico imperio.

- Los hispanos de América, a pesar de ser sospechosamente católicos y españoles, debían ser ayudados (a la fuerza si es necesario) para alcanzar la civilización.

- Los indios de América serían «buenos salvajes» que habían sido maltratados y asesinados por los españoles. Naturalmente, no se consideraba comparación posible con los indios de Norteamérica.

Durante y tras la Guerra Civil española la leyenda negra tuvo un cierto eco entre los críticos al régimen de Franco, comunistas y anti-católicos, aunque la principal componente de las críticas era de carácterantifascista. Enrique Moradiellos da un ejemplo de como durante la Guerra Civil el pensamiento derivado de la leyenda negra todavía conformaba la visión de España, tomando un informe del mayor Edmond Mahony, agregado militar británico en España, de 1938:

El español no es un hombre que se guíe por la razón y tampoco valora la sabiduría si ésta aconseja algo que va en contra de lo que le dictan sus instintos. Siendo como es por completo un esclavo de sus pasiones, en las circunstancias presentes podemos esperar que prolongue su resistencia hasta el límite máximo de la capacidad humana. [...] La guerra civil forma parte de la tradición nacional; al igual que la corrida de toros proporciona un dividendo gratificante en forma de excitación emocional. Por eso, la perspectiva de una prolongación indefinida de la guerra civil probablemente causa menos consternación entre la tropa y en España en general que la que suscita en el extranjero.

Edmond Mahony, Informe al Gobierno Británico (1938)

El historiador Powell presenta una crítica literaria de La casa de Bernarda Alba como ejemplo de la salud de la leyenda negra en 1960:

[...] The eternal jailhood which is the normal state of Spanish women from birth until death [...] Passion in Spain is nurtured on deprivation and that fans the flames to a degree almost inconceivable to the resto of us [...] And there you have all the elements of Spain — today, yesterday, and always — death, poverty, heat, pride, cruelty and passion [...] 

[...] La eterna cárcel que es el estado normal de la mujer española del nacimiento a la muerte [...] La pasión en España está nutrida por la privación y eso aviva las llamas a un nivel que es casi inconcebible para resto de nosotros [...] Y ahí tienes todos los elementos de España —hoy, ayer y siempre— muerte, pobreza, calor, orgullo, crueldad y pasión [...] 

John Crosby, International Herald Tribune (París), 14 de junio de 1960

EL SENTIMIENTO ANTI-HISPANO AMERICANO Y EL SENTIMIENTO ESTADOUNIDENSE


Durante el siglo XIX estas antipatías antiespañolas en Estados Unidos se volvieron contra México, como consecuencia de la guerra de independencia de Texas y su posterior anexión a Estados Unidos. Los anglosajones caracterizaron a los hispanoamericanos como herederos de la España católica y difundieron un relato racista en el que el color de piel más oscuro de los mexicanos era evidencia de una supuesta «degeneración por la mezcla con indios y negros».

Tras la Guerra de Cuba, los Estados Unidos se vieron como gran potencia, que incluso había conseguido plantar cara a Gran Bretaña con éxito en 1895, durante el conflicto fronterizo con Venezuela. La actitud de Theodore Roosevelt en el caso de Panamá, su desprecio por los colombianos, que llama «bandidos de Bogotá», ilustra la actitud que tomarían las clases dirigentes estadounidenses frente a la cultura y los gobiernos hispanoamericanos, que son considerados «inferiores», actitud que Powell relaciona con la leyenda negra.

Chronic wrongdoing [Latin American ...] may in America, as elsewhere, ultimately require intervention by some civilized nation, and in the Western Hemisphere the adherence of the United States to the Monroe Doctrine may force the United States, however reluctantly, in flagrant cases of such wrongdoing or impotence, to exercise of an international police power. 

Los desmanes crónicos [de Latinoamérica ...] pueden requerir, en América, como en otros lugares, la intervención de alguna nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adherencia de Estados Unidos a la Doctrina Monroe obliga a los Estados Unidos, aunque sea a disgusto, en casos flagrantes de tales fechorías o impotencia, a ejercitar la función de policía internacional. 

Theodore Roosevelt, Message of the President of the United States communicated to the two houses of Congress at the beginning of the third session of the Fifty-eighth Congress (1904)

Más recientemente, el aumento de la inmigración latinoamericana (y sobre todo mexicana) en Estados Unidos, ha generado movimientos como el english only («sólo inglés») y el Proyecto Minuteman, cuya retórica «antihispana» sigue la línea de la leyenda negra. En ese contexto, han reaparecido los prejuicios sobre el «español vago», aplicado a los latinoamericanos, mostrándolos como dependientes de las ayudas del Estado, quitando trabajos y beneficios a los demás, inclinado a la criminalidad y ajeno a los «valores americanos».

La postura estadounidense en los siglos XIX y XX generó a su vez un importante movimiento de opinión contraria a los Estados Unidos (antiamericanismo) entre las élites intelectuales de América latina, que no sustituyó al sentimiento antiespañol, sino que se unió a él. Este paralelo entre la leyenda negra y el antiamericanismo, que no se reduce a Hispanoamérica, ha sido expresado por William S. Maltby de la siguiente manera:

In more ways than one, the position of the United States in the twentieth century approximates that of Spain in the sixteenth. Wielding enormous power in the defense of an essentially conservative ideal, it finds itself object of hatred and jealousy to friends and foes alike. No one who reads the newspaper can doubt that a new Black Legend is being assembled by the nations of the world, or that America is the intended victim. Like Spain, it has indulged its passion for self-criticism to the fullest; and in the end, its fate may be the same. 

En más de un aspecto, la posición de los Estados Unidos en el siglo XX se asemeja a la de España en el siglo XVI. Blandiendo un poderío enorme en defensa de un ideal esencialmente conservador, se encuentra como blanco del odio y de los celos de amigos como de enemigos. Nadie que lea los periódicos podrá dudar que las naciones del mundo están compilando una nueva Leyenda Negra, ni de que los Estados Unidos han disfrutado de un poderío mundial; como España, se han permitido llevar la autocrítica hasta el extremo; y, a la postre, su destino puede ser el mismo. 

William S. Maltby, The Black Legend in England (1969)

LEYES DE INDIAS



Las Leyes de Indias, Derecho Indiano o el Derecho en Indias, consistieron en "El conjunto de normas jurídicas o disposiciones legales que surgen por voluntad de los monarcas españoles o por las autoridades legítimamente constituidas en América, como delegación de los reyes, y que tuvieron como objetivo fijar y regular las relaciones políticas, administrativas, penales, civiles, económicas y sociales entre los pobladores de las Indias Occidentales".

Las leyes de Indias permitieron la integración de los territorios hispánicos y la Corona, dándole amplias ayudas, prerrogativas y sustentos, tanto a mestizos (exentos de impuestos por la legislación indiana), criollos, Indios (Con oidores especiales) y negros (buscando reconocer sus derechos básicos).

En primer término, observamos las llamadas Leyes de Burgos, sancionadas el 27 de diciembre de 1512, las cuales surgen en razón de la preocupación de la Corona por el constante maltrato a los indígenas, de acuerdo a los informes de los padres dominicos. A tales efectos, Fernando el Católico ordenó la formación de una junta de teólogos y juristas, a fin de encontrar solución al problema. Si bien es cierto que la inclinación de los miembros de la junta, determinaba que los indios eran seres libres y merecían tratamiento de seres humanos, se observaba que este debía estar sometido a la conducción española en procura de la total evangelización.

Ante la problemática surgida a raíz del sistema de encomiendas, desatada por el célebre obispo dominico fray Bartolomé de las Casas, (judío tolerado por la corona que prefería su apellido original que era Casaus, principal promotor del esclavismo de las poblaciones negras en hispano-américa, error craso admitido por la Corona) el Emperador Carlos V dispuso convocar una junta de juristas a fin de resolver la controversia. En ellas surgen las llamadas Leyes Nuevas, promulgadas en Barcelona el 20 de noviembre de 1542. No obstante, su aplicación causó grandes conflictos en los virreinatos de Nueva España (México) y del Perú.

El Rey Felipe II ordenó recopilar las disposiciones que la Corona había dado para los dominios coloniales. En 1596 se logró tal fin, resultando que esta primera recopilación solo incluyó lo concerniente al Consejo de Indias y sus ordenanzas.

En 1628 se publicaron los fundamentos de los Sumarios de la Recopilación General de las Leyes.

Durante el reinado de Carlos II, se publicó finalmente en 1680 una obra conocida como “Recopilación de Leyes de las Indias”. La edición impresa durante el reinado de Carlos IV, contiene un total de 9 libros y 218 títulos con más de seis mil leyes, que contenían temas sobre la fe católica; de las leyes y la organización de la justicia; el dominio político (Autoridades y milicia); de los descubrimientos y poblamiento; división administrativa; asuntos policivos, penales y penitenciarios; Hacienda Pública; y de la Casa de Contratación.

Gracias a la legislación indiana se daría el primer empleo del recurso de amparo o de tutelapor parte de Baltasar Pérez "indio natural del pueblo de San Miguel de Colosó", en demanda de amparo que la real audiencia de Su majestad en Santa Fe de Bogotá decidió a su favor el 19 de septiembre de 1685. Baltasar Pérez pidió de la real audiencia de Santa Fe de Bogotá pidió libertad a su mujer, para su hijo y para él mismo, para que se pudiera 'servir a quien quisiera e fuere de su voluntad, mejor se le pagare y más buen trato le hizieré'. La Real Audiencia con fundamento en la legislación Indiana concedió el Real amparo.

Contrario a lo que se cree. España abolió la esclavitud indígena mediante las “Leyes de Burgos”, en las cuales se emitieron las ordenanzas necesarias “para el gobierno con mayor justicia de los naturales, indios o indígenas” y se estableció que el Rey de España tenía derecho a “justos títulos” de dominio del Nuevo Mundo, pero sin derecho a explotar al indio, que era hombre libre y podía tener propiedades, pero que como súbdito debía trabajar a favor de la Corona sin mediar la esclavitud, retribuido y con libertades garantizadas, a través de los españoles allí asentados. España anteponía la evangelización de los nativos a cualquier otra materia, nativos a quienes consideraba hermanos cristianos, dejando a un lado las excepciones salvajes que efectivamente se pudieran dar y de las que de ninguna manera fue culpable España como unidad.


Pero las “Leyes de Burgos” no fueron unas leyes aisladas en lo referente al trato a los indígenas, y treinta años más tarde (1542), España emitía las “Leyes Nuevas” ( o Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por Su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios), en las que entre otras cosas se regulaba aún más en detalle el trato a los nativos, proclamando de nuevo su libertad y suprimiendo igualmente las encomiendas. Eran normas emitidas por los propios españoles y que restaban derechos a los pobladores españoles en beneficio de los indígenas, algo inédito en aquel momento y digno de asombrosa admiración…En esas “Leyes Nuevas”, el Emperador Carlos I mandó constituir una comisión que determinara la limitación de los derechos de los españoles en sus encomiendas y el sistema y forma en que se llevaban a cabo las Conquistas (no podían violarse los derechos indígenas en ese proceso). En dichas leyes, también se regulaban los tributos que los indígenas debían aportar al Estado, como súbditos del Rey que eran y no como esclavos.

– Sobre la esclavitud: 

* Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios

* Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución. 

* Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas. 

* Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías. 

* Se dictó orden a la armada española para la persecución y castigo de las naves esclavistas inglesas, holandesas y portuguesas que infectaban el caribe con destino a las colonias anglosajonas y a Brasil.

– Sobras encomiendas 

* Que el repartimiento dado a los primeros Conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio. 

MÁS INFORMACIÓN

Phillip W. Powell - Arbol de Odio



Federico Rivanera Carlés - Los conversos en las Indias. La historia detrás de la leyenda negra.
 


Leyenda negra española:


LA GRAN MENTIRA DE LA ESCLAVITUD Y EL GENOCIDIO ESPAÑOL 
EN AMÉRICA

No hay comentarios:

Publicar un comentario