domingo, 4 de octubre de 2015

Ferenc Szálasi y la Ideología Hungarista


Entre las distintas ideologías nacionalistas y socialistas europeas del siglo XX, el Hungarismo es la que se destaca por su doctrina del sistema de asociación de varios grupos étnicos y que se denomina: connacionalismo. Ha sido establecida tal doctrina con fines de concordar las distintas naciones de la cuenca Cárpato-Danubiana, para una convivencia de estos pueblos en paz y bienestar social. Se lucha a la vez en el cuadro de una gran unión europea, en la cual los húngaros estan orgánicamente integrados junto con los latinos, eslavos y germanos para la defensa de la común civilización.-




El Movimiento Hungarista, partido de ideología fascista húngaro, llamado también "La Cruz y la Flecha" creado por el oficial Ferenc Szalasi, se presentó electoralmente primero con el nombre de Partido de la Voluntad Nacional (Nemzeti Akarat Pártja), fundado por Szalasi junto con Sándor Csia en marzo de 1935. 


Posteriormente, durante el encarcelamiento de Szalasi, su substituto, Kálmán Hubay (editor del diario Függetlenség), fundó el 8 de marzo de 1939 el Partido de la Cruz Flechada (Nyilaskeresztes Párt),



Ferenc Szalasi dio a este partido un perfil muy particular y puede afirmarse que el Movimiento Hungarista no puede asimilarse a ningún modelo fascista extranjero previo. 

Al igual que casi todos los demás nacionalistas radicales húngaros, Szalasi proponía una drástica expansión imperial húngara que incorporaría la gran región del Danubio y los Cárpatos. Lo que le daba su carácter excepcional era la propuesta de que las regiones habitadas por una gran mayoría (del 80% al 90%) de un solo pueblo no magyar gozasen del derecho de autonomía. Otra diferencia era la renuncia teórica que hacía el partido del uso de la violencia. Aparentemente Szalasi creía (al menos al principio) que el nuevo hungarismo triunfaría por la prédica, por el convencimiento, la conversión o la aceptación.

El Movimiento Hungarista proclamaba que no era antisemita, sino simplemente "asemita", y proponía que los judíos se fueran de Hungría a otra parte al termino de la guerra. Su idea del "Verdadero Cristianismo" húngaro puede compararse con los esfuerzos contemporáneos de establecer un "Cristianismo Alemán", pero el caso húngaro fue sin duda menos herético.

Por último, Szalasi propugnaba un socialismo nacional revolucionario que derrocaría a los grandes terratenientes y capitalistas en aras de un mayor bienestar colectivo. Dicho programa no estaba copiado de ningún otro movimiento de carácter fascista y era realmente original.

La Cruz y la Flecha se convirtió en un auténtico movimiento de masas de trabajadores y campesinos pobres a fines del decenio de 1930. Como no se presentó con una lista totalmente cerrada en las últimas elecciones de 1939, y como las elecciones húngaras estaban manipuladas, resulta difícil calcular su fuerza electoral exacta, pero los mejores indicios de los que disponemos- más del 20% del voto popular en esas fraudulentas condiciones- parecerían demostrar que en aquel momento era el segundo partido nacionalista revolucionario con mayor popularidad en Europa, solo superado por el nacionalsocialista alemán.

Entre las distintas ideologías nacionalistas y socialistas europeas del siglo XX, el Hungarismo es la que se destaca por su doctrina del sistema de asociación de varios grupos étnicos y que se denomina: Connacionalismo. Ha sido establecida tal doctrina con fines de concordar las distintas naciones de la cuenca Cárpato-Danubiana, para una convivencia de estos pueblos en paz y bienestar social. Se lucha a la vez en el cuadro de una gran unión europea, en la cual los húngaros están orgánicamente integrados hace mas de mil años y sienten responsabilidades junto con los latinos, eslavos, germanos y demás europeos, para con las herencias de la común civilización occidental.

En el libro en el que describe su ideología, el «hungarismo», resume: «El Hungarismo es un sistema ideológico, es la práctica húngara de una visión nacionalista del mundo y el espíritu del tiempo. No es hitlerismo ni fascismo, ni antisemitismo, es hungarismo». Alabada como una revelación por sus partidarios y rechazada como una fantasía paranoica por sus críticos, la teoría de Szálasi —una de las variantes del nacionalsocialismo magiar— otorgaba a los húngaros un papel fundamental en el nuevo orden mundial, junto a alemanes —que debían dominar un imperio occidental— y japoneses —que debían hacer lo propio en oriente—. Los húngaros quedarían así en una posición intermedia, como señores de una federación europea sudoriental formada por unidades étnicas (Connacionalismo).

La Hungría de Szálasi debía cubrir no solo el territorio del periodo austrohúngaro, sino también Dalmacia y Bosnia-Herzegovina, unidas a Croacia-Eslavonia como unidad croata federada. En el resto del país —denominado «Gran Patria Carpatodanubiana»—, estaba dispuesto a otorgar cierta autonomía a las minorías siempre que formasen al menos un 80 % de la región. En las zonas más mezcladas, donde el porcentaje de las minorías fuese menor, el control quedaría en manos de los magiares. En Transilvania, una de las regiones que debían conformar el Nuevo Estado, la minoría magiar recuperaría su antigua supremacía. El papel dominante del país debía corresponder a los magiares, de los que saldría la elite. El idioma oficial sería el húngaro, si bien las minorías tendrían la mas amplia autonomía educativa, lingüística, gubernamental y económica.

Otorgaba al Ejército un papel crucial como garante de su sistema político, el cual rechazaba tanto el marxismo como el liberalismo y debía abolir las clases privilegiadas.

Según el ideario de Szálasi, los labradores sin tierra habrían de convertirse en pequeños propietarios agrupados en cooperativas y se establecería la planificación de la producción agrícola (reforma agraria)

Católico devoto —a diferencia de algunos de sus principales seguidores—, pensaba implantar la moral cristiana y prohibir el ateísmo. La Iglesia, sin embargo, no debía tener un papel político y la educación debía quedar en manos del Estado, en tanto los únicos matrimonios válidos serían los religiosos.

Szálasi se concentró en la definición ideológica de su movimiento político, mientras que la gestión y la organización quedaron en manos del presidente del partido, el joven periodista Kálmán Hubay. Bajo ellos se situaba jerárquicamente una serie de departamentos, parcialmente clandestinos. La organización era principalmente obrera y campesina.


A Szálasi se lo ha calificado de mal orador, sin embargo se le admiraba por su sinceridad y honestidad personal (algo poco corriente en la política húngara de entreguerras). Idealista e ideólogo, en realidad no controlaba el partido, ni su organización, ni su financiación ni sus actividades, y se dedicó casi en exclusiva a diseñar su proyecto político. En sus frecuentes viajes por todos los puntos del país, causaba admiración entre sus partidarios al recordarlos por sus nombres. También fue muy admirado por las mujeres y contó con el apoyo de muchos oficiales del Ejército que estaban deseosos de cambios políticos y sociales que preparasen a Hungría para tomar parte en la futura guerra al lado de Alemania. 

Tras la anexión alemana de Austria en marzo de 1938, Szálasi fue detenido por la policía por orden del nuevo primer ministro Béla Imrédy, encarcelado y condenado a tres años de trabajos forzados y cinco de pérdida de derechos civiles en la prisión de Csillag en Szeged bajo cargos de subversión en agosto de ese año. Para lograrlo, Imrédy había montado una campaña de ataques a la esposa del regente con ayuda de la policía secreta para inculpar al partido de Szálasi. Pasó dos años en la cárcel. Su estancia en prisión incrementó su popularidad, manteniéndose influyente en la política húngara, aunque muy perseguido. El partido creció enormemente, siendo el grueso de los nuevos miembros de origen obrero, campesino pobre o de clase media baja.

Antes de su arresto, Szálasi entró en contacto con los servicios de seguridad alemanes instalados en la Austria anexionada, que solicitaron en vano su acuerdo para obtener los territorios que habitaba la minoría alemana. A pesar de la negativa de Szálasi y de que los alemanes preferían a otros grupos fascistas, comenzaron a financiar su partido. Italia, por el contrario, se negó a sostener financieramente a su organización.

El 24 de febrero de 1939 el nuevo primer ministro Pablo Teleki, aristócrata conservador, disolvió el partido y proclamó la ley marcial.

Durante su estancia en prisión, su substituto, Kálmán Hubay (editor del diario Függetlenség), fundó el 8 de marzo de 1939 el Partido de la Cruz Flechada (Nyilaskeresztes Párt), como sucesor del Movimiento Hungarista-Partido Nacional Socialista Húngaro. En las elecciones de 1939, a pesar de estar amañadas, la Cruz de Flecha obtuvo treinta y un escaños en el Parlamento húngaro y se convirtió en el segundo partido más votado de Hungría. Los partidos nacionalsocialistas en su conjunto obtuvieron 49 escaños, frente a los 183 del partido del Gobierno. La oposición liberal y marxista se hundió. El éxito fue aún mayor en votos, consiguiendo 750 000 de los 2 000 000 de votos totales. El Partido de la Cruz Flechada se convirtió en la verdadera oposición al gobierno conservador de Horthy.

Liberado con la amnistía general del 30 de agosto de 1940, tras el Segundo arbitraje de Viena, regresó a la política como caudillo del Partido de la Cruz Flechada, pero empezó a perder fuerza por la competencia del partido de extrema derecha encabezado por el antiguo primer ministro Béla Imrédy, el Partido de la Renovación Húngara (Magyar Megújulás Pártja), así como por disputas internas, las escisiones y la determinación del Gobierno para conservar el poder.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el Partido de la Cruz Flechada fue prohibido por el primer ministro conservador Pál Teleki, forzando a Szálasi a operar en secreto, buscando el apoyo de los alemanes.

El 19 de marzo de 1944, las tropas alemanas invadieron Hungría cuando el frente se acercaba sus fronteras. El progermano Döme Sztójay se convirtió en primer ministro. El nuevo Gobierno legalizó el Partido de la Cruz Flechada pero a finales de agosto Sztójay fue relevado al frente del Consejo de Ministros por el general Géza Lakatos. Los partidos políticos quedaron disueltos, lo que complicó, junto con los problemas de comunicaciones por la cercanía del frente y los bombardeos de los Aliados, la supervivencia del partido. El 29 de agosto, Szálasi se entrevistó con Horthy y este rechazó sus propuestas; desilusionado, Szálasi decidió oponerse al regente y tomar el poder con la ayuda de los alemanes que prefirieron, no obstante, respaldar por el momento al nuevo Gobierno de Lakatos. Después de entrevistarse con este el 31 de agosto y mostrar su deseo de robustecer la decisión del nuevo gabinete de continuar cooperando con el Reich, se retiró dos semanas a una localidad a orillas del lago Balatón. A lo que Miklós Horthy ordenó de nuevo la detención de Szálasi. 



En septiembre, tropas soviéticas cruzaron la frontera húngara y el 15 de octubre, tras el anuncio de Horthy de la firma de un armisticio entre Hungría y la Unión Soviética, que fue ignorado por el Ejército húngaro, los alemanes lanzaron la 'Operación Panzerfaust', secuestraron al hijo de Horthy (forzando al regente a derogar el armisticio) y depusieron a este. El Parlamento entonces votó a Szálasi como primer ministro y jefe del Estado, tras lo que Szálasi juró el 3 de noviembre de 1944 ante la corona de San Esteban como Líder de la Nación Húngara (Nemzetvezető).


Bajo su gobierno, como aliado próximo de Alemania, continuó la deportación de población judía que residía en Budapest (la mayoría había sido ya enviada a los campos de concentración bajo el gobierno de Sztójay), que había sido suspendida por Horthy, a pesar de que el propio Horthy se mostraba contrario. Durante este tiempo se estableció el llamado "gueto internacional" en Pest, que permitió dar cobertura diplomática y proteger a parte de la población judía, pese a la oposición de los alemanes que consideraban ilegales los pasaportes expedidos. Más de 50 000 judíos fueron deportados en pleno invierno por Eichmann a la frontera austriaca, donde se les obligó a construir a toda velocidad fortificaciones para contener el avance soviético.



La oposición al ejército rojo fue caótica y difucltada por los partisanos comunistas. En diciembre de 1944, Béla Miklós forma un gobierno paralelo títere de los soviéticos. El 24 de diciembre, Budapest queda rodeada y el Gobierno de Szálasi marcha al oeste, a Kőszeg, cerca de la frontera austriaca, dejando la defensa de la ciudad capital en manos de las Waffen SS y miembros de la Cruz Flechada. La ciudad, tras feroces combates, cayó el 13 de febrero de 1945, lo que puso fin a la batalla de Budapest.


El 20 de enero de 1945, representantes del nuevo gobierno provisional títere de la URSS firmaron un armisticio en Moscú. El 29 de marzo de 1945 el Gobierno de Szálasi abandonó el territorio húngaro junto con el Parlamento. El ejército alemán y los restos del ejército húngaro le siguieron a los pocos días (4 de abril de 1945). El Gobierno continuó su actividad en Alemania hasta ser arrestado por el ejército norteamericano en Augsburgo.

El 3 de octubre de 1945 Ferenc Szálasi fue entregado por los estadounidenses al gobierno de ocupación soviético en Budapest, donde el 1 de marzo de 1946 fue juzgado en sesiones públicas por un tribunal bolchevique, tras lo cual fue condenado a la horca bajo acusaciones de "crímenes de guerra" y "alta traición" y ejecutado el 28 de marzo de 1946. Muchos otros funcionarios hungaristas fueron ejecutados también.

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La ideología Hungarista


(artículo escrito por el "Movimiento Hungarista", reestructurado en el exilio en 1947)

Ferenc Szalasi fue el último Jefe Constitucional del Estado Húngaro y fundador del Movimiento Hungarista conocido también como La Cruz y la Flecha. 

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial fue acusado por un vengador tribunal seudo.popular -en base a leyes retroactivas y arbitrariamente sancionadas- de haber cometido crímenes de guerra y fue martirizado el 12 de marzo de 1946 junto con sus heróicos colaboradores. 

Cabe señalar que los principios doctrinarios de la obra de Szalasi son cristianos y se fundan en la filosofía del cristianismo positivo del ilustrísimo obispo de Hungría, el Dr. Otocar Proháska, traducido hace años al español.



Combatiendo al marxismo


Fuimos y somos los primeros antimarxistas europeos, pues durante la "dictadura del proletariado" que asoló Hungría entre el 21 de marzo de 1919 y el primero de agosto del mismo año, devastando el país y causando 30 mil muertos solo 133 días, se levantaron el 24 de junio de 1919 los jóvenes cadetes de la Academia Militar Húngara de Budapest, siendo así, los primeros que en el mundo entero aparte de los propios rusos se opusieron al comunismo. 


No hace falta decir que tal levantamiento fue reprimido sangrientamente por el régimen marxista de Bela Kun, todavía en el poder en aquel entonces, pero marchando al extranjero fuimos uniéndonos a otros grupos de ideología nacionalsocialista del mundo entero.




No cabe duda que los primeros pasos decisivos fueron dados ya en el año 1922 por Benito Mussolini al implantar en Italia un sistema político-económico opuesto decididamente al democrático-liberal. El Fascismo constituía la vanguardia de todas las tendencias antimarxistas nacionalistas.


Acertadamente se señala que pocas fechas han marcado un suceso más épico, que el 30 de enero de 1933, día en que se cambió el curso del devenir de la historia. Pese a que aquella ideología fue calificada de "satánica" y condenada por las democracias liberales a desaparecer completamente, todavía hoy inspira interés en todos los países donde patriotas nacionalsocialistas están buscando una solución política de carácter socialista, pero lejos del esclavizante marxismo-leninismo. 

El nacionalsocialismo aleman, llegado al poder en esta fecha, resultó ser no solamente un partido político, sino que trascendió estos estrechos límites para abarcar una visión cósmica superior a la de su propio tiempo. De ahí que varias naciones sigan empeñadas en mantenerlo vivo a cualquier precio, existiendo numerosos partidos y movimientos en todo el mundo creados con este propósito y siendo uno de ellos el Movimiento Hungarista, objeto del presente análisis.


-Nacionalsocialismo Húngaro

El sistema ideológico denominado "hungarismo", es el alma, contenido, instrumento y realidad del nacionalsocialismo húngaro que garantiza libertad sin libertinaje y justicia social sin hipocresía, que ofrece ayuda y auxilio, respeto confraternal y que establece también el orden y la ley pública. Es creyente en Dios y en Cristo. No tolera el ateísmo, la difamación y la negación del credo. Está formando en su moral y la práctica de la misma. Cada individuo que forma parte de la Nación debe integrarse en alguna de las religiones legalmente reconocidas.



Al analizar el carácter totalitario del Hungarismo, Ferenc Szalasi explica en su obra maestra "Rumbo y Meta", que a lo largo de la historia universal fueron desarrollándose tres sistemas totalitarios, en forma sucesiva primero y paralelamente después, fortificándose mutuamente. Se caracterizaban los tres por una exigencia de obediencia absoluta. El más antiguo fue el totalitarismo militar, después vino el eclesiástico y por fin el económico formado por los grandes capitalistas, financistas, banqueros, etc. Fueron representando cada uno la moral, el espíritu y la materia, distanciándose entre sí y apartándose de un camino común pero encontrándose unidos en momentos decisivos.


-Cuarto poder totalitario


Sin embargo surgió luego el nacionalsocialismo como cuarto poder totalitario, en este caso de la Nación. Este es sin duda el más perfecto pues está capacitado para unificar los otros de acuerdo con un mismo criterio moral, absorbiendo el totalitarismo eclesiástico dentro de la moral nacional y el totalitarismo militar por medio de los organismos armados de la Nación y la economía privada por el concepto del bienestar público nacionalsocialista.



Es evidente que siendo los tres primeros totalitarismos opuestos al cuarto, el enfrentamiento es inevitable. Y efectivamente existió tal oposición durante las primeras etapas de la revolución en Italia y Alemania, pero según predicción de Szalasi respecto al desarrollo final de esta lucha, únicamente el totalitarismo militar resultaría vencedor pues alcanzaría su desarrollo más perfecto. En cuanto a los otros dos tenían que sentirse perdedores. Uno por no poder alcanzar sus objetivos y el otro por perder lo que estaba sacando y usurpando a la nación sin ningún tipo de obligación para con ella.



Constituye otra causa de oposición a nuestros movimientos, el hecho de que el liberalismo democrático la inmoralidad espiritual y material. Ha quemado el ideal y la realidad patriótica y ha organizado las ceremonias de adoración del becerro de oro, que ha sustituído hace ya muchos años en todos los Estados modernos, el culto al trabajo realizado. Cabe señalar, empero, que en las naciones del Eje, lucharon alemanes, italianos, húngaros y 38 divisiones no alemanas en las SS y que aunque fueron vencidas materialmente no lo fueron nunca en forma espiritual y su lucha se centró casi exclusivamente contra el poder del oro de los vencedores.



El demoliberalismo es un sistema de fuerza organizado por y para unos privilegiados; el hungarismo, en cambio, es un sistema de orden para toda la Nación. Mientras el liberalismo se basa en la idea de Judas, de la plata, el beso y la mentira, el hungarismo se fundamenta en el bienestar social, moral y justo. Constituye un sistema autoritario, sin excluir la iniciativa y responsabilidad individuales en el campo moral, espiritual, político, material, social y económico, sin embargo tal responsabilidad dista mucho de la divisible, evitable, transferible y en última instancia irresponsable "responsabilidad" del sistema liberal, sino que expresa la gradualmente asumida obligación para con la suprema autoridad.



Cabe destacar que el sistema autoritario del hungarismo no ha sido adoptado en favor de los autócratas impuestos a la nación por investidura propia o en provecho de los grandes capitalistas, sino de las autoridades elegidas por el pueblo y de los conductores que constituyen la elite de la nación. Szalasi notificó la meta del Movimiento Hungarista en llegar a un sistema estatal, en que los campesinos conviven con los trabajadores de las potentes industrias, bajo la conducción de intelectuales, todos con la misma ideología nacionalsocialista.


-Orden y bienestar

El Hungarismo significa el orden de las naciones socialistas radicadas en la Cuenca Carpato-Danubiana, que se definen por el socialismo nacionalista. Su socialismo se expresa como socialnacionalismo por cuanto su nacionalismo quiere hacer notar la realidad de la comunidad y destino idénticos, dentro del espacio vital de la Patria común. Conforme a la definición de Szalasi, el bienestar, la ocupación de los trabajadores y el pan de cada día surgen del consciente servicio nacionalista y socialista a la Patria. El poder estatal es el ejecutivo del servicio moral, espiritual y material de la comunidad popular y de la realidad y esencia de la Patria. El Estado es el instrumento al servicio de la Patria y la Nación.


La ideología nacionalsocialista húngara está enfocada al espíritu contemporáneo. Su orden material determina el de la economía nacional y el orden de la acción basándose ideológicamente en el socialnacionalismo y que a su vez protege el desarrollo moral y espiritual de nuestra vida y de toda la comunidad popular frente a los imperialismo internos y externos.


La economía nacional se fundamenta en la economía "libre socialista". Se la interpreta "libre", pues cada ciudadano húngaro o de una minoría étnica con pleno derecho y conforme a sus capacidades, puede ser partícipe de la economia nacional. Sin embargo, su actividad debe tener carácter socialista, dado que los obligan sus compromisos para con la comunidad popular. El orden de acción puede definirse así: ha de actuar poniendo orden y basándose siempre en la constitución laboral en todo lo referente a la obligación del trabajo, las relaciones entre trabajadores y empresarios, asuntos de conflictividad, sanidad y ética laborales.

Segun las ideas de Szalasi, los intelectuales han de ser los conductores y directivos, los trabajadores industriales construirán, los labriegos conservaran y los militares protegerán la Nación. En cuanto a las mujeres y los jóvenes son los garantes de la inmortalidad de la vida nacional. Las Fuerzas Armadas constituyen el instrumento ejecutivo para la resistencia de la comunidad popular contra cualquier ataque. Si bien el Hungarismo quiere evitar guerras no rehusará defender por todos los medios disponibles y desplegando todas las fuerzas y audacia, los valores e intereses morales, espirituales y materiales de la Nación.

-Pax Hungárica

Se establecerá la "Pax Hungárica" entre el pueblo húngaro y los distintos grupos étnicos que conviven radicados en el mismo espacio vital de la cuenca Carpato-Danubiana lo que significa:


1.- La paz económica: según la cual, se ha de repartir proporcionalmente los beneficios de los resultados del trabajo y de la producción entre los sectores que intervienen, con el fin de suprimir la posibilidad de que se origine o subsista el capitalismo financiero y para terminar con la miseria desesperante de algunos sectores de la clase trabajadora.


2.- La paz social: que desconoce a las clases de los oligarcas y liberal-capitalistas, que ignora la idea de clases superior, media y baja para unirlas todas en una única comunidad de trabajadores socialistas.


3.- La paz política: que no está destinada a los intereses partidarios egoístas y extranjeros, es lo que determina una única línea de conducta según los intereses de la comunidad y destinada a asegurar el éxito y la grandeza de la Nación.

El hungarismo propone desenmarañar la política exterior según la idea de la comunidad de las naciones y la práctica del connacionalismo, junto con aquellos estados que esten dispuestos a adaptar su vida moral, espiritual y material, así como también su política socio-económica a la ideología hungarista. Se formalizaran nuevas reglas jurídicas destinadas a determinar los acuerdos y tratados con los estados, debiendo tener los mismos un carácter eminentemente útil. No constituirá su base el Estado, sino la Nación-totalitaria y organizará a la comunidad de naciones europeas.


Nuestra ideología protege y ataca. Defiende a la comunidad popular nacionalsocialista y asalta a los enemigos del connacionalismo y a los hostiles a las doctrinas de nuestros conductores mártires !

Nuestra ideología significa: Fe, Obediencia, Lucha. Su santo y seña se expresa con la palabra PERSEVERANCIA !

Extraído de: Historia del Fascismo

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