sábado, 19 de septiembre de 2015

Graiver, Sionismo y Montoneros...


INTRODUCCIÓN

En los años que siguieron a 1955, la diplomacia británica no pudo demoler la colosal estructura levantada por Perón.

La Argentina industrial, tecnológica, científica y cultural y social, seguía en pie a pesar de todos los embates y de las más bárbaras políticas que se lanzaban contra ella.

Los textos ingleses de la época no ocultan su preocupación por el problema. La cuestión se hace
acuciante hacia 1972, cuando el General Perón confirma solemnemente su voluntad de regresar a la Patria.

Entonces aparece el segundo tomo de la obra del historiador británico Ferns sobre la Argentina. Allí leemos lo siguiente: "Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón". (pag.247)

Y la guerra civil devastadora para nuestra Patria programada y bien pensada por los estrategas ingleses

"para deshacer la revolución efectuada por Perón", llegó a nuestras playas. No vino solamente con palabras, vino con armas procedentes de Inglaterra.

Recuerdo el día 18 de abril de 1974: Un diplomático británico de nombre Micke Jhon Bishop fue detenido en el momento de introducir al país un contrabando de armas. El diario "La Nación" inicia la reseña del gran escándalo, en estos términos: "La Justicia Federal en lo Criminal y Correccional investiga lo relacionado con el secuestro, efectuado el 10 del actual por personal de Prefectura Naval

Argentina, de varios bultos que contenían 17.500 proyectiles calibre 9 mm., munición de guerra, acondicionados en cajas utilizables para pistola, fusil y ametralladora, que fueron desembarcados del rompehielos de la marina británica Endurance"

Y tras dar detalles asombrosos sobre esta invasión virtual en el propio Puerto de Buenos Aires, la crónica da cuenta de la inmediata libertad del diplomático involucrado, a la vez que señala, como trascendido, que Gran Bretaña había dado al Poder Ejecutivo las explicaciones del caso: "Lamentando no haber cumplido con los trámites que hubiera debido realizar en el caso ante nuestra Cancillería".

Nunca se hicieron públicas las explicaciones que había dado Gran Bretaña. Jamás se conoció la actitud del Ministro de Relaciones Exteriores de aquel entonces. Dejo el tema para los historiadores revisionistas que quieran ocuparse de los años que van de 1973 a 1976.

Al descubrimiento de ese contrabando inglés de armas siguieron otros dos, de los que sólo informó el diario "Mayoría"; uno interceptado en otro buque inglés y el tercero en una aeronave de la BritishCaledonian. Si los contrabandos de armas descubiertos fueron tres, ¿cuántos fueron los que no se detectaron?

Nuca lo sabremos, pero sí todos recordamos que "la guerra civil devastadora" lanzada anónimamente contra el tercer gobierno del General Perón, tenía entonces cuatro frentes bien definidos:

1. El terrorismo bélico con el crimen planificado

2. El terrorismo periodístico con la tergiversación organizada

3. El terrorismo político con la traición reiterada

4. El terrorismo económico con el desabastecimiento, los vaciamientos de empresas y el sabotaje a la producción.

Todas estas eran las formas de la "guerra civil devastadora", declarada en secreto por los ingleses contra Perón. El objetivo era muy claro: destruir la industria argentina, destruir la tecnología argentina y destruir la ciencia y la inteligencia argentinas, aniquilando a la Universidad que la produce.

Por estos medios, coherentes y contestes de Gran Bretaña para el Río de la Plata, se buscó reinstalar a la Argentina en el sistema colonial de la división internacional del trabajo.

Exportadores de cerebros talentosos (2.500.000 argentinos emigraron en busca de trabajo entre 1976 y 1980) e importadores de los laosianos y vietnamitas (ahora también los coreanos en verdaderas oleadas) que trajo el ministro Harguindeguy para cumplir el "gobernar es poblar", de Alberdi.

La Argentina colonial ha sustituido pues, a la Argentina Independiente de Perón.


Graiver, Sionismo y Montoneros...




David Graiver.

En un artículo de Marcelo Larraquy (La Nación, 29 de agosto de 2010, pág. 12), pongo énfasis en los siguientes párrafos, que si bien estan “perdidos” en las largas columnas del históricamente masónico periódico, la gravedad de lo que allí se describe no es menor…:

-“David Graiver fue quien diseñó la operación para blanquear el rescate que Montoneros obtuvo por el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born en 1974.”

-“En las oficinas de su grupo, trabajaban familiares de Alfredo Martínez de Hoz y también del General Agustín Lanusse. Graiver podía cenar una noche con Timmerman y a la siguiente con el General Videla, el Jefe de Montoneros Roberto Quieto, o cualquier banquero importante de la Ciudad de Nueva York. Contaba también con la aprobación de la colectividad judía en la Argentina y en Estados Unidos. En algunos viajes, fueron los miembros del Mossad los que cuidaban sus espaldas.”

- uno de esos viajes, los realizó en el año 1975 y el destino fue Ginebra... un emisario de Bunge & Born trasladó U$S 17 millones de dólares a Ginebra y se los cedió a un emisario de la guerrilla, en una entrega auto a auto, en el interior del estacionamiento subterráneo de un otel. Fueron dos entregas. Graiver consiguió un departamento para guardar el dinero y abrió siete cuentas en un banco a nombre de una empresa fantasma…

- “Dudi”, entonces, viajó y llevó el dinero a la caja de seguridad de un banquero húngaro de confianza, pero sin declararlo. Los guardaespaldas israelíes custodiaron también ese traslado.

Con esto la pregunta es: ¿el Mossad fue tan ingenuo de ignorar que Graiver estaba recibiendo inversiones de los Montoneros, al punto de desconocer que estaban participando de un hecho criminal que tenía por objetivo atacar al Estado Argentino que por entonces era constitucional, con el agravante de hacerlo en un país extranjero?

Subversión e Inglaterra.

El periodista uruguayo Sergio Israel, en su libro “El Enigma Trabal” (Ed. Trilce, Montevideo, 2002), da a conocer largos años de investigación donde demuestra la conexión de Tupamaros con Gran Bretaña, la Masonería, el gobierno uruguayo, el presidente chileno Salvador Allende y Fidel Castro, a partir de la liberación del Embajador de Su Majestad Británica Geoffrey Jackson (secuestrado el 8 de enero de 1971). Pero también, lo dice Timmerman: en su diario La Opinión, del 9 de septiembre de 1971 en la página.


Salvador Allende con su tandil masónico.


2, se lee: “Crece en Uruguay la Certeza de que Londres Negocia con Tupamaros”.

El “Enigma”, se llama Trabal, por el jefe de la inteligencia uruguaya Coronel Ramón Trabal (asesinado en circunstancias inciertas en París en diciembre de 1974 -lo mismo que le ocurrió al Juez Vicente Quiroga que entendió en la causa CAPEFE número 23/71 asesinado por el ERP-22 el 27 de abril de 1974, -he aquí lo que suele ocurrirles a los hombres que saben demasiado: la pérfida Albión no los perdona-)…

Como están probadas las conexiones del ERP y Montoneros con los Tupamaros, y aquellos a su vez estaban vinculados con la Masonería (todas las organizaciones subversivas de Argentina tuvieron estructuras masónicas), el comunista Salvador Allende y el empleado del asesino serial Eishenower (Fidel Castro), es lícito pensar que estas bandas siniestras estuvieron vinculadas con Inglaterra, desde su concepción para la unidad de acción, pasando por una logística discreta y terminando en la parte ancha de su financiamiento. Y quienes hayan espigado la historia de los anglos traidores de adentro, sembrando enojos, discordias y peleas donde nunca debieron existir, a través de su diplomacia, tremendamente eficiente y eficaz. Pruebas al canto: de una Hispanoamérica sólidamente unida por el imperio español durante 300 años, Canning hizo 23 cachos de tierra sin destino, ni patas, ni cabeza, aunque con nombres diferentes.

Fidel Castro con David Rockefeller.


Y de paso las endeudó hasta el caracú con la banca hebrea de los Rothchild y los hermanitos Baring. A estas dependencias virreynales se las conoce como Estados Americanos, reunidos en el antro diabólico llamado OEA a cargo de Insulza, ex Ministro del Interior de Salvador Allende.

Como citamos siempre, en 1972 apareció el segundo tomo de la obra del historiador británico H. S. Ferns sobre la Argentina. En la página 247 leemos lo siguiente: “Como no sea mediante una guerra civil devastadora resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón”. Y la guerra civil devastadora para nuestra Patria, programada y bien pensada por los estrategas ingleses para deshacer la revolución efectuada por Perón, llegó a nuestras Playas, no solamente con palabras ni amenazas, sino efectivamente con armas procedentes de Inglaterra.

Pruebas al canto: por ejemplo, el día 18 de abril de 1974, un diplomático británico de nombre Micke John Bishop, fue detenido imputado de ser el autor criminal material, que pretendía introducir al país un contrabando de armas incautado una semana atrás ene el puerto de Buenos Aires.

El diario La Nación se hace eco e inicia la reseña de esta gran batahola, en los siguientes términos: “La Justicia Federal en lo Criminal y Correccional investiga lo relacionado con el secuestro, efectuado el 10 del actual por personal de Prefectura Naval Argentina, de varios bultos que contenían 17.500 proyectiles calibre 9 mm, munición de guerra, acondicionadas en cajas utilizables para pistola, fusil, y ametralladora, que fueron desembarcados del rompehielos de la marina británica Endurance.

El periódico Mayoría por su parte, reveló otros dos hechos similares: uno la intercepción de un buque inglés y otro de una aeronave de la British Caledonian…

Por lo expuesto, surge hete aquí la conclusión –refrendado más aun con el artículo sobre Kissinger y su “orquestamiento” del llamado Plan Condor-, que el 24 de marzo de 1976 comenzó el auxilio a todas las fuerzas apátridas al servicio del Sionismo y de Inglaterra, que el Gobierno de la Señora de Perón estaba venciendo efectivamente con las Fuerzas Armadas al servicio de nuestros intereses patrios en Tucumán y en la Nación toda...

Sino, no se explica cómo hasta el 24 de marzo de 1976 “las bajas” eran de los verdaderos capos de la subversión, y tras el golpe solo cayeron los perejiles, a punto tal que los dictadores no solo que nunca persiguieron a los verdaderos dirigentes de la subversión sino que los protegieron constantemente, de forma tal que posibilitaron que lleguen a nada más y nada menos que el Gobierno de la Nación Argentina, desde 1983 hasta el día de hoy, en una clara participación de complicidad primaria. La tan ansiada toma del poder que quería la subversión apátrida, como no fue posible efectivizarla por las contraofensivas medidas de la Señora María Estela de Perón, fue finalmente posibilitada gracias al “Gungandinista” obrar de la Junta de Comandantes de la Nación.

En fín, todo se resumen en un juego dialéctico: Tesis: subversión apátrida, Antitesis Gobierno de Facto Apátrida, Síntesis: apátrida. Con ello se puede fácilmente explicar el problema de la Guerra de las Malvinas y los Tratados de Rendición Incondicional de Madrid, la barbaridad de la ilegítima deuda externa usuraria, la destrucción de las empresas del estado, la expoliación de los recursos naturales, etcétera.

Es por ello, que más que nunca con los pocos medios que tenemos, debemos hacer sonar todas nuestras campanas, que si bien ante la sociedad pueden ser de palo, no obstante puede llegar a ser una percusión constante que “avive giles”… todo sea por la verdad histórica, y sobre todo por desagravio a nuestra ex Presidente que siendo una mujer debió combatir con estas grandes fuerzas sinárquicas mundiales siéndoles una muy molesta piedra en el zapato para sus intereses de guerra civil, usura económica y destrucción nacional.

Jesucristo dijo en sus invectivas a los fariseos: “Todo lo que permanece oculto será conocido, y lo que uno diga al oído del otro en voz baja, será proclamado a los gritos desde los techo de las casas”. En esta ardua tarea debemos estar compatriotas de buena fe, pero no sin antes olvidar cuál fue por ello el destino del Hijo del Altísimo y de tantos otros que obraron políticamente conformes, como José Ignacio Rucci, el Juez Quiroga, el “Titi Castrofini”, entre incontables casos de mártires más…-

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