domingo, 30 de agosto de 2015

Oliver Cromwell y la Traición a Inglaterra, la historia de como cayó el Imperio Británico bajo poder judío


Así como el Imperio Romano deja de ser un imperio del "Senado y Pueblo de Roma" para convertirse en el imperio de la oligarquía religiosa del Vaticano, el Imperio Británico dejó de ser un imperio de los militares ingleses para convertirse en el imperio de la élite financiera de la City de Londres y en un conglomerado de multinacionales, intereses y logias masónicas, y así sucesivamente: donde antes estaba la fuerza bruta, la lucha directa y el camino de las armas, ahora se erige la manipulación de la mente y del dinero; donde antes se promovía al hombre-guerrero, ahora se promueve al hombre-rebaño y al usurero.

Ese principio de infiltración judaica en Inglaterra y de extensión de la masonería entre los cristianos fue destrozado por el rey Canuto el Grande, que expulsó a los judíos del país en el año 1020. Vueltos de nuevo en 1066, con Guillermo el Conquistador, rey de Normandía, los judíos fueron otra vez expulsados y todas sus instituciones disueltas en 1290, por lo que no pudieron volver más en masa a Inglaterra hasta 1650, recibidos por Cromwell. En tanto que los judíos no fueron recibidos oficialmente en Inglaterra, la masonería no existió en ese país. Existía sólo en Escocia la logia masónica número 1 de Edimburgo, creada en julio de 1599 por los judíos que gozaban de más libertades en ese país, ya que Escocia no estaba aún unida a Inglaterra.

Apenas recibidos de nuevo oficialmente por Cromwell en 1650, los judíos empezaron a extender la masonería. Entre 1652 y 1696 crearon nada menos que 30 logias y talleres masónicos mixtos en Inglaterra, o sean logias en las que lo mismo había judíos que cristianos. Eso además de las logias secretas judías que han existido siempre, que existen hoy día y que forman la verdadera masonería y la dirigen, logias que no tienen más que miembros judíos. Entre las primeras logias masónicas mixtas fundadas en Inglaterra, las más importantes son "Aberdecn Lodge", creada en 1670, y "Melrose Lodge", creada en 1674. En el mismo país aparecieron en 1701 la logia de Alnwích y en 1705 la logia de York. El primer masón conocido en Inglaterra fue el judío Elias Ashmole, fundador de la logia War-rington-Lancashire alrededor de 1650. En 1716 cuatro logias masónicas de Londres se unieron, formándose la "Grand-Lodge of England", cuyo primer "gran maestro" fue el judío Anthony Saycr, "consagrado" el 24 de junio de 1717. Durante el año 1725 todas las logias de Inglaterra, incluso la de York, que era la más importante, se unieron en la llamada "Grand Lodge of all England" (Gran Logia de Toda Inglaterra). La ciudad de York, en Inglaterra, donde se dice que el rey Aethelstan convocó la primera "asamblea general" masónica (mixta) en el año 926, se ha transformado en unatespccíe de Lassa, o sea "ciudad sagrada" de los masones.

Progresivamente los judíos consiguieron atraer a la masonería a la aristocracia inglesa, incluso a las familias reales, hecho que les dio la posibilidad de infiltrarse en la dirección política del país, acabando por acapararla totalmente alrededor del año de 1800 y quedándose en esa posición hasta hoy, cuando todo está dirigido en Inglaterra por la judío-masonería bajo el mando de judíos como Norman Montagu, director del Banco de Inglaterra; Lord Reading (Ruf-fus Isaac), Lord Samuel, etc. La familia real inglesa e incluso la iglesia anglicana, no son más que simples instrumentos, o mejor dicho, biombos tras los cuales trabajan y mandan los judío-masones.

El sistema por el cual controlan los judíos a toda la masonería, es muy sencillo. La judería tiene su masonería propia, que es la verdadera masonería, con rito distinto en el que se invoca no al "Supremo Arquitecto del Universo", como lo hacen los masones no-judíos, sino a Jehová, o sea el Dios de los mosaicos. Esos judíos son Jefes de las logias masónicas de las otras ramas; los cristianos atiesados, miembros de las logias, no lo saben. Todas las decisiones tomadas por las logias masónicas judías son simultáneamente llevadas a las logias mixtas, por los judíos, como "proposiciones" que deben ser tomadas. Corno esos judíos tienen los puestos clave en las logias donde la mayoría es cristiana, y como los cristianos (empleamos este término para diferenciar, aunque no lo merecen) ignoran la actividad judía y tampoco los conocen como judíos porque éstos usan seudónimos locales y son ciudadanos de los respectivos países, las "proposiciones" judías son aprobadas. Siempre, sólo favorecen los intereses generales del judaísmo. Que la masonería es engendro e instrumento del judaísmo, está claramente probado por los términos en los ritos, los nombres de las diversas logias y órdenes, todos de origen hebreo. Por extraño que parezca, Stéphen Wise, el gran rabino de Nueva York, ha reconocido públicamente esa realidad. Si los judíos lograron crear una masonería mixta, además de su masonería exclusiva, se debe a que Inglaterra había adoptado un régimen más o menos democrático (mucho tiempo antes que los países europeos continentales) y la judería aprovechó las libertades acordadas por ese régimen. Al mismo tiempo, la Iglesia Católica había sido reemplazada en Inglaterra por Enrique VIII con su iglesia anglicana, en 1534, lo que permitió a los judíos escapar a la vigilancia católica y obrar en Inglaterra sin oposición alguna por parte de los cristianos.

A continuación veremos mejor lo de Cromwell, ya que es fundamental para entender la historia de los últimos tres siglos que es básicamente la Pax Brittanica y la Pax Americana.

Oliver Cromwell (izquierda) estuvo financiado por varios judíos como Menasseh ben Israel (derecha).


En 1649, recién terminada la Guerra de los Treinta Años, hubo una revolución cultural en Inglaterra que sentaría las bases para el futuro imperio comercial y financiero de la "City de Londres", mismo que será erróneamente confundido en adelante con el concepto de "Imperio Británico". El militar Oliver Cromwell, al frente de una extraña coalición que incluía al Parlamento inglés, a una facción militar, a diversas sectas protestantes, a la burguesía comercial urbana y a un grupo de diez mil matones en Londres, dio un golpe de Estado, decapitó al rey (algo insólito en la Europa del Antiguo Régimen, donde el rey era visto como una figura folklórica, paternal y protectora), se impuso como dictador y proclamó la República de Inglaterra, Irlanda y Escocia, a la que llamó la Commonwealth of England.

Cromwell, fundamentalista puritano ―es decir, calvinista de la rama inglesa― que creía firmemente estar guiado por Dios, estuvo financiado por poderosos judíos de Ámsterdam, descendientes de sefarditas expulsados de España y Portugal, tales como el rabino cabalista Manoel Dias Soeiro (mejor conocido por su nombre hebreo Menasseh ben Israel), Antonio Ferdández Carvajal (Moses Carvajal), Abraham Coen Gonsales entre otros. Estos círculos financieros de Ámsterdam consiguieron que Cromwell permitiese a los judíos, expulsados en 1290, volver a Inglaterra. Parece claro que el objetivo de la camarilla judía de Ámsterdam era tomar el control del Gobierno y de la economía de Inglaterra, en la que veían un vasto manpower y potencial comercial. Aquí es donde se debería buscar el motivo del crecimiento de Inglaterra a costa de la decadencia de Holanda: en las camarillas financieras que decidieron retirar su capital de Ámsterdam y utilizarlo para apostar por Londres. Muchos de estos judíos fueron responsables de la Leyenda Negra española e incluso inventarían que las perdidas diez tribus de Israel se hallaban en los Andes, con la esperanza de que Inglaterra u Holanda intervendrían para desestabilizar al Imperio Español y obtener una cabeza de puente en el litoral pacífico de América, preferiblemente en Chile o Ecuador. Los judíos de Ámsterdam, esta vez encabezados por Solomon Medina (el primer judío de la historia ordenado caballero en Inglaterra), volverían a colocar a un agente suyo en Londres en 1689: Guillermo III de Orange.

Cromwell mostró un escaso respeto hacia las tradiciones del país, destruyó gran cantidad de patrimonio artístico ("idolatría"), arremetió contra las tradiciones folklóricas del pueblo (paganismo, "brujería"), persiguió sin piedad a los católicos y llevó el terrorismo de Estado a Irlanda, de donde mandó a muchos habitantes como esclavos a las colonias penales de Barbados y Bermuda. Irlanda le debe a Cromwell la pérdida de un tercio de su población. En contraste, los judíos fueron bien tratados bajo su gobierno y se les permitió reasentarse en Inglaterra. El mandato de Cromwell marca la definitiva ruptura de Inglaterra para con el viejo orden, convirtiéndose en un pragmático y desalmado imperio comercial, ya libre de la influencia geobloqueante que sobre ella ejercía la católica Irlanda. La "vieja Inglaterra" folklórica, rural, de herencia céltica, romana, anglosajona, vikinga, normanda y netamente europea, quedó tocada de muerte. Sobre sus ruinas se alzó la Inglaterra talasocrática, comercial, industrial, burguesa, financiera, atlantista, urbana, conspiradora e imperialista, cuyos tentáculos no tardarían en extenderse por el mundo entero, incluyendo Sudáfrica.

Menasseh ben Israel, entre otros judíos, financiaron a Oliver Cromwell para que pudiera tomar el poder y conseguir que los judíos, expulsados en 1290, volvieran a Inglaterra.

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